¿Pueden los animales percibir el paso del tiempo?

31 julio, 2019
Este artículo fue redactado y avalado por la bióloga Silvia Conde
Los animales perciben el paso del tiempo de manera distinta según la especie y el individuo

Aunque el tiempo pasa igual para todos sin detenerse, la percepción del mismo es diferente para cada individuo. Todos los animales detectamos el paso del tiempo gracias a nuestro reloj biológico interno.

El reloj biológico interno

Sin necesidad de mirar las agujas de un reloj, podemos hacernos idea de qué hora es por diferentes estímulos. La luz y la temperatura son los factores ambientales principales que nos ayudan a percibir el paso del tiempo.

Los animales percibir el paso del tiempo

A los estímulos externos se los denomina sincronizadores, puesto que, gracias a ellos, sincronizamos nuestro reloj interno con el exterior. Este ‘reloj’ es una estructura anatómica que se encuentra en el hipotálamo, concretamente en la glándula pineal y los núcleos supraquiasmáticos.

El reloj interno tiene un fuerte componente genético, aunque los animales podemos aprender a llevar un ritmo de vida diferente respecto al que nos sentiríamos cómodos. Las mascotas se adaptan continuamente a nuestros horarios de trabajo, de forma que saben en qué momento del día van a comer, pasear, cuando juegan con su dueño, etc.

Los ritmos biológicos marcan el paso del tiempo

Todos los seres vivos actuamos conforme a ritmos biológicos. Esto quiere decir que repetimos unos parámetros en un intervalo de tiempo regular a lo largo de nuestra vida. Por ejemplo, dormimos unas ocho horas diarias en un tiempo comprendido entre las 22:00 y las 08:00.

Los ritmos tienen distinto periodo:

  • Ultradianos: de menos de 20 horas. Un ejemplo es la digestión, la respiración, la presión arterial, etc.
  • Circadianos: periodos de 20 a 28 horas. Son dependientes de la luz y oscuridad, son periodos de alrededor de un día, como el ciclo de sueño – vigilia.
  • Infradianos: ritmos que se repiten con intervalos superiores a 28 horas. En esta clasificación entran los periodos mensuales, semestrales, anuales… como las fases de la luna, la rotación de la Tierra, el cambio de estaciones…

Así que la respuesta es sí. Los animales detectan el paso del tiempo gracias a un reloj interno que se encuentra en el hipotálamo y se ajusta por parámetros externos como la luz del sol, las estaciones, las fases lunares, etc.

El reloj biológico influye en el comportamiento

El reloj biológico impulsa a los animales a realizar ciertos comportamientos, como el cortejo, la hibernación, las grandes migraciones… Por esta razón, en una determinada época del año, un animal puede estar más inquieto si está a punto de viajar, buscar pareja, o entrar en un periodo de más actividad.

Migración de los pingüinos

Pero el reloj interno no solo funciona en animales, también se encuentra en plantas, hongos, levaduras y bacterias.

La velocidad con la que se percibe el paso del tiempo

Hay veces en las que un instante puede parecernos una eternidad; se ha descubierto que esto no solo ocurre en humanos. La percepción del tiempo también cambia según la especie.

Los animales más ágiles, que tienen que moverse más rápido para esquivar a los depredadores o atrapar presas más hábiles, son capaces de procesar señales visuales a gran velocidad para responder lo más rápido posible.

Estos animales son más pequeños y poseen metabolismos más rápidos, así que para ellos el tiempo parece pasar más despacio. Esto quiere decir que existe una relación entre la percepción del tiempo, la estructura corporal y la fisiología del animal que prepara con su sistema nervioso a su forma de vida.

Caza en el mundo animal

Como conclusión, podemos decir que los animales sí perciben el paso del tiempo, a diferente escala según su metabolismo y tamaño corporal, y con un ritmo marcado por su reloj interno y los sincronizadores externos como la luz solar y la temperatura.

Esta percepción del tiempo podemos modificarlas, por ejemplo, con nuestras rutinas diarias en animales domésticos, que perciben que, después de determinado estímulo, ocurre otro, como el sonido de las llaves y la entrada del propietario en casa, o los horarios de comida.

  • Alain Reinberg. Los ritmos biológicos, cómo beneficiarse de ellos. Editorial Paidotribo, 1996).
  • Juan M. Guerrero, Antonio Carrillo – Vico y Patricia J. Ladorne. La melatonina. Investigación y ciencia., 2007.