Animales que viven en las profundidades marinas

Laura Huelin · 10 febrero, 2018
Las características de estas especies están determinadas por vivir tan por debajo del nivel de la superficie que no tienen luz; su aspecto puede ser monstruoso, con ojos y dientes enormes, e incluso algunos ejemplares tienen la posibilidad dde generar luz mediante la bioluminiscencia de sus órganos

Los océanos son una de las partes del planeta Tierra menos exploradas. Sabemos que en sus profundidades hay una gran variedad de vida y sabemos que estamos muy lejos de conocerla en su totalidad. Aquí te mostramos en algunas pinceladas de lo que sí conocemos de los animales que viven en las profundidades marinas.

Las profundidades marinas

El océano es enorme. Tres cuartas partes del planeta están recubiertas de agua y de estas se calcula que solo conocemos un 5%. Esto se debe a que es difícil acceder a estos lugares, y que solo con un equipamiento especial y científicos muy preparados pueden acceder a este lugar.

Cuando hablamos de profundidades marinas o abisales nos referimos al espacio de los océanos que está entre 4 000 y 6 000 metros de profundidad. En esta zona no penetra la luz y las temperaturas oscilan alrededor de los dos grados centígrados.

Profundidad del mar

Hay lugares más profundos que la zona abisal. Las fosas marinas, que llegan hasta los 12 kilómetros de profundidad; son lugares especialmente profundos en los que convergen dos placas tectónicas. Son emplazamientos especiales poco comunes que albergan una fauna propia.

Características de animales que viven en las profundidades marinas

Los animales que aparecen en las profundidades abisales son muy variados y provienen de muchas familias diferentes. Sin embargo, las duras condiciones de vida que existen bajo el océano hace que tengan ciertas características en común.

La falta de luz solar impide la fotosíntesis y que crezca cualquier clase de especie vegetal. La fauna abisal se alimenta principalmente mediante la caza. Los que no cazan se nutren de los restos de animales de la superficie que van sumergiéndose poco a poco.

El aspecto de estos animales a menudo nos parece monstruoso. Debido a la falta de luz, muchos han desarrollado unos ojos grandes de aspecto inusual; otros han desarrollado bocas enormes y dientes afiladísimos, en ocasiones más grandes que el resto de sus cuerpos.

Peces abisales: pejesapo espinoso
Fuente: ecotiendabuceo.es

Debido a la falta de luz solar, algunos han desarrollado órganos bioluminiscentes, es decir, que son capaces de crear luz. Algunos peces tienen antenas preparadas especialmente para atraer con luz a sus presas, y otros iluminan su piel para espantar a los depredadores.

El gigantismo es una característica común en esta zona marina. Algunas especies son desmesudaramente más grandes en relación con otras especies de la superficie marina; peces de más de dos metros de largo o crustáceos que alcanzan los 50 centímetros de diámetro son dos ejemplos.

1. Pejesapo espinoso

El pejesapo –dos párrafos más arriba– es uno de los animales viven en las profundidades marinas con aspecto más aterrador. Sin embargo, es relativamente pequeño: las hembras, de mayor tamaño, miden apenas 25 centímetros de largo. Sus ‘espinas’ son en realidad órganos muy sensibles que detectan el movimiento de sus posibles presas.

2. Pez dragón

El pez dragón es una especie de pez del que hay tres subespecies reconocidas. En general, son peces con un cuerpo alargado y plano y, aunque el tamaño general depende de cada especie, la media está entre los 30 y los 40 centímetros de largo.

Pez dragón negro
Fuente: Wikipedia

Lo más destacable de este animal es la longitud de su cuerpo, pero también el tamaño de su boca. Sus dientes son tan afilados y largos que en algunos ejemplares se ha descubierto que no pueden cerrar la boca por completo.

3. Gusanos de tubo gigante

Los gusanos de tubo gigantes son una de las especies afectadas por el gigantismo. Son seres invertebrados que forman grupos en el fondo del Océano Pacífico y viven dentro de tubos quitinosos al lado de las chimeneas de origen volcánico.

Tienen un metabolismo extremadamente lento, lo que les permite ser muy longevos: se ha descubierto que pueden vivir hasta dos siglos y medio. En cuanto a tamaño, algunos han alcanzado los dos metros y medio de largo, pero normalmente solo crecen hasta el metro y medio.

No tienen sistema digestivo: se nutren gracias a todas las bacterias que recubren su cuerpo y le ayudan a sintetizar el alimento. Sin esta relación de simbiosis estos animales no podrían sobrevivir.

4. Calamar de cristal

Los calamares de cristal son una familia de cefalópodos que adquieren su nombre gracias a ser transparentes. También se les conoce con el nombre de medusas de cristal o cránquidos. Unas especies viven en la superficie, pero hay alguna que habita las aguas de más de dos kilómetros de profundidad.

Calamar de cristal
Fuente: http://bogleech.com/

Dentro de esta familia hay grandes diferencias de tamaño, ya que los más pequeños miden unos pocos centímetros y los más grandes alcanzan un par de metros de longitud. La forma de los cuerpos es similar: cuentan con un cuerpo redondo y tienen los tentáculos cortos, en los que tienen ventosas.

Algunas especies son bioluminiscentes gracias a unos órganos situados a los lados de los ojos; usan esta característica para camuflarse en la base marina. En general, todo su cuerpo es transparente menos una glándula digestiva situada en el centro de su cuerpo.

Las profundidades abisales son lugares de muy difícil acceso en nuestro planeta. Lo poco que conocemos de ellas nos permite asegurar que, a pesar de ser lugares inhóspitos, albergan mucha vida y los animales que viven en las profundidades marinas son sorprendentes.