7 errores al educar a tu gato

Los felinos son una compañía muy agradable, pero a veces hacen cosas que para los humanos no resultan adecuadas. Si quieres tener una buena convivencia con tu minino, es fundamental conocer lo básico sobre su educación.
7 errores al educar a tu gato
Samuel Sanchez

Revisado y aprobado por el biólogo Samuel Sanchez el 19 octubre, 2021.

Escrito por Manuela Herrera Montoya, 18 octubre, 2021

Última actualización: 19 octubre, 2021

Se sabe que los mininos son muy diferentes a los perros y en estos últimos es bastante común el entrenamiento y la educación. Sin embargo, no hay que apartar a los felinos en este ámbito, pues también es adecuado educar a tu gato a pesar de que sea independiente y algo salvaje.

Los felinos pueden recibir una educación apropiada y lograr una buena convivencia contigo. Aquí puedes conocer 7 errores al educar a tu gato y así no seguirlos cometiendo, ya que en muchas ocasiones se incurre en ellos sin intención alguna.

1. No ignorarlo

Seguro que a menudo entrenas a tu gato para que haga lo contrario de lo que quieres y ni te habías dado cuenta. Según National Geographic, al regañar a tu gato y gritarle «¡no!» porque hace algo que no quieres le estás dando toda la atención que está buscando.

¿Te pasa que por mucho que le grites el gato no aprende? Es porque estás interactuando negativamente y para él eso es mejor que nada. Un principio básico de entrenamiento es el siguiente: si un comportamiento del gato atrae lo que a él le gusta lo seguirá haciendo, así que lo mejor es premiar aquello que te agrada a ti e ignorar lo que no soportas. 

Esta regla se cumple siempre que se establezcan algunos límites. Si el gato te agrede, ignorarlo nunca es una opción. 

Un gato sentado en un juguete.

2. Desistir en el proceso de educación

El adiestramiento te brindará una forma muy eficaz de comunicarte con el felino y es posible que incluso descubras que tu gato también comienza a expresarse contigo de manera más sana. Sin embargo, es un proceso que no se da de un día para otro y requiere paciencia y constancia. 

Por ello, cuando empieces a ignorar un comportamiento indeseable (como se sugirió anteriormente) tendrás que mantenerte firme a pesar de todo, pues el gato aumentará la intensidad de la conducta hasta que dejen de ignorarlo. Trampa en la que no vas a caer ¿verdad?

El animal comenzará a esforzarse más: si dejas de levantarte para alimentar a tu gato en medio de la noche, probablemente maullará más fuerte e incluso caminará sobre tu cara. Por ello, tienes que ser muy constante en no responder. Tu inteligente felino entenderá el mensaje con el tiempo.

3. No comenzar por lo básico

Para comenzar a enseñarle a tu gato a hacer o dejar de hacer las cosas que quieres, se sugiere entrenarlo con el fin de que se acerque a ti cuando lo llames. Para ello, párate a unos dos metros de distancia, di su nombre para llamar su atención y luego ofrécele una golosina.

Si es necesario, extiende la mano con la golosina y luego acércala a tu cuerpo para que el gato la siga. Repite esto hasta que tu felino comience a responder de manera constante y luego llámalo cada vez más lejos. Con esta práctica básica tú y tu felino iréis afianzando el arte del entrenamiento.

Hay que empezar a educar al minino con comandos básicos

4. No brindarle grandes recompensas al gato

Después de haber comenzado por lo básico, podrás educar a tu gato para que realice comportamientos más desafiantes y útiles, como tolerar los cortes de uñas o entrar por su cuenta en un transportador. 

El dogma central de esta metodología es siempre dividir el proceso en pequeños pasos. Para cortar las uñas (por ejemplo), comienza recompensando a tu gato repetitivamente por el simple hecho de permitir que le toquen una pata.

Si tu gato ya se siente cómodo con eso, dale un premio cuando presiones su pata con suavidad para sacar una garra. Paso a paso, ve cortando una uña y luego más de una a la vez. El proceso puede parecer tedioso, pero vale la pena y la aceptación suele ser para toda la vida. 

5. No darle el premio adecuado

Asegúrate de utilizar premios de comida que entusiasmen a tu gato. Si las croquetas no son lo suficientemente emocionantes, prueba golosinas suaves especiales para felinos o trozos de comida enlatada. 

Estas recompensas deben ser muy pequeñas y tienes que reducir un poco las comidas diarias de tu mascota para evitar el aumento de peso. Entrena al minino con sesiones muy cortas y no intentes progresar demasiado rápido.

6. Abusar de las recompensas

Expertos afirman que aquellos humanos que entienden la educación felina básica pueden hacer que sus gatos vengan cuando se les ordene, tomen medicamentos y esperen hasta la mañana para desayunar. Esto no se consigue de la noche a la mañana, pero es posible.

Cuando se trata de fomentar lo positivo, es importante no dar una recompensa sin razón alguna ni abusar de estos elementos. De lo contrario, tu gato no entenderá nunca que la chuchería es un premio por hacer un comportamiento deseable.

7. Castigarlo

La razón por la que no se debe castigar a un gato es porque puede ser muy dañino para la relación del felino con el humano. Si estás aplicando un castigo (ya sea que estés sosteniendo un rociador de agua, arrojándole algo al gato o golpeándolo), el felino asociará ese acto contigo, no con el mal comportamiento que está realizando. 

Todo lo que estás haciendo con el castigo es enseñarle a tu minino que no eres una compañía muy agradable, pues solo tu presencia le trae malas sensaciones. 

Al entender esto, el gato comenzará a evitarte en lugar de dejar de hacer ese mal comportamiento. Castigándolo obtienes (además de que siga haciendo lo que no quieres) un animal que te evita y, por ende, una relación rota. 

El error más común que comete la gente cuando entrena gatos es exigir resultados demasiado pronto. Si tienes paciencia descubrirás que el entrenamiento vale la pena, ya que de esta manera es más fácil para ti cuidar de tu felino y además se fortalece vuestra relación.

Un gato comiéndose una pieza de plástico.

Ahora que conoces qué errores no seguir cometiendo al educar a tu gato, podrás descubrir que tu minino no es solo una criatura obstinada que hace cosas para molestarte. Comprender a un felino no es tan difícil como crees, solo necesitas paciencia y constancia. 

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