Todo sobre la epilepsia en los perros

Antonia Tapia · 31 enero, 2015

La epilepsia es un trastorno cerebral que hace que el perro tenga repentinos, descontrolados y recurrentes ataques físicos, con o sin pérdida del conocimiento. A veces esto puede ocurrir por razones desconocidas, idiopáticas o genéticas.

La epilepsia idiopática se caracteriza por lesiones estructurales del cerebro y es más probable que se vea en los machos. Si no se trata, los ataques pueden ser más graves y frecuentes.

¿Cuáles son los síntomas de la epilepsia en los perros?

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Un perro con epilepsia sufre convulsiones. Cuando esto ocurre, puede aparecer aturdido, ocultarse o buscar atención. Al momento de la convulsión tu perro va a caer hacia un costado, se volverá rígido, salivará profundamente, orinará, defecará y vocalizará. Estas convulsiones generalmente duran entre 30 y 90 segundos.

Las convulsiones suelen ocurrir  por la noche o en la madrugada mientras el animal está descansando o durmiendo. Por lo general, la mayoría de los perros se recuperan en el momento en que son llevados al veterinario para un examen.

Luego de que se producen las convulsiones, tu perro se sentirá confundido y desorientado. Puede caminar en círculos y toparse con cosas. Podría tener un montón de baba en su barbilla y quizás algún tipo de sangrado en su boca, si se mordió a sí mismo.

Se puede tratar de ocultar y tendrá aumento de sed y mucho apetito. La recuperación después de la convulsión puede ser inmediata o puede tardar hasta 24 horas.

Con un ataque focal, la actividad eléctrica anormal sucede en solo una parte del cerebro. Las convulsiones focales pueden provocar movimientos inusuales en una extremidad o un lado del cuerpo. A veces duran solo un par de segundos. Pueden empezar como focal y luego llegar a ser generalizada.

Los perros con epilepsia pueden tener convulsiones con intervalos regulares de una a cuatro semanas. Esto suele suceder particularmente en los perros de razas grandes.

Cuanto más joven sea el perro más grave serán las convulsiones. Sin embargo, cuando el inicio de la enfermedad se manifiesta antes de los 2 años, el tratamiento con medicación será más efectivo.

En caso de que tu perro tenga un ataque de epilepsia, en primer lugar, trata de mantener la calma. Si tu perro está cerca de algo que le podría afectar, como un mueble o las escaleras, trata suavemente de apartarlo de ese lugar.

Mantente alejado de la boca y la cabeza de tu perro. No pongas nada en la boca de tu mascota. Si la convulsión dura más de un par de minutos, tu perro está en riesgo de elevar su temperatura. Enciende un ventilador y pon agua fría sobre sus patas, habla con tu perro en voz baja y tócalo suavemente. Llama a tu veterinario cuando termine la convulsión.

La epilepsia también puede ser ocasionada por problemas genéticos. En muchas razas de perros es familiar. Existen múltiples genes recesivos en razas como el perro de montaña de Bernese y Labrador Retriever. También existen rasgos recesivos en los perros de raza Vizsla y Wolfhound Irlandés, Inglés Springer Spaniel y Spitz finlandés.

Las características asociadas con la epilepsia genética suele manifestarse entre los 10 meses y 3 años de edad.

Por otro lado, las razas de perros más propensas a la epilepsia idiopática incluyen el Beagle, Keeshond, Tervuren Belga, Golden Retriever, Labrador Retriever, Vizsla y Pastor de Shetland.

Tratamiento

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Los dos factores más importantes en el diagnóstico de la epilepsia idiopática es la edad de inicio y el patrón de las convulsiones (tipo y frecuencia).

Por lo general parte del tratamiento es ambulatorio. Se recomienda que el perro no intente nadar, para evitar el ahogamiento accidental. La mayoría de los perros que toman medicamentos anticonvulsivos a lo largo plazo tienen sobrepeso. Por lo tanto, es importante controlar su peso de cerca y consultar a su veterinario sobre un plan de dieta.

Es importante controlar los niveles terapéuticos de los fármacos en la sangre. Los perros tratados con fenobarbital, por ejemplo, deben ser monitoreados después de iniciar el tratamiento durante la segunda y cuarta semana. Para ello se recomienda que se haga un perfil químico de sangre cada 6 o 12 meses.

La epilepsia no se puede prevenir. Por lo tanto si tu perro sufre esta enfermedad es necesario que controles sus convulsiones, trata de evitar los alimentos salados en aquellas mascotas adultas que están siendo tratadas con bromuro de potasio, ya que puede conducir a convulsiones y a insuficiencia renal.