¿Se puede hablar con monos?

Los primates no gozan del habla humana, si bien pueden comunicarse con personas a través del lenguaje de signos; además, a través de diferentes experimentos se ha podido observar que entienden y asocian palabras a cosas

¿Se puede hablar con monos? Esta es una de las preguntas más frecuentes que se hace mucha gente relacionada con los primates. Si bien es imposible hablar castellano o inglés con ningún otro primate que no sea el ser humano, lo cierto es que sí nos podemos comunicar de formas sorprendentes con otros primates.

Los primates usan gestos de forma natural

De hecho, recientemente un equipo de científicos ha comprobado que chimpancés y bonobos utilizan gestos de forma natural para comunicarse, y estos son muy parecidos. Algunos han llegado a hipotetizar que un chimpancé se podría comunicar con un bonobo de forma gestual.

Desde luego, lo que sí parece indicar es que sus antepasados comunes usaban gestos parecidos. Incluso algunos gestos tienen semejanzas con los que usamos en la especie humana, lo cual resulta sorprendente y es uno de las primeros indicativos de que hablar con monos y otros primates no es para nada absurdo.

La lengua de signos, una forma de hablar con monos

A partir de los años 70 existían aún muchos enigmas en cuanto al origen de la inteligencia humana y el lenguaje. Ya sabíamos que no venimos del mono, y que el ser humano no era el único en hacer uso de herramientas.

Los primeros estudios realizados se basaron en la crianza conjunta con bebés humanos, para comprobar si podían aprender el lenguaje humano. Si bien se reveló que podían entender muchas palabras, e incluso imitar alguna, muchos desestimaron el uso de lenguaje en estos primates.

Chimpancé inteligente

Poco después se planteó la realidad vigente actualmente: que no pudieran hablar no significaba que no pudieran comunicarse; así nacieron diversas investigaciones en las que se enseñó a estos primates el lenguaje de signos americano.

El caso del chimpancé Washoe

Uno de los estudios más conocidos fue Washoe; los psicólogos Beatrix y Allen Gardner realizaron durante años toda su comunicación con este joven chimpancé a través de la lengua de signos. Si bien existen otros casos como el de Nim, probablemente Washoe sea el primate que más revolucionó el lenguaje a través de los experimentos de estos psicólogos.

Washoe consiguió aprender cerca de 150 palabras y se comunicaba con sus cuidadores a la perfección; incluso hacía estos gestos mientras dormía, lo que indicaba que otros primates también tienen sueños que les producen sensaciones enfrentadas.

Washoe aprendió a pedir disculpas y a expresar sentimientos como la alegría o la tristeza. Posteriormente, fue capaz de inventarse nuevas palabras para referirse a objetos o incluso enseñar este idioma a otro chimpancé y mantener conversaciones con este.

Monos: lenguaje de signos

Koko y Chantek, otros simios parlantes

Se realizó un experimento parecido con el gorila Koko, que tras tres décadas ha aprendido más de 1 500 palabras. La gran diferencia es que los chimpancés se tornan muy agresivos en la adolescencia, por lo que este experimento ha sido de los más largos jamás realizados.

Al igual que en otros casos, entiende el inglés hablado y responde en lenguaje de signos. También es capaz de reconocerse en un espejo y expresar sus emociones.

Chantek es otro de los casos más conocidos. Este orangután también fue criado como un niño y era un gran inventor de palabras; fue creando palabras complejas como “pájaro rojo” o llamando a las gafas “ojo bebida”.

Los lexigramas, otra forma de hablar con monos

Se han realizado estudios con otras herramientas distintas al lenguaje de signos. El uso de lexigramas por parte de la chimpancé Lana fue increíble, y consiguió realizar secuencias gramaticales e inventarse nuevas palabras.

Los lexigramas son básicamente símbolos que representan palabras, y que permiten dar un significado a una imagen sin necesidad de un idioma concreto. A través de pantallas los animales pueden seleccionar el lexigrama que ellos decidan.

Primates que hablan

En la década de los 80 comenzó un proyecto con Kanzi, un bonobo que aprendió el uso de lexigramas de su madre. Kanzi es bueno creando palabras, herramientas o incluso tallados y percusión, y además tiene habilidades matemáticas.

La ética de los experimentos para hablar con monos

Lo cierto es que aunque estos experimentos nos han permitido descubrir cosas muy interesantes, cabe preguntarse si esta clase de proyectos deben llevarse a cabo. La idea de tener un mono como mascota es muy perjudicial para ellos, al igual que la de criar a uno de estos animales para enseñarles un idioma extraño.

Para que muchos de estos primates fueran dóciles y aprendieran, debieron ser separados de su madre a una muy corta edad, con el trauma que esto conlleva. La humanización extrema que sufrieron hace imposible su reinserción con los de su especie.

Especialmente, los chimpancés pueden tornarse agresivos, por lo que muchos de los experimentos citados acabaron a los seis años, edad en la que un chimpancé entra en la adolescencia y se vuelve peligroso.

Un ejemplo es el caso de Nim, un chimpancé similar a Washoe que terminó sus días vendido para la experimentación animal invasiva, y acabó muriendo con 26 años de un ataque al corazón. Algunos de estos animales, que confiaron en nosotros, se han llevado lo peor del ser humano, al igual que aquellos que fueron mascotas.

Otros, como Koko, permanecen con todas las comodidades de la vida de un humano mientras asombran al mundo, pero de haber conocido otra vida tal vez preferirían estar con los de su especie. Un tema sin duda polémico, cuyos protagonistas han revolucionado la ciencia pagando un alto coste.

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