Bonobo: características, comportamiento y hábitat

Eugenio Fernández · 1 diciembre, 2017

El bonobo es una de las especies menos conocida de primates, y una de las más fascinantes. Gorilas, chimpancés u orangutanes son muy conocidos, pero el ‘chimpancé enano’ no tiene tanta popularidad.

Esta especie es otro de los grandes simios; el motivo probablemente sea su parecido con el chimpancé, la escasa repercusión frente en la comunidad científica que tuvieron sus primeros descubrimientos o su comportamiento, demasiado explícito para muchos zoológicos o documentales.

Características del bonobo

Físicamente, el bonobo se parece bastante al chimpancé, pero es más pequeño. Tiene la frente más ancha y la cara negra con labios rosados. Los pechos de las hembras son bastante prominentes al ser comparados con los de las hembras de chimpancé.

Morfológicamente, son más delgados –pesan unos 40 kilos– y de piernas más largas, y pueden llegar al metro de altura. Los bonobos caminan erguidos el 25% del tiempo, de tal forma que dan la sensación de un mayor parecido físico con nosotros.

Hábitat del bonobo

Los 10 000 bonobos que aún existen en nuestro planeta viven en las selvas de la República Democrática del Congo, en el centro de África. Esta especie ha sufrido gran pérdida de su hábitat, además de la influencia del tráfico ilegal, debido al consumo de su carne por miembros de la alta sociedad.

El consumo de su carne también se ha dado por militares que han debido resistir meses en la selva, principalmente por culpa de la guerra civil de la República Democrática del Congo. Esta también ha impulsado una gran pérdida de hábitat.

Históricamente no han existido muchos proyectos de conservación del bonobo en su hábitat, tal vez por la escasa fama que presenta una especie con tantos tabúes para el ser humano. A mayores, es una de las zonas de África donde existe un gran conflicto entre los intereses de las comunidades indígenas y los parques naturales.

Por suerte, en los últimos años se han comenzado a elaborar proyectos de conservación en los que las poblaciones locales tienen un papel central, con lo cual aumentan la percepción positiva de esta especie por los pobladores locales.

Mono bobono en la rama

Comportamiento del bonobo

Los bonobos son muy complejos a nivel comportamental, y en ellos se han descubierto especialmente una naturaleza muy apacible y altruista, pues los bonobos son capaces de ayudar a animales desconocidos sin esperar nada a cambio.

A diferencia de los chimpancés, que establecen guerras con otros grupos con los que comparten territorio, los bonobos de diferentes grupos se suelen tratar como amigables vecinos. Y es que esta especie suele resolver los conflictos de una forma muy particular.

La sociedad de los bonobos es matriarcal, es decir, las hembras lideran los grupos. En esta comunidad existe una sociedad bastante igualitaria, donde la fuerza y la dominación quedan de lado ante otras formas de relacionarse.

A diferencia de los chimpancés, que establecen guerras con otros grupos con los que comparten territorio, los bonobos de diferentes grupos se suelen tratar como amigables vecinos.

Los bonobos y el sexo

Estos primates utilizan las relaciones sexuales como moneda de cambio a la hora de hacer otros favores, para resolver conflictos o reconciliarse, o incluso simplemente para saludarse. Esta especie ha sido observada practicando sexo de formas muy parecidas al ser humano, en posiciones muy variadas.

En la sociedad de los bonobos existen pocos tabúes en este aspecto, y no descartan las relaciones entre el mismo sexo de forma asidua y como forma de fortalecer lazos entre los machos o las hembras de un grupo.

De hecho, es una práctica muy común en situaciones tan variopintas como el encontrar una fuente de comida. Y es que los bonobos deciden usar el sexo para relajar la tensión, de una forma alternativa a la violencia que muestran otras especies ante problemas similares.

Sin duda, los bonobos son una especie con comportamientos muy peculiares y, a pesar de ello, muy similares a la naturaleza humana. Esperemos que no sea demasiado tarde para ellos.