¿Qué debes saber sobre la cebra?

Nunca se ha podido domesticar porque siempre ha estado tratando de evitar a sus depredadores; una auténtica superviviente que luchará y morderá a quien haga falta si se siente amenazada

Famosa por su cuerpo blanco y negro ‘a rayas’, la cebra es un familiar directo del caballo y el asno, pero que, a diferencia de ellos, no ha sido domesticada. En este artículo te informaremos sobre un mamífero más que particular que habita de manera salvaje en África.

Características de la cebra

Si bien las rayas son su principal característica, las tres subespecies de cebra –Grevy, común y de montaña– se diferencian entre sí justamente por sus diferentes patrones.

Con un aspecto similar al caballo, pero de menor estatura, las cebras pueden pesar 300 kilos y medir 150 centímetros de altura. Los machos y las hembras son muy similares entre sí, pues solo difieren en algunos kilos y centímetros.

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Con ojos a los lados de la cabeza, esta especie tiene un excelente sentido de la vista y, según se cree, pueden ver en colores como las personas. Además, pueden distinguir objetos y animales en la oscuridad.

Esto va en consonancia con su gran sentido del oído, de ahí que presenten grandes orejas –de mayor tamaño que los equinos domésticos– de forma redondeada, las cuales se mueven en casi cualquier dirección.

¿Por qué la cebra tiene rayas?

Existen diversas teorías para entender por qué este curioso animal presenta un pelaje tan distintivo. Debemos saber que su cuerpo es negro y las rayas son blancas, y no al revés como se suele pensar. En el vientre presentan una mancha blanca que les permite diferenciarse de los demás. Las tres razones por las que los científicos afirman que el ‘diseño’ es negro sobre blanco son:

1.Porque un animal de pelaje blanco no podría sobrevivir en los bosques, pantanos, desiertos o llanuras africanas, de donde es originaria la cebra.

2.Porque la especie antecesora –extinta– presentaba cuerpo completamente negro a excepción de rayas blancas en el cuello.

3.Porque cuando aún son un feto, el color predominante es el negro. Las marcas blancas van apareciendo con el correr de la gestación.

Lo que todos los científicos confirman es que ese pelaje tan poco común es el mejor mecanismo de camuflaje que han ‘hallado’ las cebras para evitar ser devoradas por sus principales depredadores, es decir, los leones.

¿Cómo funciona? Las rayas verticales le permiten esconderse entre las hierbas. Aunque estas no sean blancas ni negras, es bueno saber que los felinos son daltónicos… ¡No pueden distinguir los colores!

Otro de los métodos de defensa de la cebra radica en el hecho de que, como viven en grupos, las rayas ‘unidas’ confunden a los carnívoros, ya que no saben si se trata de un solo animal gigante o de varios unidos.

Las rayas a su vez tienen una función social y sexual: las variaciones en los patrones les permiten distinguirse entre los demás individuos del grupo y llamar la atención del sexo opuesto durante la época de reproducción.

Las rayas blancas tendrían una función termorreguladora del calor, ya que estarían relacionadas con la distribución de la grasa bajo la piel del animal. Entonces, les permitirían reducir la temperatura elevada producto del contacto directo con el sol.

¿Por qué las cebras no se domesticaron?

Aunque sean familiares del caballo o del asno, esta especie se ha ‘salvado’ de la domesticación. Si bien en la antigüedad algunos ejemplares se usaron para carga o montura, los seres humanos no han podido dominar a una criatura silvestre que parece tan mansa.

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¿Por qué? Porque el comportamiento es completamente atento y audaz. Miles de años de permanecer en vilo para evitar ser alcanzada por un depredador le ha dado a la cebra una personalidad imperturbable a los lazos de sujeción, a los métodos de captura violenta, a los latigazos o a cualquier intento de dominación ejercida sobre ella.

Las cebras son expertas en luchar y huir, pueden morder y dejarse llevar por el pánico si están nerviosas. Por lo tanto, se vuelven impredecibles y poco dóciles si se las acorrala. Incluso en los zoológicos atacan más a los cuidadores que a los leones o los cocodrilos. ¡Aunque parezcan tranquilas, son muy rebeldes!

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