Orca: Características, comportamiento y hábitat

Eugenio Fernández · 5 noviembre, 2017

La orca (Orcinus orca), también conocida como ballena asesina, es uno de los cetáceos más conocidos del planeta. Tiene una fama inmerecida de animal peligroso, y un comportamiento fascinante, que se muestra en sus estrategias de caza.

Características de la orca

La orca es un cetáceo odontoceto, esto quiere decir que es un mamífero marino dentado, al igual que los delfines. De hecho, pertenecen a la misma familia, siendo el delfínido más grande del mundo.

Las ballenas asesinas tienen un cuerpo muy hidrodinámico a pesar de su elevado peso. En machos, puede llegar a las 5,5 toneladas, mientras que las hembras rondan las 4 toneladas. Los machos, además de ser más pesados, tienen una aleta dorsal mayor, que llega a los 2 metros.

Estos animales son inconfundibles por la coloración blanca y negra que tienen en el cuerpo. Las manchas de las orcas son exclusivas de cada individuo, y no hay dos iguales. Estas manchas pueden utilizarse en multitud de estudios para distinguir a los animales.

Las orcas son animales muy longevos, a pesar de que la mortalidad es muy alta durante los primeros 6 meses de vida. Por esta razón, su esperanza de vida media no supera los 30 años. Sin embargo, una vez pasan la etapa juvenil, puede llegar a vivir hasta los 90 años, y la mayoría de orcas adultas llegan a los 60 años.

Hábitat

Esta especie tiene una distribución enorme, encontrándose en la mayoría de mares del mundo. De hecho, es el cetáceo con la distribución más alta. Las costas del Ártico, Rusia, Japón, Sudáfrica, Australia o España son solo algunos ejemplos de su extremo éxito ecológico.

Son múltiples las diferentes poblaciones de orca, que se han adaptado a hábitats distintos. Muchas de ellas también realizarán migración. Esta coincidirá con los cambios del clima y, sobre todo, con los movimientos de sus presas.

Esta tremenda extensión hace que sea muy difícil estimar la cantidad de orcas que existen. Se ha calculado que la población mundial es de un mínimo de 50.000 ejemplares. Pero, al no existir censos en gran parte de los océanos del mundo, los números podrían ser mucho mayores. A pesar de lo numerosa que es esta especie, cada vez está más amenazada por la contaminación de nuestros océanos.

Las costas del Ártico, Rusia, Japón, Sudáfrica, Australia o España son solo algunos ejemplos de su extremo éxito ecológico.

Comportamiento

Las orcas forman estructuras sociales complejas, donde la descendencia es definida por la línea materna. Es decir, la unidad familiar se compone de varias generaciones de hembras.

Orca nadando

Son animales que poseen fuertes vínculos sociales, similar al que tienen los grandes simios o los elefantes. Pueden formar grupos de hasta 100 ejemplares, aunque la mayoría de las manadas rondan los 10 individuos.

Estos animales poseen diferentes, dialectos dependiendo de la zona en la que nos encontremos. Así, en cada dialecto tenemos repertorios diferentes de canto, y estas diferencias también se dan entre los distintos clanes de orca.

Dos orcas de dos partes distintas del mundo pueden no entenderse la una a la otra, si bien también se ha observado que pueden aprender dialectos de otras, pues estos idiomas se transmiten culturalmente.

Son animales que poseen fuertes vínculos sociales, similar al que tienen los grandes simios o los elefantes.

Estrategias de caza

La cultura es el conjunto de conocimientos que una especie puede transmitir de generación en generación. Al igual que el dialecto, las estrategias de caza de las orcas difieren entre los distintos grupos del planeta.

Todas estas estrategias se caracterizan por la colaboración entre los miembros del clan de orcas, siendo capaces de abatir a alguno de los animales más grandes del mundo, como la ballena azul.

Por ejemplo, en los fiordos escandinavos, las orcas consumen arenques rodeando al banco de peces y girando a su alrededor, formando una esfera en la que los arenques acaban entorpecidos.

Las orcas lanzarán torrentes de burbujas a sus presas, usarán su cuerpo blanco para marearles, o emitirán fuertes sonidos. Finalmente, golpean al grupo de peces con su cola para poder consumir a aquellos que no se recuperen. Una de las mejores es la que utilizan contra animales subidos a bloques de hielo. Nadan sincronizadas bajo el hielo y hacen caer al animal al agua.

En el Mediterráneo, se ha visto a las orcas robar alimento a los pesqueros. Aprovechan a que el barco eleve la red con peces para conseguir su botín. De hecho, existen registros de orcas colaborando con humanos para cazar, como El Viejo Tom.

En Argentina, las orcas se lanzan a la orilla de las costas de la Patagonia para atrapar a los leones marinos y pingüinos, que no esperan ser cazados en la arena. Mientras, en Gibraltar agotan al atún rojo mediante carreras de resistencia.

Estos son solo algunos ejemplos de la inteligencia de las orcas, de las cuáles aún quedan muchos comportamientos fascinantes por descubrir bajo las olas.