El elefante: características, comportamiento y hábitat

Yamila 24 octubre, 2017
¿Sabías que el elefante es un animal que se agrupa en familias matriarcales? A continuación te contamos más al respecto y otros datos súper interesantes.

El elefante es uno de los mamíferos más grandes que existe en el mundo y, en el ámbito terrestre, sin duda se lleva el primer puesto. Se trata, ni más ni menos, de una especie descendiente de los mamuts y los mastodontes: los colosos de la Edad de Hielo.

Este animal pertenece al grupo de los paquidermos, que incluye a todos aquellos mamíferos que tienen rasgos tales como alimentación herbívora, piel gruesa y dura, gran tamaño y peso. Por ende, en este grupo también están incluidos los rinocerontes, el jabalí y el hipopótamo.

El elefante y sus características

Más allá de su gran tamaño, que puede llegar a superar incluso los 4 metros de altura, el elefante posee otras características físicas muy llamativas. Por ejemplo, su peso puede alcanzar hasta una tonelada. Cuando una cría nace, por lo general, ya pesa alrededor de 100 kilogramos.

El elefante es uno de los animales más longevos del planeta. Puede llegar a alcanzar los 70 años de edad y se ha registrado el caso de un ejemplar en cautiverio que murió a los 86 años. Otras características sumamente interesantes del elefante vienen a ser las siguientes:

  • Velocidad: 40 km/h.
  • Período de gestación: 22 meses.
  • Edad reproductiva: a partir de los 12 años y hasta los 50. 

Su trompa carece de huesos y la emplea para recoger alimentos, emitir sonidos e identificar olores. Se trata de una herramienta muy útil. Por otra parte, sus orejas no solo sirven para detectar los sonidos del ambiente sino también para regular su temperatura corporal.

El elefante es un animal herbívoro.

Dieta

El elefante es un animal herbívoro. Su dieta se compone de cortezas y hojas tanto de árboles como de arbustos, hierbas y frutos. Necesita pasar 16 horas al día alimentándose para poder vivir. Esto quiere decir que pueden llegar a consumir hasta 250 kg de alimento a lo largo de este tiempo.

Su cuerpo solo puede procesar un 50 % de lo que ingiere, de ahí que necesite realizar su alimentación de forma lenta y progresiva. Ahora bien, para completar su dieta, el elefante necesita hidratarse en grandes cantidades. De hecho, una vez que acerca su trompa al agua, puede llegar a beber hasta 15 litros de una sola vez.

Hay que señalar que las crías de elefante pasan hasta 4 años alimentándose solo de leche materna para poder crecer y desarrollarse adecuadamente. Esto nos deja muy claro que todo aspecto en la vida de este animal se desarrolla de forma proporcional: lenta, pero segura.

Comportamiento

El elefante se agrupa en manadas con una organización matriarcal. Es decir, el grupo está compuesto por hembras jóvenes y crías y es guiado por la hembra de mayor edad. No suelen rotar sus miembros y se reconocen entre sí para el resto de la vida. Los machos son independientes salvo cuando llega el momento del apareamiento.

Cuando un ejemplar ya está demasiado viejo o está enfermo, la manada intenta ayudarlo a levantarse hasta que el animal ya no consigue sostenerse; entonces se agrupa a su alrededor para acompañarlo. Una vez que fallece, los elefantes manifiestan diversos comportamientos, tales como:

  • Alzar la trompa mientras se mantienen de pie, en una postura que denota tensión.
  • Dar caricias al cadáver con la trompa, así como arrojar tierra, hojas o ramas sobre los restos.
  • Permanecer junto al cadáver hasta que comienza el proceso de putrefacción.

Este animal mantiene una interacción constante y positiva con su manada. Las hembras son especialmente sociables entre sí­ y, por lo general, manifiestan mucha empatí­a. Tienen un gran sentido de la cooperación y el compañerismo. Y, como no podía ser de otra manera, siempre procuran protegerse entre sí.

Los elefantes permanecen en manada.

Hábitat

Los elefantes suelen habitar siempre alrededor de una fuente de agua. No solo para beber sino porque necesitan bañarse para proteger su piel del sol y el calor. En este sentido, a estos mamíferos les encanta revolcarse en el lodo y darse una ducha de polvo para contrarrestar los efectos de los rayos del sol o las picaduras de los insectos.

Necesitan un espacio amplio para poder desenvolverse; además, no suelen permanecer en el mismo lugar durante largas temporadas. Estos animales son los jardineros de la naturaleza. Al migrar, dispersan las semillas y esto favorece el crecimiento de la vegetación en diversas zonas.

Ahora bien, según la especie, el paisaje varía. Por ejemplo, los elefantes africanos viven en bosques tropicales, praderas, valles de ríos, pantanos y sabanas, mientras que los asiáticos habitan en bosques tropicales. Sin embargo, hoy en día los elefantes han tenido que introducirse en santuarios y zonas protegidas.

En peligro de extinción

La amenaza más grande para esta especie es el humano, quien no cesa de destruir su hábitat natural ni de cazarlo para el comercio de marfil y otros fines. Y a pesar de la acción de los activistas y amantes de los animales, aún queda mucho por hacer en lo que respecta a su protección. Para crear conciencia, se ha determinado que el 12 de agosto es el Día del Elefante.

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