Leopardo de las nieves: características, comportamiento y hábitat

Eugenio Fernández · 28 enero, 2018
Este gran felino destaca por el hecho de que puede cazar presas que pesan cuatro veces más, y porque la largura de su cola le hace muy estable en los acantilados por los que discurre; curiosamente, su morfología le impide rugir

El leopardo de las nieves o Panthera uncia, también conocido como irbis, es uno de los depredadores más importantes de las cadenas montañosas de Asia Central. Temido y admirado por las culturas tibetanas y sus pastores, este emblemático carnívoro puede llegar a vivir a 6 000 metros de altitud.

Precisamente lo inhóspito y recóndito de su hábitat, unido a su timidez y pelaje, hacen que este felino sea uno de los grandes carnívoros más desconocidos de nuestro planeta.

Características del leopardo de las nieves

Aunque es de tamaño inferior a otros grandes depredadores, puede llegar a los 75 kilogramos, si bien lo más normal es que pesen entre los 30 y los 60 kilos. Presentan un cuerpo más robusto y corto que el de otros felinos, a pesar de que poseen una de las colas más largas entre todas las especies de felinos.

Su pelaje es espeso y de diferentes grados de gris, con motas negras en roseta, pecho blanco y degradaciones de color amarillentas o pardas en algunas partes del cuerpo. Sus ojos son verde pálido o gris, algo raro entre los grandes gatos.

El leopardo de las nieves debe estar adaptado para vivir en el frío y posee varias adaptaciones, entre ellas su ya mencionado cuerpo compacto cubierto por una gruesa capa de pelo. Pero, además, posee unas orejas relativamente pequeñas y peludas, y unas zarpas anchas que actúan como raquetas de nieve, de forma similar a las del oso polar.

Su cola es una de sus principales adaptaciones, no solo al frío, sino también a su rocoso hábitat. Y es que en realidad se trata de grasa y está cubierta de pelo, lo que le permite usarla a modo de bufanda durante la noche. La longitud de su cola le permite un enorme equilibrio en los acantilados en los que vive, donde da alguno de los saltos más largos del reino animal.

Leopardo de las nieves: comportamiento

El leopardo de las nieves tiene una cavidad nasal muy larga, que le permite calentar el frío aire del Himalaya. Una de sus curiosidades es que no puede rugir, pues aunque su hioides es similar al de los llamados grandes felinos, no posee otras adaptaciones morfológicas en la laringe.

Las vocalizaciones de este animal incluyen maullidos, aullidos y otro tipo de sonidos, pero nunca rugidos.

 Comportamiento del leopardo de las nieves

Al igual que otros felinos, son animales solitarios que únicamente se reúnen para la cópula y para la convivencia entre madres y crías durante los primeros meses de vida. Normalmente, cada ejemplar tiene su territorio, que puede llegar a los 200 kilómetros cuadrados, ya que depende del volumen de presas en ese espacio.

El leopardo de las nieves realiza marcaje mediante orina o frotándose contra la roca, una forma de comunicarse e indicar su territorio y rutas. Son felinos crepusculares, que se encuentran activos durante el atardecer y el amanecer.

En cuanto a sus hábitos de caza, pueden ser carroñeros, pero son buenos cazadores y pueden abatir presas que les cuadruplican en peso, como caballos o camellos. Sus presas más comunes son especies de cabras salvajes, como el baral, el tar del Himalaya, el marjor o el argalí.

Curiosamente, un porcentaje de su alimentación está compuesta de simple hierba, algo muy raro en felinos.

En ocasiones, el leopardo de las nieves ataca el ganado de los pastores tradicionales de Nepal y otras zonas; existe un conflicto similar al que acontece en Europa con ganaderos y lobos,  lo que es remediado por entidades conservacionistas y gobiernos para evitar la extinción de esta especie.

Leopardo de las nieves: hábitat

Su técnica se basa en la emboscada, para luego perseguir a su presa por las rocas y morderla en el cuello.

Hábitat del leopardo de las nieves

El leopardo de las nieves se encuentra en zonas montañosas de Siberia, Rusia, Pakistán, Mongolia, Tibet, India, Nepal o Uzbekistán. En estas zonas vive desde los 2 000 a los 6 000 metros de altura, en laderas de montañas y cumbres nevadas.

Aunque su distribución es relativamente amplia, y recientemente se ha declarado en un menor grado de amenaza, lo cierto es que los 4 000 a 9 000 últimos leopardos de las nieves se encuentran en peligro por la caza furtiva y el cambio climático.

La consecuencia: el repliegue de estos felinos a zonas de más altura en las que la existencia de presas es cada vez menor.

A pesar de ello, los habitantes de los montañosos dominios de este emblemático animal se resisten a perderlo; el leopardo de las nieves forma parte de la cultura de todos los países donde habita y se ha convertido en símbolo de numerosos elementos heráldicos.

Y es que estas gentes son conscientes de una abrumadora realidad: si desaparece el leopardo de las nieves, desaparece gran parte de la cultura de los últimos pueblos de las montañas asiáticas. Esperamos, por tanto, que este bello felino continúe con vida.