Las libélulas, todo sobre este gran insecto alado

Francisco María García · 9 marzo, 2018
Son depredadores carnívoros que ejercen una función vital en el ecosistema, ya que ingieren gran cantidad de mosquitos; evitan así enfermedades como la fiebre amarilla o la malaria

Sin dudas, las libélulas son los insectos que más han fascinado y despertado la curiosidad de los seres humanos. Son protagonistas de numerosos mitos, creencias e historias mitológicas que, hace muchos siglos, habitan en el imaginario popular. A continuación, vamos a saber más sobre este gran insecto alado y su significado en nuestra cultura.

Libélulas: características morfológicas destacadas  

En la actualidad, se conocen más de 5 500 especies distintas de libélulas. Además, se estima que pueden haber surgido por primera vez hace más de 300 millones de años. Ello significaría que son anteriores a la civilización humana y más antiguas que los dinosaurios.

Se caracterizan por su abdomen delgado y alargado, por sus ojos grandes y globulares que por poco no se tocan entre sí. Su morfología ocular les aporta una visión realmente privilegiada, cuyo campo visual puede alcanzar los 360 grados.

Las libélulas cuentan con seis patas, cada una de ellas revestida por diminutos pelos, que les permiten atrapar sus presas. Sus grandes y llamativas alas, que son cuatro en total, pueden medir de dos a 19 centímetros, variando según la especie.

Libélula: hábitat

Alimentación de las libélulas

Las libélulas son depredadores carnívoros muy eficaces, lo que ayuda a controlar naturalmente la población de mosquitos y otros insectos. Pueden ser pequeñas, pero son eximias cazadoras que se posicionan en el topo de la cadena alimentaria entre los insectos. Gracias a su notable agilidad y a las ‘pelusas’ de  sus patas, atrapan a pequeños insectos durante su vuelo.

El rol que las libélulas desempeñan en su ecosistema ayuda enormemente a los seres humanos. Una disminución de la población de libélulas sería un riesgo no solo para el equilibrio de su hábitat, también para nuestra salud.

Hábitat de las libélulas

La gran mayoría de las especies de libélulas son autóctonas de climas cálidas, principalmente de regiones tropicales y subtropicales. No obstante, pueden ser encontradas en todos los continentes, con la excepción del Polo Norte y de la Antártida. Además, el tiempo que llevan habitando en nuestro planeta es una prueba  de su resistencia y adaptación.

El vuelo de las libélulas

Las libélulas también son muy reconocidas por su gran agilidad y resistencia en el vuelo. Poseen pequeños anillos en su abdomen, que les ayudan a impulsar su propio cuerpo, ganando potencia y velocidad a la hora de volar.

Su estructura corporal ligera y alargada, junto a sus cuatro alas potentes y sus anillos, les permiten alcanzar grandes velocidades. Una libélula puede volar continuamente por horas sin disminuir una velocidad promedio de 60 km/h. Además, pueden alzar vuelo rápidamente sin necesitar cualquier impulso externo.

Libélula: comportamiento

Reproducción de las libélulas

Las libélulas viven gran parte de su vida cerca del agua y es ahí donde forman parejas para reproducirse. Por lo general, los machos deben pelear entre sí para ‘conquistar’ a la hembra de un territorio. Y después de coronarse como ‘ganador’, debe cuidar de su pareja mientras ella deposita sus huevos en el agua.

El ciclo de vida de toda libélula empieza en el agua, bajo la forma de ninfa acuática. En este periodo, respiran por medio de branquias y se alimentan de gusanos y renacuajos.

También poseen una especie de mascarilla con colmillos de gran tamaño para atrapar sus presas. La duración de la ‘fase ninfa’ varía de acuerdo con cada especie de libélula, durante desde pocas semanas hasta ocho años.

Después llega el momento de su metamorfosis. Tras muchas mudas de piel, llegan a la forma de insecto que adoptarán a lo largo de su corta vida adulta. Para llegar a esta etapa, la libélula debe deshacerse de la mascarilla y de los colmillos; la mayoría de las libélulas viven apenas unas cuantas semanas.

La libélula y su significado en la cultura popular

En la tradicional cultura nativa del continente americano, la libélula es considerada como un símbolo de trasformación y renacimiento. Por ello, suelen estar asociadas a la reencarnación y a las almas de los muertos. También hay menciones a estos insectos como tótems de fuerza y prosperidad.

El pueblo birmano solía realizar regularmente el ritual de lanzar libélulas en el agua  que circundaba sus asentamientos. Actualmente, se estima que la intención era controlar la población de mosquitos y evitar la diseminación de enfermedades como la fiebre amarilla o la malaria; este ritual tomaba un sentido protector para la mitología del pueblo nativo.

Además, su vuelo y los colores que reflejan en sus grandes alas generaron verdadero fascinación en muchas civilizaciones. Y su habilidad de sobrevivir a las trasformaciones de la vida es considerada una inspiración para la existencia humana.