Las 5 ranas más pequeñas del mundo

Yamila · 5 abril, 2018
Además de ser las subespecies más diminutas de estos anfibios, estos ejemplares llaman la atención por sus coloridos cuerpos

Hasta el momento, las ranas más pequeñas del mundo han sido halladas en la isla de Papúa Nueva Guinea, al norte de Australia… ¡Son realmente diminutas! Algunas de ellas hasta caben en una moneda de un céntimo. Conócelas en este artículo.

¿Cuáles son las ranas más pequeñas del mundo?

En la naturaleza podemos encontrar especies gigantes y otras tan minúsculas que son muy difíciles de encontrar. Incluso en el caso de las ranas más pequeñas del mundo, cuyos cuerpos son tan coloridos, a los investigadores se les complica bastante hallarlas entre la vegetación. Algunas de las pequeñinas del reino animal son:

1. Paedorphyrne ameuensis

Este anfibio anuro –foto que abre este artículo– pertenece a la familia de los Microhylidae, es decir, el de las ranas más pequeñas que existen. Con tan solo 7,7 milímetros de longitud es el vertebrado de menor tamaño del que se tenga conocimiento.

Fue encontrada en 2009 durante una expedición al pueblo de Amaru en Papúa Guinea –único lugar donde habita– y recién oficializada en 2012. Produce un sonido muy parecido al de los insectos para aparearse y puede camuflarse muy bien entre las hojas del suelo en plena selva tropical.

A pesar de su pequeño porte, la rana P. amauensis puede saltar hasta 30 veces su tamaño. Es de color rojo oscuro con manchas grises y negras.

2. Ranita pigmea

Su nombre científico es Eleutherodactylos limbatus, aunque todos la conocen como ‘ranita pigmea’ y es una de las más pequeñas de la familia de los anfibios anuros. Fue descripta por primera vez en 1862 gracias a un investigador de Estados Unidos llamado Edward Drinker Cope.

Ranita pigmea

La ranita pigmea es endémica de la isla de Cuba, en el Caribe, prefiere los bosques xerófilos y áreas con mucha hojarasca donde poder esconderse y mimetizarse: su cuerpo es de color marrón con líneas amarillas y negras. Tiene hábitos diurnos y se alimenta de hormigas y arañas.

3. Epipedobates tricolor

La rana venenosa fantasmal –un nombre bastante sugerente para una rana tan pequeña– es endémica de Ecuador, sobre todo en las laderas andinas del centro de este país sudamericano. Elige para vivir los bosques tropicales cerca de arroyos y humedales, con muchas hojas en el suelo, aunque también se la puede hallar cerca de plantaciones de cacao y plátano.

Epipedobates tricolor

Presenta un cuerpo de colores brillantes rojos con líneas blancas en el cuerpo y manchas claras en las patas, así como también ojos negros grandes. Mide unos 22 milímetros y su cabeza es de gran tamaño en relación al cuerpo.

Esta rana está en peligro de extinción a pesar de ser tan esquiva con las personas; tiene la capacidad de secretar una sustancia química llamada epibatidina, venenosa para cazar a sus presas, pero de interés farmacológico para el hombre. Ese es el principal motivo de su incesante descenso de la población.

4. Mantella milotympanum

Otra de las ranas más pequeñas del mundo cuyo color principal es el rojo. En este caso, el tono rojizo es bastante fuerte y llamativo, y está presente en todo el cuerpo, a excepción de los ojos que son de gran tamaño y de color negro.

Rana mantella de Magadascar

La ‘mantella de orejas negras’ como se la conoce popularmente pertenece a la familia de las Mantellidae y es endémica de la isla de Madagascar. Prefiere bosques húmedos y tropicales, pantanos, tierras bajas y selvas.

Debido a que sus hábitats no están protegidos –es decir que no se han convertido en reservas o parques nacionales– y que la gente la caza de forma ilegal para usarla o venderla como mascota, cada vez hay menos ejemplares en libertad.

5. Gastrophryne Carolinensis

En comparación con las demás ranas de la lista, esta especie es gigante, aunque solo alcanza los 50 milímetros de longitud. Este anfibio habita en lugares húmedos y con sombra de América del Norte, concretamente en Florida, Texas, Misuri y Maryland, Estados Unidos.

Gastrophryne carolinensis

Su cuerpo puede ser de color verde, gris o marrón –para nada llamativo– y es de forma de ‘lágrima’, con cara pequeña y parte trasera grande. Su boca es diminuta, no presenta verrugas ni crestas en la piel, la cual es muy resistente para evitar las picaduras de hormigas, de las que se alimenta.