¿Cómo son los pulgones?

Francisco María García · 12 enero, 2019
Los pulgones son pequeños insectos que apenas miden unos milímetros en su fase adulta; existen más de 4 700 especies de pulgones

Los pulgones son insectos pertenecientes a la superfamilia Aphidoidea y son conocidos también como áfidos. Se trata de una extensa familia que alberga especies de morfologías muy variadas y diminuto tamaño. A pesar de su nombre popular, los pulgones no están aparentados con las pulgas.

En la actualidad, se reconocen más de 4 700 especies de pulgones, por lo a día de hoy es la familia más numerosa y diversa de los insectos hemípteros. A continuación, te informamos más sobre cómo son los pulgones, sus principales características físicas y sus hábitos.

Características morfológicas de los pulgones

Una característica muy particular de dicha familia es que sus individuos pueden ser muy diferentes en términos estéticos. Es decir, las diversas especies de pulgones muestran rasgos morfológicos muy variados. Por ejemplo, hay especies aladas y ápteras (sin alas), con diferentes colores y patrones de coloración.

En líneas generales, los pulgones se caracterizan por su diminuto tamaño, pues solo alcanzan unos milímetros de longitud en la fase adulta. Su cuerpo es blando y suele tener un formato ovoide, sin distinción visible entre la cabeza, el abdomen y el tórax.

Dependiendo de la especie, se identifican de cuatro a seis antenas segmentadas y tres ocelos. En los individuos alados observamos dos pares de alas membranosas y transparentes. Las alas anteriores son mucho más grandes que las posteriores, muestran un borde engrosado y, por lo general, alguna mancha o estigma.

También se observan dos apéndices erectos –llamados cornículos o sifones– al final del abdomen de los pulgones. Estas pequeñas estructuras cumplen una función defensiva, pues dispensan unas sustancias repelentes para ahuyentar sus depredadores.

Pulgones: reproducción

Reproducción de los pulgones

Los pulgones son insectos vivíparos que presentan heterogonia, o sea, diferentes formas de reproducción. Por lo general, se observa la alternancia entre varias generaciones de hembras partenogenéticas con una sola  generación anfigónica.

En las generaciones partenogenéticas se desarrolla la llamada ‘reproducción virginal’, a partir de células sexuales femeninas no fecundadas. Es decir, las crías se desarrollan sin la necesidad de la fecundación, y es que nacen como ‘clones’ de sus progenitoras.

Este método reproductivo se ha observado en algunas especies de insectos, anfibios, reptiles e incluso aves. En el caso de los pulgones, una sola hembra puede llegar a producir 100 descendientes por cada fase reproductiva.

Ya en las generaciones anfigónicas, la reproducción se da mediante la fecundación de los gametos producidos por los machos y las hembras. El macho transfiere sus células sexuales a la hembra, en cuyo interior son fecundados los huevos.

Se estima que esta característica es, en realidad, una capacidad adaptativa desarrollada por los pulgones y algunos animales. Al alternar su forma reproductiva, consiguen garantizar la perpetuación de su especie, aun cuando se presentan condiciones medioambientales desfavorables.

Pulgones: alimentación

Alimentación y hábitos del pulgón

A pesar de su nombre popular, los pulgones no están aparentados con las pulgas. De hecho, no se asemejan a ellas ni en aspectos morfológicos ni en sus hábitos y estilo de vida.

Las pulgas son ectoparásitos que suelen alimentarse de la sangre de sus hospederos. Los pulgones utilizan su aparato bucal chupador para alimentarse de la savia de las plantas.

Por esta razón, los pulgones suelen encontrarse en los cultivos y plantaciones con mucha facilidad. En estos sitios terminan siendo considerados como plagas por su gran capacidad reproductora y sus hábitos depredadores.

Daños de los pulgones en los cultivos

Durante la primavera y el verano los pulgones suelen ser de las más grandes preocupaciones de los productores agrícolas. De los daños que estos insectos pueden generar en las plantaciones,  podemos destacar los siguientes:

  • Succionan los nutrientes de la planta, por lo que afectan el correcto desarrollo de esta, lo que puede generar deformaciones y marchitado.
  • Eliminan melaza como subproducto de su digestión, así que dejan las hojas y los frutos pegajosos. En consecuencia, suele acumularse suciedad en las plantas, además de disminuir su valor comercial.
  • Pueden llegar a eliminar sustancias tóxicas en su saliva, lo que conlleva deformaciones en las hojas.
  • Algunos pulgones son vectores para el llamado Virus del Mosaico de Pepino (CMV).

¿Cómo combatir los pulgones de forma natural?

  • Infusiones: las infusiones de cola de caballo, ajenjo, manzanilla ajo y cebolla son eficientes para ahuyentar los pulgones. Se debe fumigar solo las plantas, con preferencia por los días soleados y secos.
  • Jabón neutro: se puede preparar una mezcla de jabón neutro con agua para combatir los pulgones. Basta con pulverizar levemente sobre las plantas una solución de una cucharadita de jabón neutro diluida en un litro de agua.
  • Plantas repelentes de pulgones: algunas plantas actúan como repelentes naturales de los pulgones, como la lavanda, la melisa, el romero y la menta. De esa forma, se pueden plantar alrededor de las demás plantas para evitar la reproducción de pulgones en la huerta o cultivo.