Los humanos no inventaron la agricultura

Eugenio Fernández · 26 noviembre, 2018
Muchos desconoce que los humanos no inventaron la agricultura: las hormigas llevan nutriendo, domesticando y protegiendo cultivos durante millones de años.

La agricultura es sin duda una de las mayores proezas de la historia de la humanidad que, junto con otros inventos, nos permitió salir del Paleolítico. ¿Pero y si los humanos no inventaron la agricultura?

Los humanos no inventaron la agricultura: fueron las hormigas

Se considera que la agricultura realizada por los seres humanos comenzó hace unos 12 000 años en Asia. Junto con la ganadería, permitió al ser humano establecerse y comenzar a desarrollar un conjunto de tecnología que lo llevaría hasta el presente. Pero un nuevo estudio revela que las hormigas llevan cultivando hongos al menos durante sesenta millones de años.

Hormiga casera olorosa

Sin embargo esta historia no es nueva: existen unas 25o especies de hormigas agricultoras, por lo que lo de que los humanos no inventaron la agricultura no es broma, o al menos no fueron los primeros.

Los investigadores creen que este nuevo estudio demuestra que la habilidad de las hormigas para cultivar ha evolucionado varias veces por separado, un hecho conocido como evolución convengente.

Las hormigas cultivan hongos que pueden ser parasitados, sin embargo, permanecen en una simbiosis con actinobacterias que permite que ambos organismos sobrevivan, lo que da alimento a las hormigas. Estas actinobacterias no dejan de ser fármacos que las hormigas tienen en sus plantaciones y permiten controlar las parasitaciones fúngicas que sufren sus cultivos.

Los humanos no inventaron la agricultura: ¿pesticidas?

En concreto, las bacterias pertenecen al género Pseudonocardia, y son conocidas por mantener esta simbiosis con muchas hormigas cortadoras de hojas, unos animales presentes en varios países de América Latina.

Estas hormigas tienen una especie de compartimentos conocidos como criptas, que permiten a estos animales transportar actinobacterias. El descubrimiento fue hecho en ambar fosilizado, en el cual burbujas de aire permitían comprobar la antigua actividad de las actinobacterias.

En las hormigas cortadoras de hojas actuales, esta simbiosis ya era conocida y permite que las hormigas tengan auténticos antibióticos portátiles y se dediquen a abonar su cosecha.

El proceso de agricultura en las hormigas podría ser más real de lo que parece, y es que las hormigas han domesticado al hongo, ya que no produce esporas. Esta “domesticación” sería previa a cualquiera realizada por el hombre, pues llevan así desde hace 15 millones de años.

Las hormigas llegan incluso a eliminar los restos del cultivo para no fomentar el crecimiento del parásito y para mantener la salud de su jardín particular. Mientas tanto, otras hormigas proporcionan material fresco al cultivo para que este siga proporcionando alimento a la colonia, lo que deja claro que los humanos no inventaron la agricultura: las hormigas cultivadoras de hongos son reales y hacen un trabajo muy similar al de los seres humanos.

Curiosamente, las colonias de hormigas nunca muestran signos de resistencia a antibióticos, algo que tendría sentido tras miles de años dependiendo de actinobacterias. Los investigadores creen que las hormigas podrían ser útiles para averiguar más sobre la resistencia a antibióticos, la que se plantea como una de las mayores amenazas para la salud humana en el siglo XXI.

  • Munkacsi, A. B., Pan, J. J., Villesen, P., Mueller, U. G., Blackwell, M., & McLaughlin, D. J. (2004). Convergent coevolution in the domestication of coral mushrooms by fungus–growing ants. Proceedings of the Royal Society of London B: Biological Sciences271(1550), 1777-1782.