¿Qué es la ganadería extensiva?

Eugenio Fernández 11 abril, 2018
Se trata de la forma tradicional de producción de alimento para el ser humano; los animales que pastan en cierta libertad no son tan rentables como los que se cría en nieve, pero tienen un mayor bienestar que se traduce en menos enfermedades

Es imposible entender la historia de la humanidad sin la ganadería extensiva. Durante miles de años fuimos cazadores, hasta que comenzamos a asentarnos en zonas y domesticar animales.

Aunque la ganadería intensiva ha cobrado protagonismo en los últimos años, la historia de la humanidad se caracteriza por la ganadería extensiva, un modelo distinto de producción.

¿Qué entendemos por ganadería extensiva?

Este modelo de producción animal busca aprovechar de forma eficiente los recursos naturales del territorio, pero en dicha eficiencia busca la consonancia y aprovechamiento del territorio con el menor impacto posible, en lugar de buscar únicamente la producción.

La ganadería extensiva se realiza principalmente a través del pastoreo, realizado por razas autóctonas adaptadas al territorio en el cual se practica. Estas razas no han sido seleccionadas para producir mucha leche o carne, pues su selección es natural, de forma similar a los animales salvajes, por lo que en muchos casos pueden vivir en el exterior sin padecer enfermedades.

¿Por qué es importante la ganadería extensiva?

La ganadería extensiva aprovecha entornos naturales como pastizales para alimentar al ganado. Este aprovechamiento modifica la naturaleza generando agroecosistemas, de los cuales acaban formando parte este ganado.

Ganadería extensiva: características

Así, tenemos numerosos ecosistemas que durante miles de años se han modificado y de los que ahora el ganado forma parte; un ejemplo claro es la dehesa, en la cual el cerdo ibérico y razas de ganado vacuno como la morucha conviven con especies salvajes amenazadas como el lince ibérico. Además, la ganadería extensiva ayuda a la prevención de incendios forestales de forma considerable.

Por último, el bienestar de estos animales es mucho mayor que aquellos que viven en cuadras o gigantescas naves, ya que aunque puedan usarse refugios o salas de ordeño, lo cierto es que no viven como tal en cautividad y pueden recorrer kilómetros realizando sus comportamientos naturales.

¿En que se diferencia de la ganadería intensiva?

La ganadería extensiva se contrapone a la ganadería intensiva, que busca la mayor rentabilidad de la explotación animal, lo que pone en peligro a ecosistemas y al bienestar de los animales que son criados en este modelo productivo.

El gasto energético y la contaminación que genera la ganadería intensiva es enorme, pues se requieren bastas porciones de territorio para alojar a estos animales y sus alimentos. El alimento de la ganadería industrial necesita de enormes monocultivos de soja y cereales, en los que muchas veces se causa deforestación, y en los cuales no viven apenas animales.

Los animales de ganadería intensiva suelen sufrir más problemas de comportamiento y enfermedades asociadas a la cautividad, y aunque existen algunos programas de enriquecimiento ambiental para evitarlo, se ha demostrado que la ganadería industrial compromete el bienestar de los animales de forma considerable.

Ganadería intensiva: contaminación

¿Y por qué no usamos solo ganadería extensiva?

Aunque parecen claras las ventajas de la ganadería extensiva, lo cierto es que tiene menor productividad y no se ajusta a la demanda de los consumidores: sería imposible que todo el planeta consumiese gran cantidad de carne solamente mediante ganadería extensiva.

Además, el producto de ganadería extensiva suele ser un producto más caro, ya que no se centraliza la producción ni están detrás grandes empresas que se alían con transportistas y supermercados de gran tamaño. Es por ello que, aunque es más respetuosa con los animales y el medio ambiente que la ganadería industrial, cada día es más difícil consumir  ganadería extensiva.

Esto ha hecho que los productores de ganadería extensiva se deban adaptar al mercado y a las ciudades: deben vender productos baratos para compensar que producen poco, y dado que les cuesta más producir ganan bastante menos de lo que debieran, ya que deben adaptarse a la barata producción intensiva que rebaja precios a costa de los animales.

Los lobos y la ganadería extensiva

Además, este escaso poder adquisitivo hace que en ocasiones no puedan hacer frente a la presencia de depredadores, los cuales no atacan a los animales de ganadería industrial, ya que viven toda su vida en naves gigantes cercanas a ciudades y con muros. Por contra, los animales que pastan libremente no siempre cuentan con protección y pueden ser atacados.

Es por ello que es la ganadería extensiva la que representa el problema entre ganaderos y el lobo ibérico: es probable que mejor que cazar al lobo o demonizar a los ganaderos, la mejor solución sea apoyar a la ganadería extensiva. Si estos ganaderos venden su producto, tendrán dinero para hacer frente al lobo mediante medidas preventivas como el instinto de guarda del mastín.

Aunque son los ganaderos los que explotan el territorio, no dejan de ser productores al servicio del consumidor: este también tiene responsabilidad sobre el bienestar de los animales salvajes, domésticos y sobre los ecosistemas con los que la ganadería convive: comer menos carne y comprar extensivo es proteger la naturaleza.

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