Instinto de guarda del mastín

Al margen de hacer la selección genética más propicia para la protección y el manejo del ganado, es clave la socialización desde cachorro, en la cual pierde importancia la relación con el humano para reforzar el vínculo con los rebaños

El instinto de guarda es una de las características más importantes de los perros que protegen al ganado, y especialmente de los mastines. Los mastines son un conjunto de razas que pertenecen a los molosos de montaña y son ideales no solo para manejar el ganado, sino para protegerlo de una manada de lobos u otra amenaza.

El instinto de guarda: una cuestión de aptitud y raza

Cuando hablamos de aptitud, nos referimos al objetivo que se ha tenido a la hora de seleccionar una raza de perro; y es que existen diversas razas de mastín, como pueden ser el mastín leonés o el mastín de los Pirineos. Cuando buscamos un perro con buen instinto de guarda, hablamos de razas en las que se ha seleccionado este comportamiento.

Los mastines también se han seleccionado por su aspecto para cumplir con una serie de características visuales que nos agradan en la raza. Sin embargo, la crianza de mastines con objetivo ornamental hace que estos animales no sean aptos para proteger al ganado, tanto por su comportamiento como por su físico.

Así, cabe diferenciar entre varios tipos de mastín; por un lado, los mastines autóctonos de cada región, que han sufrido un proceso de coevolución junto al ganado durante siglos –prácticamente existen perros de guarda desde el inicio de la ganadería hace miles de años– para adaptarse al medio, a los depredadores y al ganado.

Y por otro lado, las razas ornamentales amastinadas, que tienen apariencia de mastín pero en las que se ha dejado atrás la selección para guardar el ganado en favor del aspecto. Un ejemplo claro es el Mastín Español Oficial: posee una papada prominente y puede llegar a presentar problemas de movilidad, por lo que está bastante incapacitado para proteger al ganado.

Raza mastín: un perro guardián

Los mastines ideales para guardar el ganado dependen del tipo de animales y zonas y, en general, en cada región donde ha existido ganadería extensiva durante largos períodos existen razas de perros adecuadas para la protección de los animales.

El instinto de guarda: la crianza también cuenta

Además de la raza y genética adecuadas, para que el comportamiento de guarda sea instintivo se debe criar a los cachorros de mastín con el ganado. Esto permite que se desarrolle el instinto de guarda gracias a que los mastines acaban considerando a los animales que protege como parte de su familia.

La socialización es vital en estos animales, donde pierde importancia la relación con los seres humanos para construir fuertes vínculos entre perros y ovejas, vacas u otros animales de abasto.

Raza de perro mastín: comportamiento

Con esto conseguimos que los mastines formen parte del rebaño, por lo que desarrollarán un instinto de guarda tenaz, por el cual se colocarán de forma estratégica dependiendo de la hora del día y del terreno.

Comportamiento del mastín

En cuanto al comportamiento propio de estos animales, requiere de una estabilidad emocional de hierro, pues debe ser un animal que no excesivamente juguetón pero tampoco con comportamientos demasiado agresivos. Debe ser también un perro que esté atento al ganado y especialmente activo durante la noche, que es cuando es más frecuente el ataque de los depredadores y existe una menor presencia humana.

Como ya hemos comentado, los vínculos con humanos no son prioritarios. Aunque el mastín nos permite cuidar del ganado, el instinto de guarda es un comportamiento que hace por aprecio a los animales y no es fruto del entrenamiento; si bien será necesario corregir algunas manías indeseables, como el empleo de excesiva fuerza y saña durante el juego.

Algunos piensan que los mastines son la principal herramienta para resolver el conflicto entre ganaderos y lobos, pues un buen número de mastines parece prevenir la mayoría de ataques, especialmente cuando se apoya de otras medidas como concentrar las parideras o resguardar a los rebaños.

Aún así, el mastín es un perro que cuesta bastante mantener, por tanto para resolver estos conflictos debe estar involucrada toda la sociedad: nuestro consumo forma una parte importante del conflicto y comprar productos locales puede ayudar a los ganaderos tradicionales a mantener su tropa de mastines.

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