Enriquecimiento ambiental en reptiles y anfibios

Eugenio Fernández · 24 octubre, 2018
El enriquecimiento ambiental, tanto en reptiles como en anfibios, favorece el bienestar de los animales en cautividad y puede acabar con determinados comportamientos indeseados

Aunque poco conocida, la inteligencia de los reptiles y los anfibios es bastante sorprendente, por lo que el enriquecimiento ambiental en reptiles y anfibios puede ser interesante a la hora de tener uno de estos animales en cautividad, tanto si hablamos de zoológicos como de tenerlos como mascota.

Enriquecimiento ambiental en anfibios

Los anfibios no suelen ser objeto de enriquecimiento ambiental específico, principalmente debido a que el manejo que requieren obliga a condiciones microclimáticas y ambientales muy específicas, y en muchas ocasiones el uso de presa viva.

Enriquecimiento ambiental en anfibios

Sin embargo, el enriquecimiento ambiental en anfibios podría ser de gran importancia, especialmente en experimentación, como es el caso de la rana africana de uñas (Xenopus laevis), de la que se ha visto que el uso de tuberías como refugio puede reducir las lesiones por mordiscos de forma considerable.

Por otro lado, el canibalismo es otro de los problemas que exhiben estos anfibios en cautividad y, aunque se recomienda separar a los animales por tamaños, el enriquecimiento podría ser otra herramienta contra estos problemas.

Enriquecimiento ambiental en reptiles: tortugas

El enriquecimiento ambiental en reptiles es una técnica habitual en zoológicos, desde aportar refugios a gradientes de temperatura, el uso de ciclos circadianos o la variación en las dietas.

Enriquecimiento ambiental tortugas

En tortugas del género Trionyx se ha visto cómo la introducción de objetos como mangueras, palos y pelotas puede reducir las lesiones entre animales, mientras que el uso del enriquecimiento ambiental alimenticio en tortugas marinas redujo patrones de nado estereotipados, además de las agresiones y autoagresiones.

Otro estudio, esta vez en tortugas de caja, refleja cómo 38 adultos prefieren recintos naturalizados y con refugios a aquellos sin enriquecimiento estructural, además de reducir sus comportamientos de huída frente al resto de conductas.

Enriquecimiento ambiental en reptiles: lagartos

Los lagartos también son animales que demuestran que el enriquecimiento ambiental en reptiles es importante, y se ha visto en primer lugar con el dragón de Komodo, una especie en la que  existen comportamientos de juego claros con elementos de enriquecimiento como zapatos, aros o cubos.

Enriquecimiento ambiental en lagartos

En el caso de otros varanos, los varanos de garganta blanca han demostrado interés y capacidad de resolución de enriquecimientos que incluyen resolver problemas, como el colocar un ratón en un tubo transparente que debe abrirse tirando de una apertura.

También existen estudios de enriquecimiento ambiental en escincos, unos reptiles frecuentes en cautividad que parecen beneficiarse del uso de presa viva repartida en sustratos de forrajeo, así como del uso de refugios y del movimiento en los recintos enriquecidos de mayor tamaño.

Enriquecimiento ambiental en reptiles: serpientes

En el caso de los ofidios, se ha visto cómo los terrarios enriquecidos, y en los que se alimenta de presa viva a los animales, fomentan que las serpientes tengan mayores capacidades de exploración y de resolver problemas.

Serpiente como mascota

En las serpientes, el uso de sangre u otros elementos relacionados con sus presas puede estimular la exploración olfativa y, al igual que en otros animales, son necesarios los refugios.

Lo que está claro es que, independientemente del animal que escojamos, es importante tener nuestra casa y su ambiente en excelentes condiciones. El enriquecimiento ambiental en reptiles y anfibios es de vital importancia para promover su bienestar.

Burghardt, G. M. (2013). Environmental enrichment and cognitive complexity in reptiles and amphibians: concepts, review, and implications for captive populations. Applied Animal Behaviour Science147(3-4), 286-298.