Cómo acostumbrar a tu gato al coche

Los felinos son especialmente sensibles a ambientes en los que no tienen sensación de control, de ahí que se conveniente una inmersión progresiva a la hora de realizar viajes en automóvil

El hábito de acostumbrar a tu gato al coche requerirá de paciencia, adiestramiento y, sobre todo, práctica. A diferencia de los perros, los gatos necesitan estar en ambientes estables y el automóvil quizás es lo más alejado a ello. Las vibraciones, ruidos y movimientos harán del viaje en carretera un maltrago para los felinos.

A pesar de ello, los dueños pueden entrenar a sus mascotas para acostumbrarse a este tipo de ambientes. Ello facilitará el transporte cuando debamos dirigirnos al veterinario, e incluso permitirá no dejar solo al animal en casa.

Algunos gatos llegan a tolerar viajes largos, por lo cual pueden acompañarnos durante las vacaciones. Por todo ello, a continuación veremos algunos consejos para que comiences a adiestrar a tu gato para los viajes en coche.

Haz que se familiarice con el automóvil

Con el coche ocurre algo similar a lo que experimentan los gatos con el agua. Lo idóneo es introducirlos lentamente y generar una serie de condiciones que les permita adaptarse al cambio. Lo primero que debes hacer para acostumbrar a tu gato al coche será introducirte con él en el vehículo, sin ponerlo en marcha.

Podemos hacer esto unas dos o tres veces como una especie de prueba, sin encender el motor ni dar marcha. De esta forma, el animal se adaptará a este nuevo espacio cerrado; hay que tener en cuenta que el dueño siempre deberá estar acompañando a la mascota.

Además, debemos colocar a nuestro animal siempre en una jaula transportadora. La otra opción es colocarle la correa y el bozal, para lo cual se debe realizar un adiestramiento previo. Como todos sabemos, estos animales son muy sensibles a los tipos de contactos y ambientes a los que los sometemos.

Consejos para viajar con gatos en coche

Acostumbrar a tu gato al coche: subiendo el nivel

Después de algunas sesiones con el coche parado será hora de introducir los elementos que podrían perturbar al gato. Nos referimos al ruido del motor y a la puesta en marcha; ambos elementos pueden producir sensaciones de angustia y temor en estas mascotas.

Lo primero es probar a encender el motor mientras el automóvil aún no está en marcha. En este caso habrá que tener al animal bajo control, muy cerca, para que se sienta acompañado. La reacción podría cambiar según la profundidad del sonido. Este ejercicio podemos hacerlo unas dos o tres veces antes de realizar el primer paseo.

Tras esta primera prueba, llegará la hora de hacer los primeros recorridos. Estos serán cortos y a una velocidad moderada. Lo lógico es mantener las ventanas cerradas para que el felino no intente escapar.

El refuerzo positivo: los premios

Una vez que comencemos con la parte más difícil, que es el viaje en coche en sí, debemos premiar la buena conducta. Por ello, y una vez culminado el trayecto, debemos ofrecer un premio al animal. De esta manera, nuestra mascota asociará el coche con un algo positivo, que será el premio.

En un principio, los mejores premios para el gato son dos: darle un juguete con el que le encante jugar o comida. El problema con los alimentos es que tendremos que esperar a terminar el recorrido para que el gato no se maree.

Si nuestro felino se marea, o tiene desórdenes alimenticios, darle un juguete que sea de su gusto será más que suficiente para reforzar la actitud positiva. Al principio, la mascota aceptará los viajes para buscar este premio, pero luego simplemente se acostumbrará.

Viajar con tu mascota

Recomendaciones para llevar a un felino en coche

El hecho de tomar la autopista con nuestro pequeño amigo minino nos obligará a tomar algunas medidas preventivas. Lo siguiente deberá ser considerado como un proceso de rutina:

  • Nada de comida antes del viaje: lo correcto es no dar alimentos al animal dos horas antes del viaje. Lo mismo debe ocurrir en los viajes largos y solo lo podemos alimentar durante paradas extensas.
  • Utiliza siempre el transportín: incluso cuando el gato esté acostumbrado, lo recomendable será utilizar este dispositivo. El animal debe ir encerrado porque, si ocurre un frenazo o incidente, el trasportín puede volcarse y dañar al animal.
  • Interactúa con el animal cuando puedas: si el transportín tiene espacio suficiente, mete su manta y quizás hasta un juguete. Acaricia al felino y haz contacto con él en cada semáforo.
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