Características de la tortuga marina

27 diciembre, 2018
Este artículo fue redactado y avalado por la bióloga Paloma de los Milagros
La tortuga marina, de la cual se han descubierto siete especies, puede llegar a superar los 100 años de vida

Esta tortuga es uno de los reptiles acuáticos que más tiempo pasa bajo el agua, y es que solo pisa tierra firme para la puesta de huevos. A pesar de su variedad, todas sus especies comparten una serie de características físicas, alimenticias y reproductivas distintivas de la tortuga marina.

La tortuga marina es el reptil por excelencia de mares y océanos tropicales, con ejemplares que superan la centena de años. Hasta el momento, se han descubierto siete especies pertenecientes a los géneros Cheloniidae y Dermochelyidae: la tortuga verde, la tortuga laúd, la tortuga carey, la tortuga boba, la tortuga bastarda, la tortuga golfina y la tortuga plana.

Todas ellas, salvo la tortuga verde Chelonia mydas que raramente abandona el medio acúatico, se caracterizan por sus largas travesías a nado interrumpidas por los períodos de ovoposición en las playas costeras.

Características principales de la tortuga marina

Su apariencia física en cuanto a color pardo o verdoso, tamaño y forma del caparazón, varía en función de la especie y está íntimamente relacionada con su modo de vida. Sin embargo, como norma general, la longitud de la tortuga marina está comprendida entre los 0,60 y los 1,8 metros, su caparazón es aerodinámico y presenta patas delanteras modificadas en aletas, así como patas traseras palmeadas que marcan la dirección del nado.

Como rasgo físico distintivo entre ambos géneros destaca la estructura del caparazón. Cheloniidae presenta un caparazón duro óseo superior y un plastrón, o caparazón inferior, con escamas. Por su parte, Dermochelyidae se caracteriza por tener un caparazón inferior menos denso.

A nivel alimenticio cada especie está especializada en un determinado tipo de presa y, a excepción de la tortuga verde como única vegetariana, su dieta puede basarse en pequeños moluscos, invertebrados marinos como las esponjas de mar e incluso peces.

En cuanto a su reproducción, durante la temporada de anidación –que se da cada dos o cuatro años– las hembras se dirigen a playas costeras para depositar sus huevos. El tiempo de incubación ronda los dos meses, aunque si esta se lleva a cabo en condiciones de altas temperaturas puede ser menor.

Tortuga marina: reproducción

La eclosión se produce por la noche, cuando los huevos suelen encontrarse en una posición de relativa profundidad en la arena, de forma que las crías, que tienen un nacimiento sincrónico, colaboran entre ellas por alcanzar la superficie. De forma instintiva se dirigen al océano, y es a partir de entonces cuando empezarán una larga travesía marina, de incluso décadas, hasta volver de nuevo a la costa como juveniles.

Hábitat y amenazas

En cuanto al hábitat, aunque tienen preferencia por las aguas tropicales y subtropicales, sobretodo a la hora de anidar y alimentarse, las tortugas marinas viven en cuencas oceánicas muy dispares geográficamente. Cabe destacar la capacidad de la tortuga laúd para soportar las bajas temperaturas del sur de Chile o norte de Alaska, desde donde migran hacia aguas templadas para la puesta de huevos.

Durante los últimos años, la intensa actividad humana en las proximidades de la costa a nivel de edificación, turismo y contaminación está suponiendo una gran amenaza para la alimentación y anidación de estos reptiles.

El cambio climático también está pasando factura a esta especie, pues el aumento de temperatura condiciona tanto el número de crías como la proporción masculina de estas, que se ve reducida.

Tortuga marina: amenazas

Por otra parte, aunque la captura de tortugas marinas para la obtención de su caparazón es cada vez menor, tanto por la concienciación ciudadana como por el marco legal en torno a su protección, las prácticas de pesca ilegal japonesas persisten.

Además, en el continente americano, principalmente en Latinoamérica, se siguen vendiendo como souvenirs junto con las caracolas de otras especies marinas en peligro de extinción.

En nuestra mano está la apuesta por un consumo crítico como turistas y por la práctica de actividades respetuosas con el medio ambiente, pues de las siete especies de tortugas marinas existentes cinco están en riesgo de desaparecer.