Alimentación del tiburón blanco

14 junio, 2019
Este artículo fue redactado y avalado por el biotecnólogo Alejandro Rodríguez
Es considerado como el pez depredador más grande del planeta: te contamos todo sobre cómo se alimenta el gran tiburón blanco

Es uno de los depredadores marinos más conocidos, temidos y también de los más antiguos. Posee unos mecanismos de adaptación sorprendentes, lo cual les da grandes ventajas a la hora de alimentarse: hoy hablamos sobre el tiburón blanco y su alimentación.

El tiburón blanco: un cazador extraordinario

Fue el padre de la taxonomía Carlos Linneo, quien en 1758 describió por primera vez al tiburón blanco y le dio el nombre oficial de Squalus carcharias. Unos años más tarde se rebautizó como Carcharodon carcharias, el único representante vivo del género.

Estamos ante un ejemplar de pez vertebrado condrictio. Esto quiere decir que su esqueleto está formado por cartílago, y no por hueso. Esta característica, unida a la forma hidrodinámica de su cuerpo, hacen del tiburón blanco un depredador extremadamente veloz y eficaz. De hecho, la mayoría de las adaptaciones morfológicas del tiburón blanco están destinadas a alimentarse más y mejor.

Fauces del tiburón

Su cuerpo posee un patrón de coloración muy característico: mientras que el vientre es de color blanco, la parte superior tiene un color grisáceo o ligeramente azulado. Este camuflaje les permite confundirse con las aguas profundas –en el caso de la parte superior– e incluso con la luz del sol cuando se observa la parte del vientre.

Destaca una enorme boca que permanece siempre abierta para permitir el flujo de agua. Para capturar a sus presas, se cierra con una presión extremadamente fuerte, y sus dientes triangulares y aserrados completan la tarea.

¿Cómo se alimenta?

Otro de los mecanismos adaptativos del tiburón blanco es el desarrollo de órganos extrasensoriales que perciben las vibraciones causadas en el agua por las presas, por pequeñas que sean. Incluso son capaces de guiarse hasta allí orientándose por las variaciones en los campos electromagnéticos.

Pero, además de esta extraordinaria capacidad sensorial, estos depredadores tienen un olfato fuera de lo común. El tiburón blanco puede discriminar una gota de sangre en el océano a varios kilómetros, lo que le ayuda a guiarse hasta la fuente de su alimento.

Carcharodon carcharias

La técnica de caza de estos tiburones –aunque parezca sorprendente a pesar de su tamaño y reputación– se basa en el sigilo y el acecho. Usando el color oscuro de su cuerpo a modo de camuflaje, empieza a nadar por debajo de sus víctimas. Cuando llega el momento perfecto para atacar, se valen de su cola para avanzar rápidamente y así impedir que la presa reaccione.

Si la presa no es muy grande, lo siguiente que hace el tiburón blanco es engullirla. Cuando es algo mayor, la técnica de estos depredadores es dejar malherida o moribunda a la víctima, para luego ir alimentándose poco a poco. Este fenómeno suele atraer a más tiburones, debido a la presencia de sangre en el agua.

¿De qué se alimenta el tiburón blanco?

La dieta de estos animales es realmente variada, si bien varía con la edad de cada individuo. Los ejemplares más jóvenes suelen preferir presas de pequeño tamaño: toda clase de peces, cefalópodos como rayas o calamares y otros habitantes marinos que sean más pequeños que ellos.

A medida que van creciendo, las presas preferidas pasan a ser más grandes. Esto incluye a focas, leones marinos, delfines, tortugas y animales que visitan esporádicamente el mar, como pingüinos o aves. Si se le presenta la ocasión, puede aprovecharse del cadáver de alguna ballena y consumir la carroña.

¿Son realmente peligrosos para nosotros?

El tiburón blanco tiene una leyenda negra, alimentada en parte por su aspecto y su ferocidad. Pero hay que decir que los ataques de estos animales contra el ser humano son anecdóticos si los comparamos con los de otras especies de tiburón u otros animales como cocodrilos o avispas.

De hecho, la mayoría de especies de tiburón no consideran a los humanos como una presa potencial de la que alimentarse. Por eso, a día de hoy, la imagen temible que teníamos de este animal está diluyéndose poco a poco.

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