Alce: características, comportamiento y hábitat

Yamila 23 enero, 2018
Este mamífero, de la familia de los cérvidos, presenta curiosas cualidades; por ejemplo, puede alcanzar 60 km/h y sus crías pesan 16 kilos al nacer

Cuando pensamos en un alce nos imaginamos a un animal de gran tamaño y enormes cuernos que habita en los bosques y praderas de Estados Unidos o Finlandia. En este artículo te contaremos características, comportamiento y hábitat de este mamífero que lamentablemente ha sido cazado desde hace siglos.

Características del alce

Perteneciente a la familia de los cérvidos –que incluye a los venados y a los renos– el alce es un mamífero artiodáctilo (con dedos pares en las patas) de gran tamaño: hasta tres metros de longitud, dos metros de altura y 500 kilos de peso.

Puede vivir unos 25 años en libertad y es una especie con un gran dimorfismo sexual: los machos presentan unos grandes cuernos o astas de hasta dos metros de largo, forma variada, anchos y palmeados; sin dudas esta es su característica más sobresaliente y la que los hace identificables.

Esa es la única diferencia entre sexos, ya que las hembras miden y pesan lo mismo. Además, ambos presentan cuello abultado y alargado, cabeza grande con ojos separados, hocico largo y suave y una especie de joroba en el lomo. En cuanto al color del pelaje puede ser muy diverso: negro, marrón, beige, grisáceo o rojizo.

Hábitat del alce

Hasta la Edad Media, los alces vivían en los grandes bosques del centro y oeste de Europa. Sin embargo, por la caza y la extensión de la vida humana, esta especie fue ‘acortando’ su hábitat natural.

Alce: hábitat

Gracias a diferentes medidas de protección y a las áreas convertidas en reservas para que el alce pueda desarrollarse, estos mamíferos se están desplazando hoy en día hacia otras latitudes.

Básicamente podemos dividir a los alces en dos grandes grupos, según su hábitat natural: de Eurasia y de América. Los del primero habitan las montañas del Cáucaso, la península escandinava, Siberia, Polonia, Ucrania, Eslovaquia, Austria, República Checa, Alemania, Finlandia, Mongolia y Manchurria.

Los alces americanos viven en Alaska (son los de mayor tamaño del mundo), en la Columbia británica, otras regiones canadienses, y en el centro y oeste de Estados Unidos: Oregón, Montana, Colorado y el Parque Nacional Yellowstone.

Comportamiento y alimentación del alce

Los hábitos de estos animales –más activos al amanecer y al atardecer– cambian según la época del año: en verano viven solos o en ‘familias’ pequeñas y en invierno se juntan con otros individuos para formar grupos de más de 10 ejemplares.

Si bien realizan migraciones temporales, sobre todo en la época de celo y por la densidad de población, los alces son fieles a sus territorios; sin embargo, no los defienden del ingreso de otros de su misma especie sino que todos cohabitan en armonía.

Alce: comportamiento

Con una vista muy débil, pero con olfato y oído muy desarrollados, el alce se alimenta de hojas, cortezas y ramas de árboles, plantas acuáticas, frutos y cualquier comida de origen vegetal.

Las patas largas le permiten llegar a las hojas más altas y, si es necesario, se introduce en lagos y ríos, donde bucea o nada en busca de nenúfares y mientras pace se arrodilla. En un solo día, un alce macho adulto puede ingerir hasta 20 kilos de hojas y plantas.

En cuánto a su reproducción, tanto hembras como machos alcanzan la madurez sexual a los dos años. La época de celo se desarrolla entre los meses de septiembre y octubre, y tras el apareamiento –que incluye llamadas nasales entre las parejas y peleas entre machos para determinar su poderío– la hembra gesta a las crías aproximadamente durante 250 días.

Los ejemplares femeninos jóvenes dan a luz a un solo cervato en cada embarazo, pero a medida que envejecen pueden parir a dos o tres en la misma camada y con hasta 15 días de diferencia entre cada alumbramiento.

Las crías pesan alrededor de 16 kilos cuando nacen y a los tres días ya siguen a su madre, la cual es muy protectora y puede atacar con sus pezuñas a los depredadores.

Más allá de esta reacción y de las luchas previas a la reproducción, los alces son animales pasivos y, si bien pueden alcanzar una velocidad de hasta 60 km/h, suelen tener movimientos lentos y pesados.

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