5 animales que comen miel

Yamila · 10 mayo, 2018
Más allá del oso pardo, hay otros mamíferos, insectos y aves que ingieren el delicioso y dulce néctar dorado de las abejas; hay una especie que puede desovar en las colmenas para que sus larvas se alimenten, lo que puede suponer el fin de estas

El producto que realizan las abejas para alimentar a toda la colmena es deseado por otras especies, quienes hacen lo imposible por conseguirlo. ¿Te gustaría saber cuáles son los animales que comen miel? ¡Hay otros además del oso!

Ejemplos de animales que comen miel

La miel es un producto dulce y delicioso que podemos usar para una infusión o un postre, y que suele ser bastante apreciado en la naturaleza. Una vez que las abejas la fabrican, otras especies se desesperan por consumir ese elixir dorado. Algunos de los animales que comen miel son:

1. Oso pardo

Es el primer ejemplo que se nos viene a la mente cuando pensamos en un animal comiendo miel. La alimentación del oso pardo –foto que abre este artículo– es omnívora y puede ir cambiando según la época del año.

Al finalizar el verano es cuando simplemente ‘saquean’ las colmenas. Y no solo devoran la miel, sino también las larvas y las abejas que hay en el interior. Su apetito es realmente voraz, ya que pasadas algunas semanas deberán hibernan o adormecerse durante todo el invierno. ¡Y por ello necesita aumentar rápido de peso!

2. Pájaro indicador del Zambeze

La familia de las aves indicadoras es llamada también ‘de la miel’, ya que uno de sus principales alimentos es el néctar producido por las abejas. Pueden hallarse en Asia y en África, y son famosas por su interacción con los seres humanos. Sus plumas son oscuras, su tamaño es pequeño, y cuentan con un pico fino y corto muy hábil.

Pájaro indicador del Zambeze

En cualquier época del año no tienen problemas en dirigirse a las colmenas para darse un festín tanto con la miel como con las larvas, la cera y la jalea real. Completan su dieta con gusanos de seda, arañas, frutas e insectos pequeños.

3. Tejón de la miel

Se dice que las aves indicadoras le informan el camino a los tejones –y a algunas personas– para que puedan llegar hasta las colonias de abejas. ¿Por qué? Porque necesitan de un ayudante que se encargue de abrir la colmena por ellas.

Tejón de la miel

Allí es donde entra en acción el tercero de los animales que comen miel de esta lista. El tejón mielero es un carnívoro de Oriente Medio, África e India de cuerpo robusto y alargado, provisto de uñas aptas para excavar.

Si bien el tejón de la miel se alimenta de carroña, roedores, aves, antílopes pequeños, lagartos, ranas e invertebrados, y hasta en ocasiones de bayas y raíces, lo cierto es que le encanta ese néctar dorado y dulce producido por las abejas. Destroza las colmenas de forma tal que es una amenaza para los apicultores.

4. Pequeño escarabajo de las colmenas

A este insecto le gusta tanto la miel que deposita sus huevos en las colmenas para que las larvas se alimenten de ella. Por eso se ha convertido en una plaga. Endémico del África subsahariana, el pequeño escarabajo se ha extendido a otros países como Estados Unidos, Filipinas y Australia.

Pequeño escarabajo de las colmenas

Si un ejemplar desova en la colonia, y las abejas no son lo suficientemente fuertes, las larvas pueden consumir toda la miel y el polen almacenado, lo que sería el fin de la colmena. Por ello, los apicultores luchan incansablemente contra este pequeño escarabajo de color marrón oscuro y medio centímetro de longitud, que vive no más de seis meses, pero cuyos daños en la producción son irreparables.

5. Garduña

Por último, otro mamífero carnívoro que, si bien puede tener una cara adorable, es bastante peligroso. Se trata de un depredador nocturno de tamaño mediano que vive en el sur y centro de Europa, así como también en el sudeste asiático y cerca de los Himalayas.

Garduña

La garduña se alimenta de pequeños mamíferos y roedores, anfibios, insectos, frutas, huevos y miel. Para conseguir comida puede caminar bastante dentro de su propio territorio. Los machos delimitan su propiedad entre 2 y 10 kilómetros de diámetro, en el que disponen de una madriguera entre rocas o árboles.