Cómo trabajan los gusanos de seda

Yamila · 8 diciembre, 2017

Así como las abejas producen miel y los caracoles baba, los gusanos de seda realizan ese elemento tan valioso desde antaño, con el cual se confeccionan ropas y tapetes. En este artículo te contaremos cómo trabajan los gusanos y desde cuando son tan importantes para el ser humano.

Los gusanos de seda y su utilización

La especie encargada de producir seda se llama bombyx mori, y la primera vez que una persona empleó su creación fue en el 2 700 a.C. Se dice que la primera bobina de seda fue creada por Hsi Ling Shi, una chica de 14 años, novia del emperador chino Huang Ti.

Posteriormente la sericultura, el cultivo del gusano de seda, se extendió a todo el continente asiático, y hacia el 139 a.C. se fundó la ruta mundial de comercio más famosa del mundo. Justamente se llamaba ‘la ruta de la seda’, aunque también se vendían otros productos, y conectaba China con el mar Mediterráneo.

Gusano de seda en una hoja
Fuente: Toni Coll

Llegado el 300 d.C. el ‘secreto’ de los gusanos de seda se había expandido por todo el mundo conocido, aunque fueron los europeos quienes avanzaron en la producción entre los siglos XVIII y XIX, sobre todo Inglaterra, que contaba con telares mecánicos y estampado de rodillos. Es preciso señalar que en la actualidad la sericultura combina técnicas antiguas y modernas.

Ya en el 2005 la producción anual de este hilo llegaba a las 125 000 toneladas, con China e India como los principales fabricantes. La seda se usa para confeccionar trajes, chaquetas, corbatas, camisas, guantes, manteles y lazos, entre otras prendas.

Paso a paso: cómo trabajan los gusanos de seda

Durante la primavera, la hembra de polilla pone alrededor de 400 huevos. Pasados 10 días las larvas comienzan su tarea y, para ello, necesitan mucha comida: consumen hasta 50 000 veces su peso en material vegetal, en concreto hojas de morera.

Gusano de seda en una hoja
Fuente: Rodolfo Araiza G.

Tras seis semanas de alimentarse casi todo el día, la larva de mariposa alcanza su tamaño máximo y cambia de color. Ese es el momento en el que se adhiere a una rama, arbusto o árbol porque ya está lista para convertirse en crisálida.

Los cuatro días posteriores son de arduo trabajo: debe tejer un capullo fibroso alrededor de su cuerpo, el cual estará formado por una extensa fibra de seda de una sola pieza y que puede llegar a medir 1,5 kilómetros. El proceso es realmente fascinante, ya que el gusano trabaja sin descanso para fabricar la preciada seda.

Las encargadas de producir este hilo –de una resistencia asombrosa– son las glándulas situadas alrededor del tubo digestivo, que luego pasa por un orificio especial cerca de la boca.

El interior del cuerpo de la oruga está repleto de seda líquida, que se endurece rápidamente cuando toma contacto con el aire. Este tiene ese aspecto viscoso o pegajoso gracias a una goma que también se forma en el proceso.

Esto solo sucede en la vida natural, ya que los productores ‘finalizan’ antes el trabajo para evitar que la polilla deje su capullo y secrete un ácido que lo rompa. Es por ello que lo sumergen en agua hirviendo, para matar al insecto y así conservar su preciado hilo.

Algunos ni siquiera llegan a ese estadio, pues se los sumerge en una solución ácida y se les extraen las glándulas de seda. Estas se convierten en unos hilos que se conocen con el nombre de ‘tripas de seda’, y que hasta hace poco tiempo se empleaban por los cirujanos para realizar suturas. Hoy en día son productos exclusivos para los amantes de la pesca.

De todos los gusanos de seda que hay en una fábrica, solo un porcentaje pequeño sobrevive a esta matanza para que puedan reproducirse y preservar la especie. Sin embargo, la vida de estos pequeños animales es muy corta: la hembra muere una vez que termina de desovar su única camada.

Por último, cuando se obtiene la seda, el desenrollado de la fibra se realiza remojando los capullos en agua tibia; de esta forma se encuentra la punta del filamento y se coloca en un carrete. En la mayoría de los casos la producción de hasta ocho gusanos de seda sirven para formar un carrete, que se tiñe y se usa para fabricar las prendas.

Fuente de las imágenes: jacinta lluch valero, Toni Coll y Rodolfo Araiza G.