Sin abejas, no hay vida

Yamila · 2 mayo, 2018
Gracias a ellas hay actividad agrícola, pues al tiempo que se alimentan del néctar de las flores, transportan semillas de las que nacen plantas, y de las que a su vez se alimentan algunos animales hervíboros

Sin abejas, no hay vida

Muchas veces no nos damos cuenta de la importancia que tienen los animales para el planeta e incluso para nuestra supervivencia. Aunque no lo creas, sin abejas es muy difícil que pueda perpetuarse la vida. Este pequeño insecto –al que en ocasiones tememos– cumple un rol vital para la ecología. Entérate de más en el siguiente artículo.

La ‘misión’ de las abejas

Existen miles de especies de animales en el mundo, de mayor o menor tamaño y con hábitos diferentes. Sin embargo, aquella que permite que la vida continúe es la abeja. Sí, así como lo estás leyendo, porque esta pequeña de cuerpo amarillo y negro que viaja incansablemente de flor en flor es la encargada de polinizar las flores y plantas, y producir el alimento de los demás seres vivos.

La biodiversidad mundial depende de las abejas gracias a un proceso conocido como ‘dependencia simbiótica’. Básicamente, esta relación comienza cuando el insecto usa el polen y el néctar para alimentarse y producir miel, al mismo tiempo que transfiere las semillas de una planta a la otra.

El proceso de polinización cruzada entre las plantas requiere sí o sí de un responsable de transportar la información genética requerida para continuar con la especie. Las abejas no solo ayudan a que la flora silvestre crezca, sino también casi la mitad de las frutas y verduras que consumimos a diario.

Entonces, sin abejas la actividad agrícola podría llegar a desaparecer y como consecuencia matar a millones de personas y otros animales. La naturaleza es muy sabia y la cadena alimentaria también: la polinización crea las plantas, que son consumidas por los herbívoros, los cuales son ingeridos por los carnívoros. Si la primera parte de esta ecuación desaparece, el resto también.

Estructura social de las abejas

¿Por qué desaparecen las abejas?

Las poblaciones de este insecto han descendido en un 25% en los últimos 30 años y esto se debe a diferentes motivos, todos causados –lamentablemente– por culpa del hombre. Para empezar, la práctica de la agricultura industrializada, que emplea herbicidas y pesticidas, y que deriva en la pérdida de hábitats, de flora y fauna nativa.

En segundo lugar, por la contaminación ambiental que no permite a las abejas sobrevivir en ciertos ambientes plagados de smog y metales pesados en el aire. El cambio climático y el aumento de las lluvias, sequías o temperaturas también son mortales para ellas: afectan la calidad y la cantidad del néctar que recolectan.

Como si esto no fuese suficiente, en algunos países se están utilizando abejas robots para polinizar, ya que al parecer son más eficientes que las verdaderas (como si volar 800 kilómetros en toda su vida no fuese ser eficaz en el trabajo).

Y, por supuesto, no podemos dejar de lado el hecho de que muchas personas temen ser picadas,  y, apenas ven una abeja volando cerca, la matan con algún insecticida u objeto que tengan a disposición. Es bueno saber que no atacan a menos que se sientan amenazadas.

Por lo tanto, por el hecho de pasar a pocos metros de distancia no significa que nos clavarán su aguijón (que además ocasionaría la propia muerte del insecto). Esta técnica de defensa es solo para casos extremos en los cuales la colmena está en peligro.

Importancia de las abejas polinizadoras

¿Cómo evitar la desaparición de las abejas?

Ahora que ya sabes que sin abejas sería casi imposible la vida natural, es momento de pasar a la acción. Por supuesto que puedes ser el cambio que quieres ver en el mundo; solo es cuestión de dar el primer paso. ¿Cómo ayudarlas?

  • Arma en casa un jardín de flores coloridas que las atraiga y les permitam recolectar el polen. (No te preocupes, no te picarán si estás cerca).
  • Consume productos locales, ecológicos y de temporada para reducir la agricultura repleta de pesticidas (además, estarás haciendo un bien a tu salud).
  • Compra miel y derivados –jalea real, productos de cosmética, polen, propóle–- a productores orgánicos.
  • No mates abejas cuando las veas cerca de ti; simplemente permite que sigan su vuelo sin molestarles.

Si desaparece la biodiversidad de plantas y polinizadores, al modelo de civilización humana al que estamos acostumbrados le quedaría poco tiempo. La cantidad de seres vivos podría reducirse drásticamente y quienes sobrevivan no consumirían alimentos naturales, sino preparados en una fábrica o laboratorio. En resumen, podríamos decir que sin abejas, no habría vida.