Vértigo en perros: causas, síntomas y tratamiento

El vértigo en perros se presenta con muchos signos clínicos, algunos de ellos bastante alarmantes. De todas formas, no hay que temer de más, pues se trata de una condición que se soluciona sola con el tiempo.
Vértigo en perros: causas, síntomas y tratamiento
Samuel Sanchez

Escrito y verificado por el biólogo Samuel Sanchez.

Última actualización: 10 septiembre, 2022

El vértigo en perros se define como una condición que causa inestabilidad en el equilibrio del can, entre otros signos comportamentales característicos. La causa de este evento es el síndrome vestibular, una condición idiopática cuyo origen real no se ha descubierto a día de hoy en muchos pacientes caninos.

La prevalencia de esta condición en canes es de 8 casos por cada 10 000 ejemplares. Si bien todos los perros pueden sufrirla, los de las razas bulldog y los spaniel son los más proclives a ello. Si quieres saber cómo manejar el vértigo en perros, continúa leyendo.

¿Cuáles son las causas del vértigo en perros?

El vértigo se define como una ilusión del movimiento, en la que parece que el mundo exterior gira alrededor del animal, sea humano o no. Un evento de mareo y pérdida de sentido propio puede ser normal de forma excepcional, pero si se vuelve crónica pasa a conocerse como síndrome vestibular (SV).

Esta condición puede darse en diversos animales y los perros no se libran de ella, aunque su presencia en ellos es muy poco común. El sistema vestibular se encuentra en el cerebro y el oído medio/interno, por lo cual es el encargado del equilibrio a nivel nervioso del ser vivo. Así pues, los fallos en él se traducen en la pérdida de estabilidad y síntomas de vértigo.

El vértigo no siempre tiene una causa concreta, pero, a veces, algunos eventos clínicos pueden propiciarlo. Entre ellos, encontramos los siguientes:

  • Infecciones del oído interno, ya sean bacterianas o víricas.
  • Medicamentos tóxicos.
  • Traumatismos y lesiones en el oído.
  • Tumores en el cerebro o en el tronco encefálico.
  • Desnutrición y problemas hepáticos.
  • Condiciones respiratorias severas.
  • Accidentes cerebrovasculares.
  • Enfermedades metabólicas (hipotiroidismo).
Otitis en perros.

El síndrome vestibular idiopático

Cuando es imposible encontrar una causa concreta del síndrome vestibular, este se conoce como idiopático. Puede que exista una enfermedad subyacente que no se haya podido detectar o que, simplemente, el can presenta ciertas malformaciones que imposibilitan el correcto funcionamiento del equilibrio.

Para que un trastorno del can caiga en esta categoría, debe cumplir los siguientes requisitos:

  1. El perro debe tener una edad avanzada.
  2. Los signos vestibulares deben aparecer de forma repentina.
  3. No tiene que existir otra causa subyacente detectable.
  4. La condición se debe resolver por sí sola a lo largo del tiempo.

El síndrome vestibular congénito

Como se mencionaba más arriba, el síndrome vestibular también puede tener un origen hereditario. Esto se debe a que ciertas razas son más propensas a desarrollar diferentes tumores, quistes o nódulos que invaden el tronco encefálico. Por lo tanto, se interrumpen algunas funciones del sistema nervioso relacionadas con el equilibrio, lo que propicia que se presente este problema. Algunos de los perros más afectados son:

  • Pastor alemán.
  • Doberman.
  • Pinscher.
  • Akita.
  • Cocker spaniel.
  • Fox terrier pelo liso.
  • Beagle.
  • Terrier del tibet.


Síntomas del vértigo en perros

Los síntomas del vértigo en perros pueden ser bastante alarmantes, ya que en muchos casos se pueden confundir con derrames cerebrales y otros eventos letales. Entre los signos clínicos encontramos los siguientes:

  • Pérdida de equilibrio y desorientación generalizada.
  • Inclinación de la cabeza hacia un lado.
  • Movimientos oculares irregulares, algo conocido como nistagmo.
  • Incapacidad de movimiento.
  • Pérdida de la coordinación al moverse (ataxia).
  • Movimientos en círculos.

 

Aunque estos signos parecen graves, el pronóstico suele ser positivo. En cosa de 48-72 horas el perro mejorará y en 2-3 semanas volverá a la normalidad, generalmente sin necesidad de tratamiento. Aun así, es necesario acudir al veterinario con presteza ante cualquiera de estos síntomas.

Diagnóstico

La mayoría de los casos clínicos presentan signos muy evidentes e inequívocos de que se trata de vértigo, pero siempre es necesario que el veterinario realice un buen diagnóstico. Para ello, procederá a efectuar un examen físico con el objetivo de revisar los canales auditivos, la membrana timpánica, la faringe y la bulla auditiva. Además, continuará con un examen neurológico para complementar sus hallazgos.

En algunos casos puede ser necesario hacer tomografías o radiografías al cráneo, pues de esta forma se detectan tumores, quistes o las consecuencias de un traumatismo. De cualquier manera, el veterinario te informará en su debido momento de cualquier tipo de examen clínico extra que se necesite.

Tratamiento

En los casos de naturaleza idiopática, el can suele recuperarse por sí solo tras 2-3 semanas, como hemos indicado previamente. De todas formas, si la situación se complica, puede que la mascota tenga que ser ingresada. Además, en caso de que el perro no pueda moverse por sí mismo, deberá ser alimentado vía intravenosa.

Por otro lado, si el can presenta una confusión generalizada, se le pueden recetar sedativos hasta que lo peor haya pasado. Lo más importante durante un ataque de vértigo en perros es que estos estén lo más cómodos y seguros posible.

Por otro lado, si el síndrome tiene una causa subyacente, esta debe solucionarse para detener el ataque de vértigo. Para ello, lo normal es recetar antibióticos si el can presenta una infección, o procedimientos quirúrgicos si es provocado por un tumor o neoplasia.

El ataque de vértigo suele resolverse por sí solo en un tiempo, pero hay que abordar el motivo subyacente para que no vuelva a suceder.

Un perro con salud.

¿Cómo prevenir el vértigo en los perros?

Si bien es cierto que no todas las causas del vértigo se pueden prevenir, es mejor ofrecerle a los perros la mejor calidad de vida para tratar esta patología. Por ello, se debe poner atención a los siguientes puntos:

  • Dieta: una buena nutrición es esencial para evitar el vértigo y otras patologías en la mascota. También se recomienda tener raciones bien establecidas y horarios específicos, ya que esto beneficia el proceso de digestión.
  • Higiene y aseo: el can necesita vivir en un ambiente sano y limpio que evite los patógenos infecciosos, además de que necesita tener un buen aseo físico. Sobre todo se debe tener mucho cuidado en el cuidado del pabellón auditivo.
  • Exposición a químicos: en la medida de lo posible, restringe la exposición de tu mascota a las sustancias químicas que puedan afectarle a su salud. Esto incluye insecticidas, productos de limpieza, pesticidas, entre otros.
  • Control veterinario: la visita constante al veterinario permitirá detectar cualquier deficiencia en su calidad de vida a tiempo, de esta manera podrá ser corregida de inmediato. Procura acudir a consulta por lo menos una vez cada 6 meses.


El vértigo en perros es una cuestión delicada, sobre todo porque el agente causal es el síndrome vestibular (SV), una patología muy poco conocida. Abordarla puede resultar muy complejo, pues no siempre existe una causa certera. Ante un ataque de vértigo en el can, lo mejor es acudir rápidamente a un veterinario. El profesional te indicará con todo detalle cómo debes actuar en futuros episodios.

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