Todo lo que debes saber sobre la zarigüeya

María Eugenia Thomas · 7 diciembre, 2018
La zarigüeya es uno de los mamíferos más antiguos del mundo; científicos han hallado fósiles de esta especie que datan de hace 65 millones de años, período en el que se extinguieron los dinosaurios

La zarigüeya es uno de los marsupiales más conocidos en el mundo entero. Solo en el continente americano existen casi 100 especies diferentes de este mamífero. Su parecido físico con las ratas genera aversión en algunas personas. Sin embargo, este simpático animal no representa ningún tipo de riesgo como podrían hacerlo los roedores.

Una de sus principales características es la docilidad en su trato con los humanos. Tanto es así que algunas personas osadas las adquieren como mascotas exóticas y presumen de ellas.

No obstante, los cuidados y atención de este tipo de animal suelen sobrepasar las ‘buenas intenciones’ de quienes las compran o capturan. En muchos casos terminan liberándolas en un hábitat que no reconocen, lo que les asegura una muerte segura.

Otro motivo de muerte de zarigüeyas es a causa de su torpeza al andar, lo cual provoca muchos arrollamientos de automóviles. Allí, cientos de zarigüeyas hembras mueren llevando en su bolsa o marsupio a sus crías, lo que las deja huérfanas  y con escasas probabilidades de sobrevivencia.

Características y comportamiento de la zarigüeya

En algunos lugares es conocida como zorra mochilera. Sus pequeños y brillantes ojos encuadran perfectamente en la cabeza, y su hocico es alargado. El tono del pelaje puede variar entre el gris, marrón, negro y blanco. Sin embargo, su cola esta desprovista de pelaje, pero le ayuda a colgarse en las ramas de los árboles.

Zarigüeya: comportamiento

Posee dedos grandes oponibles, al igual que los primates, sin pertenecer a esa estirpe. Esto la convierte en una gran trepadora. Su tamaño no sobrepasa los 40 centímetros de longitud –sin medir la cola– y pueden llegar a pesar unos cinco kilos. Su esperanza de vida oscila los ocho años.

El comportamiento de este marsupial resulta imprevisible y, aunque se ha demostrado que es inofensivo, puede evidenciar alteraciones nerviosas e hiperactivas. En algunos casos, si no se mantienen en las condiciones adecuadas, pueden tornarse agresivas.

La zarigüeya es reconocida mundialmente por el instinto de auto-conservación. Al sentirse bajo amenaza, el animal desacelera su ritmo cardíaco, cae al suelo en total rigidez corporal y con un rictus bucal que asemeja su muerte. Después, al notar que el peligro ha cesado, se levantan y continúan la marcha con normalidad.

Alimentación y reproducción

Siendo una especie omnívora, este marsupial no desperdicia el alimento que encuentra a su paso. Su alimentación incluye hojas, flores, frutas, insectos e incluso algunos mamíferos pequeños, reptiles y aves.

Adicionalmente, el haber sido desplazadas de su hábitat natural hasta los linderos de pueblos y ciudades, las zarigüeyas ingieren también desechos de comida y restos de otros animales. Poseen dientes muy filosos y una mandíbula de fuerza extraordinaria que les permite engullir vorazmente a sus presas.

Estos mamíferos alcanzan la madurez sexual a los 10 meses de vida. Durante la época de apareamiento la hembra expele una aroma, desagradable para los humanos, que indica al macho el mejor momento para la reproducción. El aparato reproductor de las hembras se bifurca en dos vaginas, dos úteros y dos cuellos uterinos. El macho, por su parte, está provisto de un pene de dos puntas.

Zarigüeya: reproducción

El periodo de gestación es relativamente corto, pues solo dos semanas bastan para engendrar una camada de hasta 16 crías. Al nacer, las zarigüeyas bebés buscan los pezones de la madre dentro del marsupio y permanecen allí guarecidas por 50 días aproximadamente. Al abandonar la bolsa materna, se cuelgan a la espalda de la madre hasta que puedan desenvolverse solas.

¿Qué hacer si te encuentras una zarigüeya bebé?

Como mencionamos anteriormente, es común encontrar crías huérfanas de zarigüeyas. En caso de que te topes con una camada o un solo individuo de esta especie, existen algunas consideraciones importantes para tomar en cuenta.

Lo primero es tratar de resguardar la vida del animal, para lo que puedes usar tu cuerpo y tu ropa. Colócalo cerca de tu pecho o estomago con suavidad y cúbrelo con tu ropa o algún trozo de tela. Esto se hace con la intención de proporcionar el calor que requiere. Cuando ya sientas que ha recuperado su temperatura, déjalo envuelto en la tela y trasládalo a una pequeña caja de cartón o plástico.

Resulta sensato comunicarse con los servicios de fauna silvestre local para que sean ellos quienes se encarguen de las crías. Allí cuentan con personal especializado para este tipo de eventualidades y sabrán responder ante la situación con la celeridad y responsabilidad que amerita.

Mientras llega la ayuda especializada es importante alimentar al bebé zarigüeya, para lo cual puedes suministrarles suero de cualquier marca comercial: evitará la deshidratación. Con dos mililitros de suero por cada 50 gramos de peso del bebé, suministrado cada dos horas, se podrá evidenciar la mejoría.

Si no tienes suero en casa, puedes preparar el tuyo propio con dos cucharadas de azúcar y una pizca de sal diluidas en un litro de agua. Adminístralo con una jeringa, la cual debes lavar antes de cada uso y tener una para cada uno de los bebés.

Estos son los primeros auxilios a brindar en estos casos. Sin embargo, existen otros tipos de cuidados que solo los especialistas pueden suministrar eficazmente. Si no cuentas con ayuda local, acude a un veterinario para que te indique otras acciones para asegurar el bienestar de la camada.

 

http://www.veterinaria.org/revistas/redvet/n090914/091405.pdf https://misanimales.com/conoce-a-las-zarigueyas/ https://noticias.caracoltv.com/medellin/la-zarigueya-el-bello-monstruo-que-todos-los-paisas-deben-proteger