Sapo de caña: ¿por qué es preocupante su potencial invasor?

10 Diciembre, 2020
Este artículo ha sido escrito y verificado por el biólogo Miguel Mata Gallego
La introducción de especies para el control de plagas puede conllevar efectos no deseados. Este es el caso del sapo de caña en Australia.

El sapo de caña es una de las especies exóticas invasoras más dañinas que existen. Numerosas experiencias lo atestiguan y las autoridades de diversos países han intentado controlarlo, con un éxito limitado.

¿Cuáles son las claves de este voraz invasor y qué le permite tener esas características tan dañinas? ¿Sabes por qué se llegó a introducir en algunas áreas por el ser humano? En las próximas líneas iremos desgranando cada una de estas cuestiones, entre otras muchas más.

El sapo de caña, un anfibio voraz y muy venenoso

El sapo de caña o sapo gigante (Rhinella marina) es un enorme anfibio nativo de América. Se trata de un animal muy tóxico, con unas glándulas de veneno enormes que pueden causar estragos en poblaciones enteras de otros seres vivos.

Cuando estos enormes sapos se sienten amenazados, secretan una sustancia blanquecina denominada bufotoxina, que resulta muy tóxica para algunos animales de pequeño tamaño. Curiosamente, el peligro de estos anfibios no es su capacidad de ataque: los depredadores mueren intentando comérselos.

Por otro lado, su enorme velocidad reproductora también explica su capacidad para medrar los ecosistemas. Se calcula que las hembras pueden llegar a poner 36 000 huevos por puesta, siempre que haya agua suficiente. ¿Qué situaciones ha provocado el sapo de caña para ser declarado invasor? Lo veremos en el siguiente apartado.

Un sapo de caña es agarrado por una persona.

Cómo y por qué se introdujo al sapo de caña

El uso de animales para controlar plagas agrícolas es bien conocido desde hace siglos, pero es importante tener cuidado con la especie introducida: en algunas ocasiones, puede llegar a ser peor el remedio que la enfermedad.

Los sapos gigantes son unos buenos controladores de especies, ya que son depredadores que comen una gran cantidad de insectos potencialmente patógenos para los cultivos. Su toxicidad también los hace adecuados para controlar a sus propios cazadores, como son algunos mamíferos y aves de tamaño mediano.

Las primeras experiencias con esta especie tuvieron lugar en el siglo XIX, cuando se importaron ejemplares en islas del Caribe como Martinica y Barbados. El objetivo de esta introducción no fue otro que controlar la población de ratas. A pesar de que se fracasó en este cometido, pronto continuaron introduciéndose en otros lugares, como Filipinas.

El sapo gigante en Australia: estragos en la fauna local

En 1935, los agricultores australianos, hartos de que las plagas de escarabajos se llevasen grandes extensiones de sus cultivos de caña de azúcar, introdujeron al sapo gigante en Australia. De hecho, el nombre de «sapo de caña» viene de esta misión que se le encomendó a la especie originalmente.

Al poco de hacerlo, se vio el tremendo error que estos agricultores habían cometido. Miles de sapos gigantes comenzaron a dispersarse por la isla-continente y, desde una población original de poco más de 3000 sapos, se ha llegado a los actuales 200 millones. Se estima que un sapo de caña viaja en promedio 40 kilómetros al año.

Hoy en día, los sapos de caña son considerados una de las especies exóticas invasoras más dañinas de la Tierra. ¿Qué efectos en concreto tiene este anfibio sobre el medio ambiente? En el apartado final te lo contamos.

Efectos sobre el medio ambiente del sapo gigante

Los científicos consideran al sapo de caña un animal muy perjudicial por una serie de razones. En primer lugar, su carácter venenoso hace que muchas especies nativas intenten depredarlo, con terribles efectos.

Este fue el caso de algunas lagartijas, serpientes y cocodrilos australianos, cuyas poblaciones se han visto enormemente reducidas desde que el sapo gigante mora sus tierras. Algunos mamíferos —como el Quoll norteño— también han sufrido un declive de sus poblaciones.

Asimismo, los sapos gigantes también pueden competir por los recursos alimenticios con otros anfibios y pequeños mamíferos nativos. Sin embargo, los investigadores consideran que este efecto perjudicial es mucho más reducido que su toxicidad.

Un ejemplar adulto de sapo de caña.

La introducción de especies exóticas invasoras es un problema ambiental

Como hemos podido comprobar, introducir especies exóticas invasoras en cualquier medio distinto al suyo conlleva problemas ambientales que no podemos controlar a largo plazo.

Las especies invasoras tienen una gran capacidad de reproducción y resistencia ante todo tipo de desafíos, lo cual es un problema si en el medio en el que estas se desarrollan no tienen depredadores naturales que controlen sus poblaciones. Es importante seguir todas las regulaciones ambientales si no queremos provocar aún más estragos en los ecosistemas.

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