¿Sabéis de dónde provienen los caballos?

Caridad Torcuato · 26 enero, 2015

Los caballos son, sin dudas, una de las criaturas más hermosas y nobles que pueblan este planeta. Llevan millones de años de evolución y acompañan al hombre desde tiempos inmemoriales. Aquí te contamos algunos detalles sobre el origen de estos perisodáctilos de la familia de los équidos.

El primer ancestro de los caballos apareció en el eoceno

Todo parece indicar que el primer antepasado del caballo fue un pequeño mamífero herbívoro que vivió en la época del Eoceno en América del Norte y Europa, hace unos 55 millones de años.

El Eohippus tenía una altura de entre 20 y 40 centímetros  a la cruz y pesaba unos cinco kilogramos y medio en promedio. El dorso era arqueado y contaba con cuatro dedos en las extremidades anteriores y tres en las posteriores, que terminaban en unas uñas fuertes.

Además, sus dientes estaban adaptados para comer hojas tiernas de los arbustos. Y sus ojos se situaban más al centro de la cabeza. Esto les impedía una buena visión lateral.

Entre este animal de aspecto y tamaño semejante a un perro hasta el actual Equus ferus caballus hubo una evolución que tuvo lugar en distintos continentes y sobre la que los investigadores tejen teorías no del todo concordantes.

Los caballos son animales nobles y bellos que fueron domesticados por el hombre hace milenios. Aquí te contamos sus orígenes, desde el Eohippus, semejante a un perro y surgido unos 55 millones de años atrás, hasta el actual Equus ferus caballus.

Una evolución de millones de años

caballos 2

Lo cierto es que hace 34 millones de años, en el oligoceno, surgió el Mesohippus. Este animal presentaba un mayor tamaño que el Eohippus. Además, el dedo central de las extremidades anteriores estaba mucho más desarrollado que los dos laterales.

Ya en el mioceno, unos 17 millones de años atrás, en Norteamérica encontramos al Merychippus, que siguió aumentando su tamaño y presentaba una dentadura semejante a la de los caballos actuales. Este mamífero tenía los dedos laterales aún más atrofiados y el dedo del centroculminaba en un casco.

Hacia el final de este mismo período (12 millones de años), apareció el Pliohippus, con unos dientes y extremidades muy similares a las de hoy. Todo indica que se trató del primer monodáctilo. Así, estos animales fueron ganando velocidad para huir de los depredadores.

Pero hubo que esperar hasta el pleistoceno, unos dos millones de años de atrás, para que el caballo empezara a parecerse al que conocemos hoy en día.

Hombres y caballos, una relación que viene de lejos

Cabe destacar que durante miles de años estos animales fueron cazados por el hombre de la prehistoria para alimentarse. La tarea a veces no resultaba fácil, dada la velocidad que podían alcanzar estos mamíferos. Por eso empezaron a desarrollar técnicas para emboscarlos.

Luego los humanos fueron dejando en parte la vida nómada y se volvieron pastores o agricultores. Y, en la edad de bronce, advirtieron que los caballos podían convertirse, además de en comida, en una gran ayuda para realizar distintos trabajos y en una buena forma para transportarse.

Con la domesticación de los equinos, el Homo Sapiens comenzó a valerse de la fuerza y de la velocidad de estos seres para cambiar su forma de vida. Este hecho parece situarse hace unos 5500 años en la parte occidental de la estepa eurasiática. Así fue trasladando sus ansias de conquista y dominación a los lugares más distantes del planeta.

El caballo, una especie que se extinguió en América

caballos 3

 

Resta decir que en la era glacial, el número de caballos fue disminuyendo. Y que desaparecieron totalmente del continente americano hace aproximadamente unos ocho mil años.

Los ejemplares que sobrevivieron comenzaron a extenderse desde Asia hasta Europa y África. Y recién fueron reintroducidos en América a través de los conquistadores españoles.

Después, la historia ya es más conocida y no viene a cuento en este artículo. Pero te seguiremos informando sobre este maravilloso animal admirado y explotado, como suele suceder, por la especie humana.