Reproducción de la civeta africana

María Eugenia Thomas · 17 abril, 2019
La civeta africana habita las sabanas y los bosques del sur y centro de África; rara vez se alojan en regiones áridas, pero se puede encontrar a lo largo de los sistemas fluviales que se proyectan en las áreas áridas de Níger, Malí y Chad

La civeta africana vive tanto en el bosque como en campo abierto, pero parece requerir una cubierta de pastos altos o matorrales para proporcionarle seguridad durante el día. Rara vez se pueden encontrar en las regiones áridas de África. En cambio, generalmente se encuentran cerca de los sistemas de agua permanentes.

Descripción física

La civeta africana tiene muchas características inconfundibles, que incluyen cuartos traseros grandes, una postura de cabeza baja y una melena corta –aproximadamente de una a cuatro pulgadas– que se extiende por su espalda. Esta melena se vuelve erecta cuando el animal está excitado o asustado, lo que lo hace parecer más grande.

Las civetas son reconocidas por los detalles de sus máscaras faciales oscuras, que se asemejan a las de un mapache. Sus cuerpos son de color plateado o crema con manchas negras. La longitud del cuerpo es de 60 a 90 centímetros, con una cola de entre 43 y 60 centímetros de longitud. Pueden pesar entre 12 y 15 kilos en su etapa adulta.

Reproducción de la civeta africana

El promedio de vida de la civeta africana es de 15 a 20 años. No hay temporada de cría favorecida en África occidental; la temporada de reproducción en Kenia y Tanzania ocurre de marzo a octubre. En el sur de África la reproducción se produce en los meses cálidos y húmedos de verano de agosto a enero, cuando hay una gran cantidad de insectos.

Las hembras cautivas dan a luz por primera vez alrededor del año de edad. Los ejemplares femeninos son poliestrosos y pueden tener dos o tres camadas al año. Por lo general, hay de una a cuatro crías en una camada. Las madres tienen seis pezones para alimentarlos a todos.

Civettictis civetta

Las civetas jóvenes nacen en etapas avanzadas en relación con la mayoría de los carnívoros. Tienen el pelaje completo, aunque el pelaje es más oscuro, más corto y más suave que el de los adultos. Sus marcas están menos definidas que las de los adultos. Los jóvenes pueden gatear al nacer, y las patas traseras sostienen el cuerpo al quinto día.

Las crías dependen completamente de la leche materna durante aproximadamente seis semanas. Después de unos 42 días, su madre les proporciona alimentos sólidos. Para el segundo mes están atrapando comida para ellos mismos.

Comportamiento de la civeta africana

El conocimiento de los hábitos de las civetas es limitado porque son nocturnos y tienen un estilo de vida secreto. La actividad máxima ocurre una o dos horas antes del atardecer hasta aproximadamente la medianoche. Hay una mayor tendencia a que ambos sexos se muevan cuando son sexualmente activos.

La civeta africana duerme en el denso pasto de matorrales durante el día, y solo las madres con crías tienen un nido. Este nido está ubicado en agujeros hechos por otros animales o bajo raíces enredadas. Es solitaria, excepto cuando se reproduce. Sin embargo, tiene variedad de medios de comunicación visuales, olfativos y auditivos.

Marcan su territorio agachándose y presionando las glándulas perineales contra un objeto. Además, las civetas también depositan sus heces en pilas especiales. Estas pilas de estiércol incluyen secreciones de glándulas anales que proporcionan un medio adicional para marcar su área y posiblemente atraer a un compañero.

Viverridae

Las civetas emiten tres tipos de sonidos: un gruñido que resulta similar al sonido de la tos, un grito y el más común es el «ja ja ja» que se usa para establecer contacto unas con otras.

Hábitos alimenticios de la civeta africana

La civeta africana es omnívora. Consume principalmente fruta silvestre, carroña, roedores, insectos (grillos, saltamontes, escarabajos y termitas), huevos, reptiles y aves. La civeta africana es capaz de comer ‘artículos’ que generalmente son desagradables para la mayoría de los mamíferos, incluidos el milpiés y carroña muy descompuesta.

Las civetas no usan sus patas para atrapar a sus presas; en cambio, superan a la presa con sus dientes. Esta especie muestra diversos comportamientos de caza. La presa puede ser sacudida tan violentamente que la columna vertebral se rompe o puede ser mordida y lanzada con fuerza.

Importancia económica para los humanos

En el pasado, las civetas africanas a menudo se mantenían cruelmente en cautiverio por las secreciones de sus glándulas perineales. La secreción –llamada civeta– cuando está altamente diluida puede hacer un perfume agradable.

Durante muchos siglos, la civeta desempeñó un importante papel económico en la economía de Europa, el norte de África y cerca de Oriente Medio. El comercio de almizcle civet ha disminuido notablemente. Sin embargo, en 1988 se informó que más de 2700 civetas se encontraban cautivas en Etiopía produciendo el almizcle. El almizcle civet, principalmente exportado a Francia, se vendía a 438 dólares por kilo.