Melena de león: la medusa más grande del mundo

Laura Huelin · 3 septiembre, 2018
Además de tener un enorme tamaño, sus tentáculos gozan de células urticantes que paralizan a los peces que se enredan entre ellos, y es que así consigue su alimento

La melena de león es la medusa más grande que existe. Este enorme invertebrado vive en las profundidades del océano, pero cuando se acerca a las costas puede sembrar el caos, aunque no es mortalmente tóxica. Descubre todo sobre este gigante.

Características de la melena de león

La melena de león es la medusa más grande que se conoce. El ejemplar más grande jamás visto medía más de dos metros de diámetro y tenía unos tentáculos de casi 37 metros de largo.

Normalmente, no son tan grandes. Las que se desplazan hacia el sur y llegan a la costa no suelen medir más de 50 centímetros de diámetro y los tentáculos no alcanzan más de los 30 metros de largo. Sin embargo, el tamaño de estas medusas varía dependiendo de la zona en la que se crezca y se desarrolle.

Como todas las medusas, en el cuerpo de la melena de león podemos distinguir entre paraguas (cuerpo) y tentáculos. El paraguas está formado por ocho racimos, de los que surgen entre 70 y 100 tentáculos. Alrededor del borde del paraguas tiene un órgano que le ayuda a orientarse para saber hacia dónde nadar.

Los tentáculos de este animal son muy pegajosos para poder atrapar a sus presas. En los tentáculos tiene miles de células urticantes, que paralizan a los peces que se enredan entre ellos; de esta manera, la melena de león consigue casi todo su alimento.

Medusa melena de león: hábitat

En cuanto a colores, la melena de león tiene una gran variedad cromática: parece que cuanto más grande es cada ejemplar, tiene un color más oscuro. Los ejemplares más pequeños son casi transparentes; los adultos crecidos de tamaño medio tienen un color entre amarillo y naranja, mientras que los ejemplares gigantes son entre rojos y púrpuras.

Hábitat de la melena de león

La melena de león vive en las aguas más frías del hemisferio norte: se distribuyen especialmente en las aguas árticas, aunque también se les puede encontrar en los océanos Pacífico y Atlántico. Las que se encuentran en el Ártico suelen ser de mayor tamaño que las que se desplazan hacia el sur.

Por esto, las zonas en las que suelen aparecer están cerca de Escandinavia o Groenlandia. Sin embargo, cada vez se pueden ver más hacia el sur. Se supone que, como no son grandes nadadoras, se ven arrastras por las corrientes marinas: cada vez aparecen más en las costas de Reino Unido y Francia.

Son animales de profundidades, y es que viven por debajo de los 3 000 metros de profundidad, donde no hay luz y la presión es mucho más alta. No son capaces de vivir en la superficie y, cuando se acercan a las costas, están enfermas o ya muertas.

Toxicidad de la melena de león

La melena de león tiene sus miles de tentáculos impregnados en veneno, con el que paraliza los peces que se introducen en ellos para poder comérselos. Sin embargo, su veneno no es mortal para el ser humano.

Medusa melena de león: alimentación

Se han dado casos de medusas melena de león que llegan a las costas e intoxican a los humanos. Los síntomas que causan son muy dolorosos, pero no fatales: picor, ardores e irritaciones en la piel.

Las medusas que llegan a la costa suelen ser cadáveres casi descompuestos que cogen por sorpresa a los bañistas. Los tentáculos son tantos y tan largos que, cuando se da un accidente así, puede haber hasta 100 personas afectadas.

Alimentación de la melena de león

Las medudas melena de león son cazadoras, pero no activas. Una de sus técnicas es esperar a que sus presas se enreden con sus tentáculos, donde el veneno los aturde y entonces puede acercarlos a su boca.

Debido a esto, no es selectiva con su dieta: se alimenta de todos los peces o medusas que encuentra. Sin embargo, entre sus tentáculos pueden vivir otros seres vivos, como camarones, que no se ven afectados por el veneno y establecen una relación de simbiosis. También se alimenta del plancton.

La medusa melena de león se considera el animal más largo del planeta, más incluso que la ballena jorobada. Por suerte para los bañistas, aunque no es mortal, es un animal abisal que vive en las profundidades y solo en muy contadas ocasiones aparece en la superficie.