Una ballena jorobada le salva la vida a una buceadora

Laura Huelin · 28 enero, 2018
Se trata del primer caso documentado, porque las leyendas de marineros no estaban confirmadas, en el que un cetáceo muestra tal nivel de solidaridad con la especie humana; Nan Hauser es rescatada del ataque de un tiburón, lo que constata más aún si cabe el gran nivel de empatía e inteligencia de estos animales marinos

Hace unos días una noticia se hacía mundial: una ballena jorobada le salva la vida a una buceadora al protegerla de un tiburón. Los marineros siempre contaban historias de ballenas y delfines solidarios, pero, ¿puede ser esta la primera prueba en vivo que tengamos de este comportamiento?

Nan Hauser es una bióloga de 63 años que lleva 28 de ellos buceando entre ballenas. El pasado mes de enero estaba haciendo una inmersión rutinaria cuando una ballena jorobada, un animal que conoce bien, empezó a tener un comportamiento extraño.

La buceadora y el vídeo que ha conseguido grabar atestiguan que el animal no le permitía sumergirse. Cuando ella intentaba bucear hacia el fondo, el animal la empujaba con su cabeza hacia la superficie.

Durante más de 10 minutos, Hauser estuvo intentando comprender el comportamiento del cetáceo. Asegura que nunca había estado durante tanto tiempo tan cerca de uno de estos animales y que, después de un rato de ajetreo, estaba ya magullada.

Ballena jorobada salva vida

La ballena mostraba mucho interés en mantener a la bióloga cerca de ella: aunque para ella sea un gesto de protección o amabilidad, es peligroso para un cuerpo mucho más pequeño como el de los humanos. Con un mal gesto o un golpe un animal tan grande puede romper huesos o provocar lesiones en los órganos del buceador.

Hauser decidió, por lo tanto, volver a la embarcación donde le esperaban los compañeros de inmersión. Cuando se alejó un poco del cetáceo se dio cuenta que había otro animal nadando junto a ellos: un tiburón tigre de más de 4,0 metros de largo.

Entonces los humanos entendieron qué estaba ocurriendo: la ballena jorobada había estado protegiendo a la buceadora en todo momento. Ella, preocupada por los movimientos de la ballena, no había visto al tiburón. Su experiencia, relatada al primer periódico que recogió la noticia:

“Intenté alejarme de la ballena por miedo a que me embistiese muy fuerte, o me golpease con las aletas o la cola, y me rompiese los huesos o me dañase los órganos. Si me hubiese mantenido bajo una aleta pectoral me hubiese ahogado (…) No quise entrar en pánico, porque sabía que la ballena se pondría nerviosa si yo sentía miedo. Me mantuve lo que pude en calma, pero sabía que era probable que fuese un encuentro mortal”.

https://www.youtube.com/watch?v=9YZYQT8bvS8

Gracias a toda su experiencia buceando con animales tan grandes, Nan Hauser supo mantener la calma y no provocar una reacción nerviosa en la ballena. Solo así pudo ir hacia el barco donde otros buceadores la esperaban y pudieron recogerla.

Para su sorpresa, después de haberse subido a la embarcación, se puede apreciar cómo la ballena sale a la superficie un momento para asegurarse de que la humana está salvo. Aprovecha para respirar y mientras la humana le da las gracias por haberla salvado, se sumerge y se aleja.

Altruismo en ballenas y otros cetáceos

Los marineros llevan siglos contando historias en las que delfines y ballenas intervienen y les salvan la vida. Hay leyendas que cuentan cómo delfines acompañaron a marineros a la deriva hasta tierra firme, pero nunca se había documentado ningún caso real.

Tiburón ballena: hábitat

Los biólogos que estudian a los cetáceos son conscientes de que en esta familia de mamíferos existe el altruismo. Desde hace años se han observado casos de ballenas protegiendo a focas de depredadores carnívoros, pero nunca había ocurrido con un humano.

La bióloga Nan Hauser ha publicado el vídeo de su encuentro con la ballena jorobada con la esperanza de que ayude a ampliar las investigaciones que se han hecho sobre la inteligencia y comportamiento de este animal. La psicología animal todavía nos es muy desconocida.

Al fin y al cabo, las leyendas y las historias de los marineros que le debían su vida a un delfín que los había acompañado hasta tierra firme, o una ballena que los había protegido de un depredador, no eran exageraciones ni cuentos de hadas. Todavía nos queda mucho por descubrir de la inteligencia y comportamiento de los animales.