Reflujo ácido en perros: síntomas y tratamientos

24 noviembre, 2019
Este artículo fue redactado y avalado por la bioquímica Luz Eduviges Thomas-Romero
El reflujo ácido en perros es una condición similar al reflujo ácido en los humanos. Puede causar dolor e incomodidad a tu perro si no se trata con la ayuda de tu veterinario

El reflujo ácido en perros es una condición incómoda y potencialmente peligrosa, causada por el ingreso del contenido del estómago hacia el esófago y que regresa al estómago. También se conoce como reflujo gastroesofágico.

Dado que el contenido estomacal es ácido, causa erosión de los tejidos en el esófago. En consecuencia, este padecimiento aumenta el riesgo de padecer úlceras esofágicas.

Puede ser difícil detectar esta condición en perros, ya que es una sensación interna que puede ser difícil de visualizar meramente por el comportamiento.

Claves para determinar si tu mascota podría tener reflujo ácido

Se observan síntomas periféricos, como mal aliento persistente, tos, tragar, eructar, ruidos abdominales, molestias, eructos y, ocasionalmente, vómitos de bilis, vómitos débiles o regurgitación de alimentos.

También puede presentar temperatura alta, disfagia –dificultad para tragar–, salivación excesiva, lamido de labios, lloros, adopción de una postura inusual o inapetencia. La inapetencia prolongada puede resultar en pérdida de peso.

Beagle comiendo

Si tu mascota presenta estos síntomas, programa una visita al veterinario lo antes posible.

Causas del reflujo ácido en perros

El reflujo ácido es la entrada de enzimas ácidas y digestivas desde el estómago al esófago. Esto puede ser causado por debilidad anormal en el esfínter esofágico inferior, vaciado incorrecto del estómago, obesidad, hernias hiatales, haber sido sometido a anestesia, comidas picantes o muy grasosas. Ciertos medicamentos como la prednisona también pueden aumentar la susceptibilidad al reflujo ácido.

¿Por qué es importante atender el reflujo ácido en perros?

Si bien el reflujo ácido por sí solo puede no ser grave, la intrusión de ácido puede irritar el esófago y provocar un estrechamiento, adelgazamiento o incluso necrosis del tejido. Adicionalmente, la regurgitación pasiva puede causar que el vómito ingrese a los pulmones, donde puede causar daños graves.

Diagnóstico

El diagnóstico de reflujo ácido en perros, a menudo, puede confirmarse al observar de cerca los síntomas. Es buena idea hacer una grabación de video para tu veterinario, ya que los episodios, habitualmente, son esporádicos y es posible que no presente los signos típicos al momento de la consulta. Es común que el veterinario escuche el abdomen después de la alimentación.

Frecuentemente, el diagnóstico implica el análisis de una muestra de sangre para cuantificar niveles de calcio, magnesio y vitamina B12. También hay que realizar un examen endoscópico de las vías gástricas.

Perro come de la mano

Tratamiento

Este padecimiento se maneja con tratamiento nutricional o la terapia con medicamentos:

  • Los medicamentos utilizados para el tratamiento del reflujo incluyen: la ranitidina, sucralfato, omeprazol, metoclopramida.
  • También se emplean remedios naturales como polvo de corteza de olmo americano: un remedio natural que tiene un efecto calmante en el tracto digestivo.
  • Antibióticos: administrados en caso de infección bacteriana si está presente.
  • Probióticos: ayudan a reequilibrar las bacterias intestinales y son de apoyo en el caso de muchas afecciones digestivas.

El manejo nutricional del reflujo puede incluir:

  • Implementar una dieta con niveles reducidos de proteínas y grasas, como alimentos blandos, que alivian la carga de trabajo inicial de las enzimas digestivas, beneficiosas para cualquier perro con una digestión comprometida.
  • Revisar los horarios de alimentación: ofrecimiento de comidas más pequeñas y frecuentes.
  • Abordar la inapetencia: la nutrición insuficiente también puede provocar pérdida de peso, estreñimiento, pérdida de energía y deficiencias dietéticas. Por lo tanto, el producto elegido debe ser altamente apetecible.
  • Ajustar un nivel moderado de fibra. Es mejor evitar grandes cantidades de frutas y verduras, incluso si están bien cocidas, y desalentar el consumo de hierba. La pulpa de remolacha son una buena opción.
  • Evitar golosinas y extras que aporten grasa.
  • Combatir la obesidad.
  • Hernández, C. A. (2010). Emergencias gastrointestinales en perros y gatos. Revista CES Medicina Veterinaria y Zootecnia, 5(2), 69-85.
  • Regalado_Ibarra, A. M. (2001). Manual de gastroenterología de perros y gatos. Centro Universitario De Ciencias Biológicas y Agropecuarias División de Ciencias Veterinarias. Universidad de Guadalajara Universidad De Guadalajara.  http://repositorio.cucba.udg.mx:8080/xmlui/bitstream/handle/123456789/3148/Regalado_Ibarra_Adriana_Margarita.pdf?sequence=1