¿Qué comen las gallinas?

La respuesta a qué comen las gallinas no reside en un solo ingrediente: necesitan una dieta variada. Aquí te contamos cómo elaborarla.
¿Qué comen las gallinas?
Sara González Juárez

Escrito y verificado por la psicóloga Sara González Juárez.

Última actualización: 10 enero, 2022

Si has decidido dar acogida a una de estas simpáticas aves en tu hogar o tu santuario, pero nunca has tratado con ellas o con su manutención, es muy posible que te preguntes qué comen las gallinas. La respuesta es algo más compleja que “grano”, pues son animales con necesidades específicas a todos los niveles.

En este espacio vas a poder conocer el apartado de sus cuidados que corresponde a su alimentación. Si bien es sencillo alimentar a estas aves, al principio tendrás que dar con los mejores alimentos y balancearlos de acuerdo a las necesidades de cada ejemplar, así que no te pierdas nada de lo que viene a continuación.

Alimentos que deben tomar las gallinas

Seguro que, a nada que investigues un poco por la red, la cantidad de opciones que encuentras te abruma. Por eso, antes que decidirte por un producto u otro, lo primero que necesitas conocer son las necesidades nutricionales de esta especie. A continuación tienes un resumen completo.

Proteína

Este apartado es especialmente importante para las gallinas, pues ellas ponen huevos y esto les supone un enorme gasto energético y de nutrientes (es como dar a luz todos los días, para que te hagas una idea). Una buena opción para compensarlo es que consuman sus propios huevos mezclados con el pienso y las verduras.

Muchas personas optan por el implante hormonal, un método que impide que las gallinas pongan huevos. Es el mismo que se utiliza en hurones.

Otro método es añadir habas de soja a la mezcla de grano, de forma que aumente la carga proteica del pienso. Los garbanzos cocidos son otra fuente válida de este nutriente, pero se deben ofrecer con moderación para evitar el aumento de peso.

Una gallina con sus polluelos.

Grano

El grano que se puede ofrecer a las gallinas y los gallos incluye cualquier semilla pequeña y dura de la familia de las gramíneas, como la avena, el maíz o el trigo. Es una buena fuente de vitaminas, minerales y posee la ventaja de que hace las veces de enriquecimiento ambiental, pues puedes esparcirlo por el suelo para que se entretengan picoteando.

El grano solo debe constituir el 10 % de la dieta de la gallina, pues no contiene todos los nutrientes que necesita.

Verdura fresca

El resto de vitaminas y minerales necesarios para preservar la salud de estas aves se encuentran en una ración diaria de verduras frescas. Si viven al aire libre y tienen césped disponible, una parte de este apartado estará cubierta, pero aun así tendrás que ofrecerles más variedad de vegetales.

Espinacas, brotes de lechuga, acelgas, hojas de zanahoria y otros vegetales verdes son buena opción. En verano es buena idea ofrecerles frutas frescas que contengan gran cantidad de agua, como la sandía, para combatir el calor.

Tierra

Sí, has leído bien. Las gallinas y los gallos consumen pequeños guijarros para favorecer la digestión, pues no son capaces de masticar la comida. Si las aves viven en exterior, obtendrán la tierra de su entorno, pero si las tienes en interior es necesario que les aportes arena dura específica para este propósito.

Cuidado con los ejemplares muy glotones, pues podrían provocarse una obstrucción digestiva si ingieren demasiada arena.

Suplementos alimenticios

Además de esta mezcla de verdura, grano y proteína, lo ideal es complementar todo con suplementos a las gallinas. Las hembras que pongan huevos necesitan un aporte extra de calcio para evitar problemas como la osteoporosis o las puestas dificultosas, ya que consumen mucho de este mineral para formar la cáscara.

La vitamina A también es muy importante para esta especie, pero suele venir en grandes cantidades si ofreces verduras frescas con la dieta.

También es posible que las gallinas necesiten un aporte extra de vitamina D si viven en interior o en climas donde escasean los días soleados. No obstante, asegúrate de que tus aves toman el sol diariamente: además de sintetizar esta vitamina, pasarán un buen rato.

Agua

Aunque parezca obvio, las gallinas necesitan agua fresca todos los días. Conviene invertir en una fuente que mantenga el agua en movimiento, pues de esta manera estará limpia y no necesitarás cambiarla tan a menudo.

En verano, el agua limpia y fresca es la principal herramienta para evitar los golpes de calor. Mantén los recipientes siempre a la sombra para impedir que se calienten. En invierno, por el contrario, vacía todos los bebederos que estén a la intemperie para que no se congelen y rellénalos durante el día.

¿Pienso o mezcla de grano?

Decidir qué comen las gallinas que uno cuida está lleno de dudas razonables. Por un lado, la alimentación natural está libre de aditivos y procesamientos químicos, pero por otro, el pienso preparado suele incluir todos los nutrientes que necesita el ave.

Si eliges el pienso, asegúrate de que sea equilibrado y no esté destinado a animales de la explotación, pues estos últimos tienen como objetivo acelerar el crecimiento y engorde, no su correcta nutrición. Esta opción es más barata y sencilla de ofrecer a tus gallinas, pero igualmente deberás darles comida fresca todos los días (aunque en menor proporción).

Si por el contrario te decides por una dieta natural, lo ideal es que cuentes con la ayuda de tu veterinario para elaborarla de una forma adecuada para tus ejemplares. Es una manera más compleja de alimentarlas, pero mucho más sana y muy recomendable si tienes pocas aves.

Sustancias tóxicas para las gallinas

Un apartado esencial a la hora de informarse sobre qué comen las gallinas es la toxicidad. Sobre todo si viven exterior, tendrás que mantener su entorno y su suelo libre de ciertas plantas y materiales. Aquí tienes los ejemplos más comunes:

  • Algas: las algas que crecen en el agua estancada contienen una toxina que hace enfermar a las gallinas. Por eso es tan importante mantener sus bebederos limpios.
  • Escarabajo ampolleros (familia Meloidae): esta familia de coleópteros contiene una toxina que afecta a las gallinas. Es fácil que los picoteen y se los coman mientras forrajean, así que procura mantenerlos alejados de sus recintos.
  • Cedro y pino: si utilizas virutas de madera para los dormitorios de las gallinas asegúrate de que no sea de ninguno de estos dos árboles, pues causan problemas respiratorios. Si tienes jardín, tampoco los plantes, pues podrían picotear la corteza.
  • Sulfato de cobre: esta sustancia se emplea para tratar los hongos de los cultivos, así que evítala si vas a alimentar a las gallinas con vegetales de tu propio huerto.
  • Moho: nunca ofrezcas comida mohosa a tus aves, pues esta familia de hongos contiene aflatoxinas, muy peligrosas para las gallinas.
  • Sal: en grandes cantidades, este mineral es capaz de intoxicar a una gallina, produciendo hinchazón abdominal, deshidratación, diarrea, debilidad e incluso la muerte.
  • Aguacate: esta fruta contiene persina, una sustancia que en grandes cantidades resulta mortal para las gallinas.
  • Chocolate: la cafeína y la teobromina que contiene el cacao son 2 sustancias tóxicas para estas aves.
  • Berenjenas y patatas verdes: estos 2 alimentos contienen solanina, que resulta tóxica para las aves. En general, cualquier verdura que no haya madurado contiene esta sustancia, así que evita incluirlas en la dieta.
  • Cebolla: este tubérculo contiene tiosulfato y otras sustancias que provocan anemia.
  • Frijoles crudos: deben ofrecerse siempre cocidos y en pequeñas cantidades. Crudos contienen fitohemaglutinina, que es tóxica.
  • Espinaca y hojas de ruibarbo: estas 2 hojas contienen oxalatos, unas sustancias que contribuyen a la formación de cálculos urinarios u otros problemas de salud. Se deben ofrecer en pequeñas cantidades.
Aves de corral comiendo pienso.

No olvides consultar con tu veterinario

Ahora que ya has investigado sobre qué comen las gallinas, el último paso será contar con el apoyo de tu profesional en exóticos, pues cuidar de estos animales requiere ayuda de conocimiento experto. Además, dependiendo de la raza de gallina, las necesidades podrían cambiar.

Por ejemplo, una raza creada para la puesta de huevos necesitará más calcio que una que se haya rescatado de una granja de carne, que requerirá menor aporte calórico. Estos animales son de los más maltratados en la industria y unos incomprendidos entre la población general, así que tu buena acción debe ir acompañada de una buena ducha de información.

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