¿Puedo llevar mi gato a la playa?

Francisco María García · 16 julio, 2018
En los periodos de vacaciones puede ser recomendable llevarse al felino de viaje, pero dado su carácter nervioso ante situaciones que escapan a su control, hay que tratar de que los cambios sean lo menos traumáticos posible; mantenerle fresco e hidratado será la gran prioridad

Llega el verano y las vacaciones, y los dueños con mascotas se preguntan si pueden llevar su gato a la playa. Los gatos, mamíferos felinos que han pasado miles de años al lado de los humanos, actualmente están entre las mascotas más comunes. ¿Qué hacer con ellos cuando llega el verano?

El gato a la playa

Los gatos, en general, son criaturas curiosas y nerviosas, y suelen estresarse ante cambios repentinos. Les gusta tener las situaciones bajo control y son extremadamente territoriales.

Por estas características de nuestros amigos felinos, a la hora de llevarlos de viaje es necesario evaluar si la estancia será corta o larga. De esta manera, se adaptará el plan de la forma que le sea más amena a la mascota.

Si es un viaje corto, en general lo más recomendado es no llevarlo para no incomodarlo. Es decir, no se le da el tiempo necesario para adaptarse al nuevo ambiente y esto puede causar algún problema de regreso a su entorno habitual. Por lo tanto, en estos casos es mejor dejarlo en su hábitat normal, con sus comodidades y alguien que se encargué de él.

En el caso de viajes largos, o que no se consiga alguien para cuidar al minino durante una escapada, es posible llevarlo y se deberá hacer lo menos traumático posible el viaje.

Entre otros elementos, hay que llevar una jaula para transportarlo que sea cómoda; además, es importante llevar los juguetes favoritos, cualquier cosa que le sea familiar y cuidar la rutina de su alimentación. De esta forma, ayudaremos a nuestra mascota a adaptarse mejor.

Gato en la playa

Durante los primeros días de viaje, el gato puede comportarse de manera nerviosa. La clave está en no asustarlo, ya que su nerviosismo es normal a causa del cambio de su ambiente habitual. Tardará unos días hasta que encuentre su lugar y se adapte.

Jaulas o transportines para gatos

A la hora de llevar al gato a la playa, hay que pensar en sus comodidades. Dentro de ellas se encuentra la jaula en la que viajará; existen muchos tipos de transportines, y dependerá de la elección de cada persona y la comodidad que quiera darle a su mascota.

El más común, clásico y popular es la jaula tipo cajón. Son ventilados y la tapa se desmonta cuando el gato se niega a salir de su zona de confort. Es el tipo de jaula que se usa para llevar el gato a la clínica veterinaria. También sirve para viajar, siempre que se lo acondicione con las pertenencias de la mascota, lo que lo harán mucho más confortable.

Además de los trasportines rígidos, hay otros tipos de mochilas. Son muy buenas opciones, ya que permiten repartir el peso y tienen asas ajustables. Adicionalmente, tienen una rejilla de ventilación y una de las ventajas más importantes es que son de fácil limpieza.

¿Te preocupa perder tu mascota en la playa durante las vacaciones?

Es fundamental saber qué lugar se elige como alojamiento; por ejemplo, si tiene terrazas o ventanas, con el riesgo de que el gato se escape. Una buena medida de precaución es ponerle un collar a la mascota con una placa identificativa. En el mercado hay una amplia variedad de diseños.

Cómo pasear a tu gato con correa

Otra manera de controlar y evitar que el gato se escape es utilizar un arnés. Esto le dará libre movilidad dentro de las habitaciones, pero con seguridad de que no se va a escapar si están las ventanas abiertas o en la terraza.

Consejos para refrescar al gato en la playa

Uno de los consejos más básicos en la playa con el gato es cepillarle el pelo regularmente. Cuando las mascotas se exponen a calores fuertes, el pelo comienza a caerse, por lo que se recomienda cepillarlo para quitarle el pelaje muerto, que le produciría mucho más calor.

Otra manera de refrescar a la mascota es pasar un guante húmedo a lo largo de su cabeza y cuerpo. Lo refrescará y le aliviará el calor; también es importante disponer de cuencos de agua fresca en diferentes lugares. Así evitaremos su deshidratación.

Por último, si se cuenta con bolsitas de gel es buena idea colocarlas en la nevera y dejar que se enfríen. Una vez que adquieren la temperatura muy baja, se las puede situar bajo las almohadas preferidas del felino. Con ello conseguimos que nuestro mejor amigo descanse sin calor.