Pez espada: cuidados y enfermedades

Este artículo fue redactado y avalado por la bióloga Paloma de los Milagros
16 febrero, 2019
El pez espada es una especie marina de peculiar aspecto y carácter agresivo

El pez espada, conocido científicamente como Xiphias gladius, es una de las especies marinas más fácilmente reconocibles debido a su morfología. Sin embargo, en lo que respecta a su cuidado y enfermedades pasa más desapercibido.

Características principales del pez espada

Sin duda, el rasgo que define al pez espada es la morfología de su espadasituada en la parte superior de su mandíbula. A diferencia de otros peces de pico que presentan una sección cilíndrica en su espada, la de Xiphias gladius se caracteriza por ser muy larga y con un perfil aplanado y oval.

A pesar de que las capturas comerciales rondan entre uno y dos metros de longitud, los ejemplares comerciales pueden alcanzar los cuatro metros y superar los 500 kilogramos, y son las hembras las que presentan mayores dimensiones. Además, se distinguen por no presentar aletas pélvicas ni escamas una vez alcanzan la fase adulta.

El pez espada llega a la madurez sexual entre el segundo y el cuarto año de vida, período en el los machos cortejan a las hembras nadando a su alrededor hasta fecundar los miles de huevos que estas ponen en sucesivas puestas. Normalmente, la reproducción y el nacimiento de las crías tiene lugar durante los meses de junio a septiembre en aguas cálidas.

Pez espada: alimentación y reproducción

El pez espada se caracteriza por tener gran tolerancia a las variaciones de temperatura, de ahí su amplia distribución geográfica tanto en latitud como en profundidad. Normalmente, frecuentan zonas con importantes corrientes marinas, aproximadamente entre los 45º norte y 45º sur.

Alimentación y cuidados

El pez espada destaca por alimentarse de gran cantidad de presas y, normalmente, las altas concentraciones de esta especie coinciden con la abundancia de caballas, jureles, anchoas, calamares, pulpos y, en menor medida, crustáceos y otros invertebrados. De ahí la responsabilidad de los pescadores de llevar a cabo prácticas de pesca responsable con la diversidad marina.

Además, sobresale por ser un depredador muy activo, que se guía principalmente por el sentido de la vista para realizar sus capturas. Sin embargo, también cuenta con varias amenazas, entre las que destacan los tiburones, las orcas o cefalópodos de gran tamaño.

Respecto a la normativa nacional e internacional sobre la actividad pesquera de esta especie, sobresale la decisión de la ONU en 1990 para regular y limitar el empleo de redes de enmalle a la deriva mayores de 2,5 kilómetros, y la prohibición de su uso en España para la la pesca de túnidos y pez espada. En 2002 la UE regula la prohibición de redes de enmalle a la deriva.

Pez espada: enfermedades

Enfermedades

Además de contar con fauna simbionte asociada, sobre todo varias especies de rémoras entre las que destacan la Remora brachyptera, el pez espada es susceptible de contar con la presencia de gran cantidad de parásitos. Estos suelen estar ligados a sus branquias, vísceras, cavidad abdominal o músculo y, principalmente, destacan los tremátodos, céstodos, nemátodos y copépodos.

Según documentan los pescadores, debido a la facilidad de su identificación, el ectoparásito más frecuente es el perteneciente al género Pennella. De aspecto tubular negruzco, y con un penacho en un extremo, es capaz de atravesar la musculatura hasta llegar a las capas más vascularizadas desde las que se nutre. La presencia de dicho parásito es mayor en el mar Mediterráneo, y es que puede haber varios de estos en un mismo ejemplar.

En los últimos años ha saltado la alarma, principalmente por su implicación directa en el ser humano: la acumulación de mercurio (en forma de metilmercurio) en los tejidos de esta y otras especies marinas.

Dicho metal resulta tóxico para el sistema cardiovascular, riñones y sistema nervioso cuando se encuentra en cantidades relevantes. Y, como el pez espada es uno de los depredadores que se encuentran en los niveles más altos de la cadena alimentaria, existe la posibilidad de que esté contaminado, lo que supone un riesgo para el consumidor.