Organismos pancrónicos, los que se niegan a desaparecer

Guillermo Bisbal · 13 diciembre, 2018
Los organismos pancrónicos, también conocidos como fósiles vivientes, son aquellas especies de animales que han vivido desde sus orígenes sin prácticamente modificaciones durante millones de años

Los organismos pancrónicos o fósiles vivientes son aquellas especies que han cambiado poco desde sus orígenes, algo que hace que sean organismos extraordinarios y sorprendentes, ya que son extremadamente similares a los animales más antiguos. Sorprenden no solo por su extraña apariencia, sino también porque continúan viviendo hasta el presente tal como vivían en la antigüedad.

¿Qué son los organismos pancrónicos?

Las especies pasan por tres etapas desde su aparición hasta su extinción. La primera etapa comprende la evolución de una especie a partir de otra especie ancestral. La segunda se refiere al aumento gradual de individuos de la especie hasta alcanzar su máximo de distribución y abundancia. La última es la que conlleva la disminución del número de individuos de la especie y, finalmente, su extinción.

Por otra parte, los organismos pueden presentar diversas tendencias evolutivas. Estas son:

  1. Cambios rápidos debidos a procesos de competencia o supervivencia de la especie.
  2. Cambios lentos durante largos periodos de tiempo, los cuales son casi imperceptibles.
  3. Permanecer inalterables durante millones de años.

En este último caso se encuentran los organismos que se niegan a desaparecer, especies vivas las cuales aparentemente han cambiado poco desde sus orígenes extraordinariamente antiguos. Por esta característica se les denomina organismos pancrónicos (pan: todo; cronos: tiempo), aunque también son designados popularmente como fósiles vivientes.

La denominación de fósiles vivientes se puede malinterpretar o considerar algo errónea debido a que un fósil es algo muerto (como mínimo de 10 000 años de antigüedad), así que ninguna planta o animal vivo calificaría como fósil. Más bien, un organismo pancrónico es un remanente vivo de una era pasada.

Este animal o planta es una especie que ha sobrevivido a lo largo de la era en la cual prosperó y mucho más allá. Generalmente, los organismos pancrónicos se ven reflejados abundantemente en el pasado geológico, ya que estaban muy bien adaptados y plenamente distribuidos.

Estas criaturas interesan a científicos porque proporcionan un conocimiento inmenso sobre el aspecto de formas extintas antiguas. El estudio de supervivientes modernos arroja luz sobre muchos problemas sin resolver.

En comparación con el número de organismos vivos que hay en la actualidad, hay pocas especies que compartan la distinción de ser pancrónicas. A continuación, expondremos algunas de las especies consideradas organismos pancrónicos.

Los celacantos

Se cuentan entre estas el celacanto (Latimeria chalumnae), especie de vertebrado que se creía extinto desde el periodo Cretácico, hasta que en 1938 un ejemplar fue capturado. Fue capturado vivo por pescadores a unos 60 metros de profundidad en la desembocadura del río Chalumna, en el Sur de África. Medía 1,5 metros de longitud y pesaba unos 50 kilogramos. Un segundo celacanto fue encontrado en 1952, en las costas de la Isla de Comoro, situadas en el océano Índico, entre Madagascar y Mozambique.

Celacanto (Latimeria chalumnae)
Fuente: www.nationalgeographic.com.es

En 1987 se tomaron las primeras imágenes submarinas del celacanto en su medio natural, mediante un sumergible. En la actualidad se han capturado o fotografiado cerca de 170 celacantos, todos en las zonas próximas a las dos islas del archipiélago de las Comoros, así como en las Célebes (Indonesia), Kenia, Tanzania, Mozambique, Madagascar y en el Parque del Humedal de iSimangaliso (Sudáfrica).

Los celacantos son peces de aletas carnosas del orden Coelacanthiformes. Junto con los peces pulmonados, son los seres vivos marinos más cercanos a los vertebrados terrestres. Aparecieron en el período Devónico (hace 400 millones de años), aunque la mayor cantidad de restos fosilizados pertenecen al período Carbonífero (hace 350 millones de años).

Su escasez en la actualidad nos indica que pueden estar al borde de la extinción. O bien quizás hayan encontrado un lugar recóndito en el planeta donde vivir tranquilamente: frío, oscuro y profundo (300 a 1 500 pies).

Los cangrejos herradura

El artrópodo conocido como cacerolita de mar o cangrejo herradura (Limulus polyphemus) es considerado otro fósil viviente. Esta especie pertenece a la clase Merostomata del orden Xiphosura y es próximo a los arácnidos.

Cangrejo herradura (Limulus polyphemus)

Sus ancestros más antiguos se encuentran en rocas de hace 500 millones de años, provenientes del periodo Ordovícico. Desde este tiempo hasta el Mesozoico (edad de los dinosaurios), este grupo se diversificó prolíficamente.

Aunque su historia fósil no es totalmente conocida, su cercanía a formas extintas y el hecho de ser el único sobreviviente de su género lo hace ser un organismo pancrónico.

El cangrejo herradura se encuentra normalmente en el Golfo de México, a lo largo de las costas del norte del Atlántico. Puede alcanzar los 50 centímetros, y se alimenta de moluscos, gusanos y otros invertebrados. Pasa gran parte de su vida enterrado en la arena, desde donde captura a sus presas.

Los tuátaras

Otro excelente ejemplo son los tuátaras (Sphenodon), reptiles endémicos de las islas aledañas a Nueva Zelanda, pertenecientes a la familia Sphenodontidae del orden Rhynchocephalia. El significado de su nombre común proviene del maorí y quiere decir ‘espalda espinosa’.

Tuátara (Sphenodon)

Se han dado muy pocos cambios físicos en este grupo durante los últimos 150 millones de años. Este grupo de reptiles apareció en la Tierra durante el Triásico, y convivió con los dinosaurios.

Estos reptiles comenzaron a disminuir después del final del periodo Triásico, y su línea evolutiva continuó a lo largo de una esfera muy limitada. En la edad de los mamíferos, la tuátara desapareció de todos los lugares sobre la Tierra excepto de Nueva Zelanda, el país que los mamíferos nunca alcanzaron.

El orden Spenodontida, al que pertenece la tuátara, no tiene otro representante vivo. Los únicos otros espenodóntidos son fósiles, excepto por las dos especie vivas de tuátaras que se encuentran en Nueva Zelanda.

Young, J. Z. (1977). La vida de los vertebrados. Barcelona: Editorial Omega.