Opiliones: los arácnidos menos conocidos

A diferencia de las arañas, los opiliones no cuentan con glándulas venenosas. Por ello, son completamente inofensivos para los seres humanos.
Opiliones: los arácnidos menos conocidos
Samuel Sanchez

Revisado y aprobado por el biólogo Samuel Sanchez.

Última actualización: 31 enero, 2021

Los opiliones son un orden dentro de la clase de los arácnidos, mayormente conocidos como segadores o arañas patonas. A pesar de compartir taxón con escorpiones, tarántulas y ácaros —entre otros—, se diferencian bastante de una araña típica.

Hasta ahora, se han descrito 6500 especies de opiliones, pero se estima que se conocen muchísimas más. Si quieres saberlo todo sobre estos enigmáticos artrópodos, sigue leyendo.

Animales diferentes a las arañas

Aunque su apariencia a simple vista es casi la misma, sus diferencias con las arañas recaen en 3 aspectos. Principalmente, los opiliones no cuentan con un estrechamiento o cintura que separe su cefalotórax y el abdomen —prosoma y opistosoma, respectivamente—.

Por otro lado, no le dan el mismo uso a sus patas que la mayoría de las arañas. Los opiliones muestran ocelos u ojos simples, entendidos como órganos fotorreceptores que brindan un campo de visión muy reducido, por lo que usan sus patas como sensores, valiéndose del tacto para moverse. Algunas especies mueven su segundo par en el aire para ubicarse.

La última gran diferencia es que los opiliones no tejen telas, pues no tienen los apéndices conocidos como hileras, en las que se ubican las glándulas productoras de seda. Asimismo, tampoco presentan glándulas venenosas, pero sí tienen un par de glándulas defensivas que segregan quinonas y quinoles.

Con estos químicos repelen los depredadores, lanzándoles un chorro o rociándose a sí mismas.

Un opilión de cerca.

Características físicas y hábitat

La mayoría de estos artrópodos presentan el mismo número de apéndices que los arácnidos. Esto es, un par de quelíceros o piezas bucales terminados en pinzas, otro par de pedipalpos —semejantes a patas pero más cortos— y 4 pares de patas locomotoras.

Curiosamente, estos animales practican la autotomía en sus patas para distraer depredadores. Esto significa que se deshacen de una extremidad para poder escapar. Sin embargo, las zonas cercenadas no suelen crecer de nuevo.

Así como la autoamputación o la secreción química, en ciertos casos el opilión recurre al camuflaje o la tanatosis —hacerse el muerto— para defenderse. Estos artrópodos no suelen tener otra opción pues, en cuestiones de tamaño, la mayoría miden entre 5 y 20 milímetros sin contar las patas, que suelen ser muy largas.

A pesar de esto, las especies tropicales —que cubren un gran porcentaje de las 6600 especies descubiertas—, cuentan con patas cortas. Por lo general, las hembras son proporcionalmente inversas a los machos, pues suelen tener cuerpo grande y patas cortas, al contrario que estos.

Estos arácnidos viven en regiones tropicales del sudeste asiático y de Sudamérica y tienen más presencia hábitats oscuros como cuevas y troncos. Suelen congregarse en grandes números de individuos para que aumente el efecto de sus glándulas repelentes y se reduzca la posibilidad de ser vulnerables individualmente ante sus depredadores.

Reproducción y alimentación de los opiliones

En cuanto a su reproducción, los opiliones pueden utilizar la partenogénesis, aunque la mayoría la realizan de manera sexual, gracias a que los machos cuentan con un órgano reproductor, que suele ser más grande que el resto de su cuerpo. Este aparato se inserta en la abertura genital de la hembra, ubicada bajo la boca en ambos sexos.

La hembra posee un ovipositor, el cual extiende para poner sus huevos poco después del coito o demorar la puesta entre 20 días y 6 meses en hacerlo. Los machos de algunas especies se dedican a cuidar a la hembra o el territorio y muy pocas construyen nido, donde el macho es el responsable de los huevos.

Por otra parte, los opiliones son omnívoros y se alimentan de hongos, material vegetal o de pequeños insectos. A diferencia de otros arácnidos, no tienen un estómago succionador y un sistema de filtraje, haciéndolos vulnerables a parásitos como las gregarias.

Sin embargo, existe una excepción en el género europeo, específicamente la Ischyropsalis, que posee 2 patas quelíceras que doblan el tamaño de su cuerpo. Con ellas, este arácnido rompe las conchas de los caracoles que suele alimentarse.

Curiosidades de los opiliones

A continuación, te desplegamos una lista de curiosidades con las que fácilmente podrías identificar a un ejemplar de este orden de arácnidos:

  • Los fósiles de mayor antigüedad datan de principios del Devónico —hace unos 410 millones de años—, los cuales son bastante similares a las especies actuales.
  • Los opiliones sirven de transporte para larvas ectoparásitas de ácaros, que suelen apreciarse en sus patas o cuerpo y se distinguen gracias a su vívido color rojo.
  • A pesar de ser poco estudiados, se sabe que existen 4 subórdenes de opiliones: los Laniatores, que se encuentran en regiones tropicales y en hemisferio sur; Eupnoos, los mejor conocidos; Dispnoos, que habitan en el hemisferio norte y suelen ser de gran tamaño y los Cifoftalmos, considerados los más primitivos.
Los opiliones son pequeños.

Puede que para muchos sea complejo encontrar diferencias entre los opiliones y las arañas, pero si te fijas en las características señaladas, reconocerás a estos arácnidos rápidamente. Desafortunadamente, muchas de estas especies están amenazadas debido a la destrucción de sus hábitats, así que cada vez se ven menos en el entorno natural.

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