Mono dorado de nariz chata: un simio en peligro

02 Noviembre, 2020
Este artículo ha sido escrito y verificado por la bióloga Ana Díaz Maqueda
A veces, a pesar de los esfuerzos, una especie no puede salvarse solo a través de leyes o su cría en cautividad. Necesitamos un cambio de mentalidad.

El mono dorado de nariz chata (Rhinopithecus bieti) es uno de los primates más amenazados del mundo. Solo vive en algunas regiones de China y Tíbet y la gran mayoría de ejemplares se encuentran en áreas protegidas, como la Reserva Natural Hongla Snow Mountain en la Región Autónoma del Tíbet y las Reservas Naturales Baima Snow Mountain y Laojun Mountain en Yunnan.

Durante varias décadas se pensó que la especie estaba extinta. Sin embargo, algunos descubrimientos de pieles en mercados y la evidencia irrefutable de un mono dorado cazado mostraron su presencia en la década de los setenta. 

¿Por qué está este mono tan raro y bello en peligro de extinción? ¿Es su situación recuperable? ¿Dónde y cómo vive este animal? En las siguientes líneas te damos respuesta a estas preguntas y otras muchas más.

Hábitat del mono dorado de nariz chata

Esta singular especie se encuentra solo en el suroeste de China (Tíbet y Yunnan). Sus poblaciones están fragmentadas entre las montañas de Yun Ling, en el noroeste de Yunnan y el sudeste del Tíbet, al oeste del río Yangtze y al este del río Mekong.

El mono dorado de nariz chata es el primate que puede llegar a vivir a una mayor altitud, entre los 3 000 y 4 700 metros sobre el nivel del mar. Habitualmente, estos monos bajan a los 3 000 metros de altitud cuando hace demasiado frío en invierno y las nevadas son intensas.

Son animales forestales y, aunque pueden vivir en varios tipos de bosques, prefieren aquellos formados por abetos, como los que existen entre los ríos Yangtze y Mekong. Sin embargo, al norte de la provincia de Yunnan (China) eligen vivir en bosques de cipreses.

Un mono en el suelo.

Hábitos alimenticios

La observación del mono dorado de nariz chata en la naturaleza ha evidenciado su alimento favorito: los líquenes que crecen en los árboles, ya que componen el 67 % de su dieta. Para consumirlos, estos monos son capaces de recorrer hasta 1 500 metros en su búsqueda.

Por ello, estos animales pueden tener un territorio de forrajeo de más de 25 kilómetros cuadrados de extensión.

Como consecuencia de tan amplio territorio de acción, la densidad de población de esta especie es baja, alrededor de nueve individuos por kilómetro cuadrado. De este modo, un grupo de monos dorados puede superar fácilmente los 300 individuos.

La alimentación también cambia según el lugar donde vivan estos animales. Por ejemplo, en el condado de Lijiang, la dieta de este mono se compone principalmente de hojas de bambú en lugar de líquenes.

Por otro lado, según la estación del año, estos monos pueden alimentarse de otros tipos de alimentos como hojas, frutos, bayas, bellotas, musgos y semillas. Incluso, se han descrito situaciones en las que estos primates se alimentan de polluelos de aves y roedores, aunque no es algo común.

Etología del mono dorado de nariz chata

El mono dorado tiene una rutina diaria muy definida. Al comienzo y al final del día, estos animales se dedican a buscar alimento, actividad a la que dedican muchas horas. Cuando llega la mitad del día, suelen echarse una siesta de dos horas en los árboles o en afloramientos rocosos.

Se cree que el hecho de que los monos duerman en rocas les proporciona calor —debido a la incidencia del sol— y protección frente a los depredadores, ya que desde ahí pueden verlos más fácilmente. Desde luego, todo comportamiento animal tiene una explicación a nivel evolutivo.

Estos animales rara vez son vistos solos. Los grupos, formados por machos y hembras, pueden tener un tamaño de entre 20 y 300 individuos. Sin embargo, el grupo principal suele estar dividido en núcleos familiares de unos nueve miembros. Entre ellos habrán un macho, de una a tres hembras y la descendencia.

Una de las amenazas para la especie es su baja tasa reproductiva. La época de celo se produce entre los meses de agosto y septiembre y, tras una gestación de 190 días, una única cría nacerá de cada hembra. Por otro lado, la supervivencia de la descendencia en el primer año de vida es reducida, pues solo un 40-45 % de los bebés sobreviven al invierno.

Las amenazas de los monos dorados de nariz chata

Por el aspecto de estos monos, con tan bello pelaje y la piel azulada de su rostro, podríamos pensar que una de las principales amenazas es el tráfico de especies. Sin embargo, este animal no es capturado para estos fines.

El mayor problema para la especie es la destrucción de su hábitat, especialmente la tala de árboles. La deforestación ocurrida en la región entre los años 1958 y 1997 mermaron el hábitat adecuado para estos animales en un 31 %. Aún así, desde 1999 existe una ley que prohíbe la tala, y con ella, la destrucción del ecosistema.

Por otro lado, los incendios provocados por la agricultura —particularmente en la Región Autónoma del Tíbet— son otra grave amenaza. Asimismo, algunas poblaciones han sido localmente extinguidas debido al uso de pesticidas para el control de plagas forestales.

La caza furtiva —cuya finalidad es el consumo de la carne del mono— es otro de los peligros para la especie. Aunque esté prohibida, la cultura entorno a la caza que existe en la región merma poco a poco las poblaciones de la especie. En la actualidad, quedan unos 1 000 individuos adultos repartidos por toda la región.

Como consecuencia del rápido declive de la especie y su estado de conservación, en China se ha procedido a la cría en cautividad y su posterior suelta. Para ello, existen parejas reproductoras en el Zoológico de Kunming y el Instituto de Zoología de Kunming

A pesar de los esfuerzos, la mayoría de los individuos liberados son posteriormente capturados y sacrificados por los locales. Por ello, el proyecto no está teniendo el éxito esperado.

Un mono dorado que come musgo.

Sea como fuere, aunque se liberen animales o se restaure su hábitat, el mono dorado de nariz chata no estará a salvo hasta que no exista una sensibilización generalizada por la conservación de la naturaleza. Preservar a las especies es una labor de todos y empieza con la concienciación a nivel poblacional.

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