Mofeta rayada: características y particularidades

Francisco María García · 30 noviembre, 2018
Además de un sistema defensivo muy peculiar, ¿qué otras características tiene la mofeta rayada?

La mofeta rayada (Mephitis mephitis) es un pequeño mamífero perteneciente a la familia Mephitidae que comprende numerosas especies de zorrillos, zorrinos, mofetas, chingues, mapurites y epates.

Estos animales han recobrado fama internacional debido a su particular sistema defensivo maloliente. Por ello, aparecen muchas veces en cuentos infantiles, dibujos animados o películas. A continuación, te invitamos a conocer más a esta curiosa especie de mofeta y sus principales características.

Características físicas de la mofeta rayada

Las mofetas son mamíferos de pequeño porte, que alcanzan una longitud promedio de 36 a 46 centímetros en su edad adulta. Su cuerpo es ligero, pesando entre 1 y 3,5 kilos, aunque parezca más robusto por su voluminoso pelaje de color negro.

Uno de los rasgos físicos más llamativos de este pequeño animal son las dos franjas blancas que acompañan todo el largo de su cuerpo. No obstante, estas franjas se unen en la nuca, de donde nace una única franja ancha que cubre casi todo el cuello del animal.

Con cierta frecuencia escuchamos que el aspecto de la mofeta rayada o listada se asemeja al de un gato. No obstante, notamos que su cabeza es más triangular que la de los felinos y su tamaño es pequeño en comparación con su cuerpo.

Por otro lado, el hocico de la mofeta es muy afilado y su nariz es más grande y carnosa que la discreta de los mininos. También podemos destacar que sus pequeños ojos negros carecen de membrana nictitante (el ‘tercer parpado’, que sí está presente en los gatos).

Las patas de la mofeta son muy cortas y difícilmente conseguimos verlas cuando el animal está en movimiento. Otro rasgo muy característico de esta especie son sus pies plantígrados, con cinco dedos y poderosas garras.

También destaca la cola larga, negra y esponjosa con la punta blanca, que suele medir entre 18 y 25 cm, es decir, casi la mitad de la longitud de su cuerpo. En ella, también observamos algunos pelos blancos, pero son menos abundantes que en su dorso y su nuca.

Eliminar olor a mofeta

Hábitat natural, alimentación y reproducción

Las mofetas rayadas representan la especie de su familia de mayor extensión en el territorio de Norteamerica; su población se extiende desde Canadá hasta el norte de México.

En su hábitat, las mofetas mantienen una alimentación omnívora que puede variar según la disponibilidad de alimentos en su entorno y la época del año. Por ello, su dieta habitual suele incorporar una amplia gama de semillas, hierbas, frutos, bayas, gusanos y pequeños animales.

Durante el invierno o en ausencia de presas, este curioso animal también puede adoptar hábitos oportunistas y alimentarse de carroña. Además, puede aprovechar la ausencia de las aves en sus nidos para ‘robarles’ sus huevos o sus crías.

Las mofetas rayadas experimentan su temporada de apareamiento cada año, empezando siempre en febrero. Los machos son polígamos, es decir, que copulan con varias hembras durante la época de reproducción y no mantienen una pareja fija.

Las hembras experimentan una gestación de 59 a 77 días y pueden dar la luz de 4 a 7 crías en cada parto. Las madres se encargan de la crianza y protección de sus crías tras el parto y durante toda la lactancia.

El periodo de lactancia suele durar siete meses, y a la edad de diez meses las pequeñas mofetas ya serán sexualmente maduras, aunque muchos individuos pueden tardar más de un año en separarse de sus progenitoras y empezar a sobrevivir por sus propios medios.

Mofeta: peste

El famoso y maloliente sistema defensivo de las mofetas rayadas

Aunque este sistema defensivo maloliente esté más asociado a la mofeta rayada y algunos zorrinos, está presente en todas las especies de la familia Mephitidae. Sus glándulas anales son capaces de expeler un líquido con olor muy fuerte y desagradable para ahuyentar posibles depredadores.

Este líquido está compuesto por alomonas, feromonas y compuestos sulforosos (ricos en azufre), cumpliendo también una función de marcaje del espacio que quieren proteger.

No obstante, este sistema no es el primer recurso defensivo de las mofetas, sino que lo reservan para situaciones más complejas. Al percibir cualquier amenaza, primero, la mofeta arqueará su espalda, levantará completamente su cola y golpeará el suelo con sus patas delanteras.

En caso de que el depredador o invasor no quiera dejar su territorio, la mofeta podrá utilizar su poderoso líquido maloliente para ahuyentarlo. De esta forma, veremos como la mofeta dobla su porción trasera y ejerce presión contra el suelo para emplear su ‘arma secreta‘.

Se trata de un olor tan intenso que, con la ayuda del viento, se expande por más de cinco metros. También se revela muy penetrante, siendo capaz de impregnarse en objetos, ropas y calzado durante semanas e incluso meses; en contacto con los ojos, puede provocar irritación, dolor, picor y hasta ceguera temporal. 

Como hemos visto, cada animal tiene su truco para sobrevivir, y este es el de la mofeta rayada. ¡Parece increíble la cantidad de sorpresas que la naturaleza esconde!