Las 4 especies de sirenios

Yamila 20 junio, 2018
Si bien es cierto que guardan cierto parecido con focas y morsas, lo cierto es que, por increíble que parezca, estos animales son familia directa de los elefantes, aunque están completamente adaptados al agua, de la que nunca salen

¿Sabías que existe un grupo de animales marinos con características de ‘sirenas’? Estos mamíferos placentarios son muy poco frecuentes y son los únicos que se alimentan de plantas. En el siguiente artículo te contamos sobre las curiosas especies de sirenios.

Características generales de los sirenios

Conocidos popularmente como ‘vacas marinas’ –debido a que son herbívoros– y familiares directos de los elefantes (aunque se parezcan a las focas y morsas), los sirenios están adaptados completamente a la vida en el agua, y es que nunca salen de ella.

Se trata de unos individuos de gran tamaño y muy robustos, con movimientos lentos, que prefieren climas tropicales y aguas cercanas a las costas marinas, pero también de ríos y estuarios. Al ser tan dóciles, desde tiempos remotos se los ha cazado para aprovechar la carne y la piel. Esto casi los lleva a la extinción. Por ello, en la actualidad están protegidos y no se los puede capturar.

El cuerpo de los sirenios es cilíndrico, puede medir hasta cuatro metros y pesar unos 1 500 kilos. Sus patas delanteras han devenido en aletas y no poseen aleta dorsal como los cetáceos. Si bien su piel es gruesa y arrugada, sigue siendo más fina que la de los elefantes marinos u otras especies que habitan en climas fríos.

Se alimentan de hierbas marinas, algas y demás plantas acuáticas, y también pueden consumir hojas de árboles si viven en manglares. Pueden pasarse hasta ocho horas al día comiendo. No cuentan con muchos depredadores naturales: tiburones, orcas, cocodrilos y jaguares.

Las 4 especies de sirenios actuales

A pesar de ser solo cuatro las especies de sirenios y que todas prefieran las aguas cálidas, sus poblaciones no se superponen… ¡E incluso están muy lejos unas de otras! Podemos dividirlos en tres subespecies de manatíes y una sola de dugongo:

1. Manatí del Amazonas

Pertenece a la familia de los Trichechus y, como su nombre indica, se lo encuentra en el río Amazonas, así como también en varios de sus afluentes de Sudamérica. Al contrario que su ‘vecino’ el delfín rosado, es un animal bastante tímido y solitario que se comunica mediante sonidos de frecuencia corta.

Manatí amazónico en peligro de extinción

El manatí del Amazonas mide poco menos de tres metros y pesa 500 kilos. Su cuerpo es de color oscuro con manchas blancas en el vientre y el pecho.

2. Manatí de África Occidental

No se sabe mucho sobre esta especie de sirenio, más allá de su área de distribución: costas y estuarios del oeste de África. Si bien los cocodrilos y tiburones los cazan, la principal amenaza para este manatí es el hombre.

Manatí del África Occidental

3. Manatí del Caribe

Esta es otra de las especies de sirenios de la familia Trichechus. Vive en el golfo de México hasta la desembocadura del Amazonas y se trata de un animal corpulento, de piel arrugada, cubierta de algas y moluscos.

Manatí del Caribe: características

Cada día consume el 10% de su peso corporal en plantas acuáticas y pastos marinos. En ocasiones, puede alimentarse de pequeños invertebrados y peces. Cambia sus molares varias veces en su vida debido a que la comida elegida tiene componentes abrasivos.

4. Dugongo

La última de las especies de sirenios es el único representante de la familia de los Dugongs y también el más pequeño de las cuatro. Se diferencia de los demás por su cola bífida. Vive en áreas costeras de los océanos Índico y Pacífico, incluido el este de África, el sudeste asiático y Oceanía.

Dugongo: características

El dugongo se alimenta solo de algas, puede pasarse 15 minutos sin salir a la superficie para respirar y pesa unos 200 kilos. Prefiere el agua salada –a diferencia de los demás sirenios– y vive en parejas, pequeños grupos o en solitario.

En cuanto a su reproducción, se produce en cualquier momento del año, pero los partos suceden entre julio y septiembre. Las hembras pueden parir a partir de los 10 años y luego las gestaciones se espacian entre tres y cinco años. Para alimentar a sus crías, las madres tienen una forma muy ‘humana’, ya que sujetan a sus pequeños con las aletas para que puedan acceder a las mamas.

Te puede gustar