La vida del caracol: con la casa encima

Francisco María García · 8 abril, 2018
La mayoría de ejemplares jóvenes no sobreviven porque son presas de muchos depredadores, si bien estos moluscos terrestres son capaces de protegerse resguardándose en el interior de su concha; para ello hacen un 'compuerta' gelatinosa en la apertura de su 'casa'

Simpático, protagonista de canciones infantiles, anécdotas y cuentos, este pequeño animal siempre despertó nuestra curiosidad. ¿Será por su particular sistema de vivir con la casa encima? ¿O quizás por la lentitud de su desplazamiento? Lo cierto es que la vida del caracol despierta el interés de niños y de adultos.

Conociendo al caracol

Caracol es el nombre común con el que se conoce a los moluscos gasterópodos. ¿Qué características tienen estos animalitos?

  • Son invertebrados. El grupo incluye a miles de especies que poseen diferentes anatomías y comportamientos.
  • Los más conocidos son los terrestres, pues son los que se ven con más frecuencia. Sin embargo, existen numerosas especies marinas.
  • La mayoría tiene una concha espiralada. Esa es la ‘casita’ que lleva encima. Cuando nacen, esta concha es muy frágil; a medida que empiezan a crecer se va fortaleciendo con calcio. El animal segrega los componentes necesarios para fabricarla.
  • La parte inferior del caracol se llama pie. Es altamente musculosa y al contraerse permite el desplazamiento del animal. Esta posibilidad de trasladarse se beneficia por la secreción de una sustancia gelatinosa y resbaladiza, que facilita los movimientos.

¿Cómo transcurre la vida del caracol?

 1- Reproducción 

  • La mayoría de los caracoles son hermafroditas. Esto hace que produzcan tanto células reproductoras masculinas como femeninas. En muchos casos puede ser preciso que se apareen entre ellos, porque no pueden autofecundarse.
  • La primavera y el verano son las épocas más propicias para la reproducción. Copulan por la noche, y si la fertilización ha sido efectiva se realizará la puesta de huevos en los días siguientes.
  • Un caracol puede poner hasta 100 huevos. Los entierra en un pequeño hoyo de unos cinco centímetros de profundidad que cava en la tierra. Los caracoles terrestres suelen poner huevos una vez al mes.
Cómo hacer una granja de caracoles casera

2- Desarrollo

  • Desde que el caracol es un embrión dentro del huevo, comienza a desarrollarse su concha. Normalmente, los nacimientos ocurren entre dos semanas y un mes desde la puesta. Aparecen así pequeños caracolitos que ya tienen una concha muy pequeña y débil, y un cuerpo transparente.
  • Inmediatamente comienzan a alimentarse. Requieren principalmente calcio, por lo que se alimentan de otros recién nacidos muertos y de huevos que no han eclosionado.
  • Crecen muy rápidamente, aunque muy pocos sobreviven. Los caracoles atraen a numerosos depredadores que atacan principalmente a los ejemplares más jóvenes.
  • El promedio de vida de un caracol es de dos a cinco años en condiciones naturales. Sin embargo, en cautiverio logran vivir hasta más de 10 años. Con alimentación controlada y libres de enemigos, su expectativa de vida crece.

3- Hibernación o estivación

Algunas especies de caracoles viven períodos de letargo, de estivación si es en verano, y de hibernación si ocurre en invierno. Todo su metabolismo se frena y su ritmo vital se vuelve más lento.

En estos momentos se retraen en sus conchas. Para evitar los ataques de depredadores, cierran la abertura con una capa gelatinosa que ellos mismos segregan.

Hábitat y alimentación del caracol de tierra

Caracol: alimentación y hábitat

  • Los caracoles son muy abundantes en el mundo. Se los encuentra en hábitats diversos; algunas especies se adaptan muy bien al desierto, otros viven en climas fríos, zonas de montañas y hasta en pantanos.
  • Los más comunes y conocidos eligen lugares húmedos para vivir y dependen del agua para desarrollarse. Suelen reproducirse muy bien en lugares donde hay seres humanos; la presencia del hombre genera jardines, y eso les provee de alimentación permanente.
  • En las estaciones calurosas permanecen ocultos durante las horas de altas temperaturas y se mueven por la noche. Cuando el sol se ha ocultado y el ambiente se refresca, salen para alimentarse.
  • La mayoría son herbívoros. Se alimentan de hojas, cortezas, tallos y materia orgánica en descomposición; poseen un órgano especial, la rádula, que contribuye a su alimentación. Es el órgano que les permite obtener polvo de las piedras para proveerse del calcio necesario para fortalecer su concha.
  • Son animales solitarios y entran en contacto con otros solo por razones de alimentación o apareamiento. No son agresivos para otros animales, aunque sí provocan deterioros en las plantas.

En la actualidad, los caracoles son usados para la industria de la alimentación y de la cosmética. Por esta razón se han creado criaderos de estos animales.