La sorprendente amistad de un hombre y un cocodrilo

Virginia Duque Mirón · 8 febrero, 2018
Esta emotiva historia tiene como protagonista a un pescador con gran corazón y a un gran reptil gravemente herido, el cual fue curado a fin de ser liberado en su hábitat; sin embargo, el animal estaba tan agradecido que estrechó un inquebrantable vínculo con su salvador, hasta el punto de que practicaban juntos trucos en el agua

Dicen que hay especies que no sirven para estar juntas, como es el caso del ser humano y los animales salvajes. Aun así, hay historias que demuestran lo contrario, como el caso que te contamos hoy sobre la amistad de un hombre y un cocodrilo. ¿Te gustaría conocerla?

La intrigante amistad de un hombre y un cocodrilo

Pocho y Gilberto son los nombres de los protagonistas de esta historia. Gilberto es un pescador de Costa Rica que un día su vida cambió de rumbo cuando descubrió a Pocho herido en una laguna. Un cazador le había atravesado el ojo con una bala.

Gilberto era demasiado humano como para dejar al animal moribundo y solo sin ninguna esperanza, por lo que decidió llevarlo a su casa y curarlo. Su idea era soltarlo en la laguna después para que retomara su vida, pero esto no fue lo que pasó.

Cuando Gilberto llegó a casa con el cocodrilo, puedes hacerte una idea de la cara de asombro de su esposa, la cual no estaba muy convencida de la idea. No obstante, Gilberto siguió adelante con su plan. Curó a Pocho, lo alimentó con pollos crudos y durmió con él cada noche.

Amistad de un hombre y un cocodrilo.
Fuente: masviral.net

Según el propio Gilberto afirma “quería que se sintiera querido y demostrarle que no todos los humanos son malos, que podemos querernos y llevarnos bien”.

Los cuidados

Mientras Gilberto alimentaba a Pocho (nombre que también le dio él), notaba los gestos de gratitud y en ocasiones las miradas dulces que el cocodrilo le lanzaba. Al principio, el animal estaba muy delgado y desnutrido; pero poco a poco y con los cuidados de Gilberto, el cocodrilo comenzó a engordar y recuperarse.

Su esposa afirma que la llegada de Pocho fue un secreto bien guardado, y que ella no supo dónde iba su esposo cada noche. ¡Llegó a pensar que la engañaba con otra mujer! Sin embargo, como ella misma afirma, ve “al cocodrilo como uno más de la familia, aunque no se acercaría a él”.

Llegó el momento de la despedida

Una vez que Pocho se recuperó, había llegado un momento triste: el de la despedida. Gilberto siguió adelante con su plan de devolverlo a su hábitat natural. Cuál fue su sorpresa cuando, después de haberlo dejado en la laguna, Pocho sale de esta y lo sigue a casa.

La historia se repitió varias veces hasta que a Gilberto le quedó claro que Pocho quería estar con él, y que no deseaba volver a la soledad de la selva. Fue entonces cuando el hombre construyó una laguna artificial en su casa en la que tener al animal.

Amistad de un hombre y un cocodrilo.
Fuente: masviral.net

Su esposa no estaba muy conforme, pero con el paso del tiempo entendió la amistad que había nacido entre ambos fruto del agradecimiento del animal. Ahora Gilberto tenía otro plan: entrenar a su nueva mascota.

Comenzó a enseñarle cosas sencillas, como a venir cuando lo llamaba. Luego le enseño a hacer giros, volteretas y otras acrobacias. Un día, según relató Gilberto, Pocho lo miraba con ganas de que se metiera con él en el agua y así lo hizo. Aseguró no tener miedo nunca de su cocodrilo, el cual consideraba un amigo, un miembro más de su familia.

El show

No pasó mucho tiempo cuando las noticias corrieron y se escuchó hablar de la amistad de un hombre y un cocodrilo que nadaban juntos en una laguna. Gente empezaba a llegar para verlo, hasta que Gilberto y su esposa vieron que podrían hacer un negocio del que vivir con ello.

Fueron muchos los habitantes y turistas que se acercaron a ver este espectáculo, aunque Gilberto era el único que podía nadar con el animal y advirtió que era peligroso que alguien lo intentara.

Hay quienes dicen que el disparo que dañó a Pocho pudo haber tocado alguna parte de su cerebro y ‘desactivar’, por así decirlo, su parte agresiva. Sea como sea, esta amistad de un hombre y un cocodrilo fue real, y Gilberto se convirtió en la primera persona capaz de domesticar a un cocodrilo, e intentaba hacerlo con otros. Desgraciadamente, Pocho falleció en 2007.

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