La leyenda de las golondrinas y las espinas de Cristo

Francisco María García 30 marzo, 2018
Tras ser detenido y torturado, a Jesucristo le colocaron una corona de espinas; tras ser crucificado un grupo de estas pequeñas aves comenzaron a retirarlas y, según la creencia popular, aliviaron su sufrimiento, de ahí que sean consideradas como animales sagrados

La relación entre las golondrinas y las espinas de Cristo se originó, según la creencia, cuando el Mesías se encontraba en la cruz. Esta leyenda ha ido perdurando con el tiempo, y estas bellas aves han ido siendo asociadas a creencias religiosas.

De acuerdo con el relato bíblico, Jesús de Nazareth, reconocido por sus seguidores como el Hijo de Dios, fue sentenciado a muerte. El sistema de justicia romano lo condenó a ser crucificado en el monte El Calvario debido a los postulados de su predicación.

Antes de consumarse la sentencia, Jesucristo fue torturado mediante azotes; siguiendo con los hechos contados por los Apóstoles, le fue colocada una corona hecha con ramas llenas de espinas.

Se cuenta que estando Jesucristo crucificado, un grupo de golondrinas se acercaron y comenzaron a retirarle las espinas de la corona. La creencia popular afirma que de esta manera ellas aliviaron su sufrimiento; este hecho ha servido de base para que muchas personas consideren a la golondrina un ave muy respetado.

Otra referencia bíblica pero de un Evangelio apócrifo, nos viene escrita con el pseudónimo Tomás. Cuenta esta leyenda que Jesús, siendo todavía un niño (con apenas cinco años de edad), se encontraba un día jugando en el cauce de un arroyo; el pequeño hizo una masa blanda de barro y formó con ella doce golondrinas.

El respeto de los creyentes por las golondrinas

Como vemos, después del suceso en la cruz, las golondrinas pasaron a ser consideradas sagradas y a ser respetadas. Esto incluye la prohibición de matarlas o destruir sus nidos; a menudo suele decirse que “las golondrinas son de Dios”.

Golondrina: características

La leyenda de las golondrinas y las espinas de Cristo explica incluso la anatomía de estas aves migratorias. Se asegura que su dorso negro se debe al luto por la muerte del Hijo de Dios; además, la mancha roja en su pecho se cree que quedó allí por la sangre derramada de Cristo cuando le retiraban las espinas.

Por otra parte, y en lo referente a su posible caza, la carne de estas aves insectívoras se considera amarga. La iglesia y feligreses explican que esto se debe a que desde entonces se volvió así para que ni los ateos pudieran matarlas para comer.

Los nidos de golondrina gozan de un especial respeto y protección, por lo que no suelen ser destruidos o retirados. Gracias a esto, abundan en muchos lugares, principalmente en las edificaciones eclesiásticas.

Comportamiento de la golondrina

Aunque es un ave de pequeño tamaño, la golondrina suele volar de día, asumiendo los riesgos del acecho de diferentes depredadores. Además, se trata de un ave migratoria, que vuela en grupos.

Las golondrinas conviven en colonias, lo que les ayuda en sus migraciones, y además aporta un punto de protección. Esta convivencia en colonias también favorece su reproducción y la fabricación de nidos.

El hábitat de las golondrinas suelen ser sitios espaciosos, que utilizan como dormitorios. Son aves que madrugan mucho y alegran el ambiente con sus particulares cantos, de diferente intensidad. Pueden llegar a conseguir tonos muy agudos.

Golondrina: migración

Por las mañanas y como si se estuvieran desperezando, mueven sus alas de una forma curiosa, estirando las plumas y sus pequeñas articulaciones.  Es una alegre forma de saludar el nuevo día.

Cuando arrancan su vuelo, lo hacen en pequeños grupos en principio; a continuación, seguirá la partida el resto del grupo velozmente, en lo que parece una especie de estampida. Se elevan en sentido vertical de una forma curiosamente rápida.

Al finalizar el día, buscan el siguiente espacio para dormitorio; en esta búsqueda hacen una especie de remolinos entre el grupo, con cantos muy intensos. Poco a poco, cada pequeña ave llegará a su espacio de descanso y sus aventuras diarias habrán acabado hasta la jornada siguiente.

La leyenda de El Cerro de la Golondrina

Una de las leyendas asociadas a las golondrinas y las espinas de Cristo es originaria de Guadarrama. No se sabe a ciencia cierta si la creó o la rescató el poeta Francisco Acaso, oriundo de Cercedilla.

Esta leyenda cuenta que la primera ave que le retiró una espina de la frente a Cristo, posteriormente voló con ella grandes distancias. Recorrió sin soltar la espina 3 600 kilómetros, desde El Calvario hasta la Sierra de Guadarrama.

Finalmente, la golondrina llegó agotada a la cúspide de un cerro, donde murió y fue cubierta por la tierra de la dehesa. Por este motivo, este lugar situado en Navacerrada, en Madrid, fue bautizado como El Cerro de la Golondrina.

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