La jerarquía en el gallinero

Francisco María García 17 octubre, 2017

Un gallinero es el espacio donde se crían gallinas y gallos para sacar provecho de su carne y de los huevos fundamentalmente. La jerarquía en el gallinero es el resultado de la interacción entre sus integrantes.

La diferencia entre una gallina y un gallo, además del sexo, está determinada por el tamaño de sus cuerpos y de sus crestas. Otro rasgo es por tener -o no- espolones.

Debido a la intervención del ser humano, las gallinas fueron perdiendo paulatinamente su capacidad de volar.

Estas aves establecen estructuras grupales complejas en libertad o en gallineros, conociendo cada una de ellas el lugar que tiene en su estratificación colectiva. Una vez establecida, logran convivir en armonía.

En libertad, estas aves logran vivir entre 10 y 15 años. Pero producto de su cría industrializada para el consumo masivo, son pocas las que llegan a cumplir esa edad.

¿Cómo se establece el orden y la jerarquía en el gallinero?

Siempre se establece una jerarquía en el gallinero entre sus miembros. Esta jerarquía determina el rango entre las aves, aunque estén en jaulas. De este modo, todo nuevo habitante tendrá que disputar su lugar en esa construcción social piramidal.

Gallinas en el gallinero

Si en un gallinero existe un solo gallo, será el que ocupe el primer lugar en la jerarquía, sin discusión. Las gallinas inmediatamente estarán un peldaño por debajo de su rango.

Si el gallinero por el contrario no poseyera un gallo, tocará a las gallinas determinar su propia estructura jerárquica. Los rangos se ganan a picotazos, en peleas que pueden ser más o menos encarnizadas.

La batalla por el liderazgo en al jerarquía en el gallinero

Como es de suponer, cuanto mayor sea el número de gallinas, será más largo el proceso de estructuración de la jerarquía del gallinero.

Salvo en caso de necesidad extrema como, por ejemplo, que exista una arremetida violenta contra una sola gallina, lo mejor es no meterse en las peleas entre los miembros del gallinero. Intervenir en su estructuración jerárquica no es lo más recomendable.

Una vez logrado el proceso de jerarquización, batalla tras batalla entre sucesivos ganadores, se establecerá un orden. Después llegará la calma y la armonía.

Esta armonía se verá alterada si se introduce una nueva ave al grupo, o si se debe retirar a alguna del corral. De ser así, será necesario un nuevo proceso de estructuración jerárquica dentro del gallinero. Esto no sucede solo en los gallineros o con las gallinas, sino en diversos grupos del mundo animal.

Las gallinas y los gallos son animales totalmente territoriales, lo cual las impulsa a tener la jerarquización que se ha detallado.

Por medio de características de sus cabezas, son capaces de reconocerse y también pueden aprender de los éxitos o los fracasos de otros miembros del grupo. Cada miembro domina a otro invariablemente y es el ave dominante quien establece los patrones para realizar tareas determinadas.

También es bueno resaltar la capacidad que tienen estas aves para comunicarse. Lo hacen a través de cantidad de vocalizaciones que advierten de distintos peligros. Es el caso de la llegada de comida o la aparición de algún tipo de riesgo o depredador, por ejemplo.

Los gallos

Se puede distinguir cuatro tipos de ellos:

Gallo
Fuente: Guam
  • Dominante Cordial: es el gallo que se crió sin estar expuesto a maltratos ni situaciones de estrés. Tiene ecuanimidad e inteligencia. Sabe cuándo y cómo intervenir dependiendo de la circunstancia.
  • Dominante Hostil: de talante alocado, es agresivo. Su vida transcurre dominando a golpes al resto de su grupo. Este hecho lo acostumbró a no recibir golpes, por eso, cuando logra recibir uno en algún combate, se hace presa del pánico y huye.
  • Cordial Sumiso: no resultan ser aves muy confiables. Se encuentran en el penúltimo lugar de la estructura jerárquica. Posee traumas desde muy pequeño. Ha sido fuertemente golpeado por los que se encontraban por encima de él en su grupo. Tienden a ser muy vigilados o eliminados por perjudiciales.
  • Hostil Sumiso: producen una gran desconfianza. Son el último puesto en la jerarquía. Siempre acostumbrados a ser golpeados por los demás del grupo, desarrollan una existencia tímida y apartada entre las demás aves.

Estas aves se acercan a comer solo cuando los demás miembros del gallinero han concluido. No son pocas las veces en que son eliminados del grupo.

Es importante que los gallineros tengan el espacio suficiente para que las aves no se vean obligadas a sobreexponerse a situaciones violentas. Necesitan espacios que les permitan caminar y comer con relativa libertad. De esta manera se crearán las condiciones para minimizar los enfrentamientos por espacio.

Fuente de las imágenes: Adam Ward y Guam.

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