La historia de los últimos mamuts

Eugenio Fernández · 6 octubre, 2018
El aumento de las temperaturas tras la última glaciación hace 13 000 años, junto a la caza por parte del ser humano, son los motivos por los que los mamuts acabaron extinguiéndose

La megafauna prehistórica ha desaparecido de Europa, y ya nada queda de aquellos rinocerontes o dientes de sable que poblaban nuestras tierras. Pero algunas de estas grandes bestias sobrevivieron más de lo que pensamos. ¿Sabes qué fue de los últimos mamuts?

Desde que en 1728 se examinaran gigantescos huesos en Siberia que parecían los de un elefante, esta especie ha maravillado al hombre. Fue a principios del siglo XIX cuando se encontró el primer cadáver prehistórico congelado de estos animales, por lo que a día de hoy conocemos mucho de su aspecto y biología.

¿Qué es un mamut?

Cuando hablamos de mamuts, nos referimos a unos primos de los elefantes que vivieron desde hace casi cinco millones de años hasta hace unos pocos miles. Aunque existen varias especies, destaca el mamut lanudo como el más famoso de todos ellos.

Los mamuts no eran mucho mayores que los elefantes africanos, pero sí que hay algunos datos de récord, como el mamut del río Songhua o el mamut imperial, que podían llegar a los cinco metros de altura.

Los mamuts lanudos vivían en regiones frías, por lo que sus orejas eran aún más pequeñas que las del elefante asiático, con el objetivo de evitar la congelación. Seguramente, poseían una joroba de grasa o mata de pelo en la espalda debido a las representaciones rupestres que vemos en el Paleolítico.

Extinción de los mamuts

¿Por qué se extinguieron los mamuts?

Hace 13 000 años, tras la última glaciación, comienzan a aumentar las temperaturas y el hábitat del mamut cambia enormemente. Esto lo va relegando a zonas cada vez más pequeñas hasta que no quedan nichos ecológicos a los que esté adaptado.

El incremento de la temperatura y el cambio en la vegetación de la que se alimentaba generaron presión sobre estos animales, pero la caza realizada por el hombre fue probablemente otra de las causas de su desaparición.

Sabemos que el ser humano cazaba mamuts, tanto por representaciones y restos como por datos científicos. Un estudio de los colmillos de estos animales revela que los últimos mamuts que habitaron el planeta durante los 30 000 años previos a su extinción disminuyeron la edad a la que se destetaban.

Curiosamente, en los elefantes modernos el cambio climático ha aumentado su tiempo de destete, mientras que la caza lo ha reducido, por lo que se cree que la caza por parte de diversos homínidos pudo ser una de las principales causas. El ser humano ha estado detrás de la extinción de grandes animales debido a la caza, y para ello solo hay que ver la desaparición de los lémures gigantes o incluso el bisonte europeo.

Caza de mamuts en la prehistoria

¿Qué fue de los últimos mamuts?

Sin embargo, los últimos mamuts son animales extintos hace menos de lo que pensamos. Fueron dos poblaciones las que sobrevivieron hasta hace menos de 9 000 años: en dos islas de Alaska y Siberia.

Comenzamos la historia de los últimos mamuts en la isla de Saint Paul, en Alaska. Se sabe que estos animales sobrevivieron en la isla hasta el año 6000 antes de Cristo, una era en la que la agricultura ya había aparecido en el valle del Nilo. En Mesopotamia se usaba la rueda o en Oriente Medio comienzan a criar cabras.

Parece que en esta isla el papel del hombre no fue tal, puesto que cuando estos animales se extinguieron no habíamos llegado a esas latitudes. Hablamos de una isla de apenas 100 kilómetros cuadrados sin grandes fuentes de agua dulce.

La subida de temperatura, junto a la falta de agua y al aumento del nivel del mar pudo significar el final de los últimos mamuts de Alaska. La desaparición paulatina de vegetación aceleró la erosión y la desaparición de los últimos lagos y, si los elefantes modernos pueden llegar a beber 200 litros de agua al día, parece probable que esto significase un problema para los últimos mamuts.

Sin embargo, los últimos mamuts vivieron algo más de tiempo. En la isla de Wrangel, en Siberia, estos animales sobrevivieron 5 000 años tras la extinción del mamut en tierra firme, lo que coincide con la llegada del ser humano a la isla. Esta época, mucho más moderna, coincide con la construcción de Stonhenge, el inicio de la odontología en China o la construcción de los primeros palacios de Creta.

Los mamuts de esta isla podrían haber sucumbido, esta vez sí, a la acción del hombre. Aunque aún no se han encontrado restos que evidencien su consumo, la presencia de arpones de marfil y la desaparición de los últimos mamuts justo a los pocos años de llegar el hombre a Wrangel parecen culparnos de nuevo, al menos en parte, de una extinción.