El bisonte europeo: una historia de superación

Eugenio Fernández · 9 abril, 2018
La afición por la caza y la gran tala de bosques casi lleva a esta especie a la extinción; afortunadamente, un programa de cría ha propiciado su recuperación

Aunque parezca mentira, hace miles de años era común encontrar al legendario bisonte europeo por toda Europa, un animal que para nada fue exclusivo del oeste americano. De hecho, adorna aún cuevas como Altamira, lo que da muestra de que las praderas europeas fueron una vez hogar del bisonte.

Por desgracia, el bisonte ha sido uno de los animales más afectados por la caza en la historia de la humanidad, y tanto el bisonte americano de Yellowstone como el bisonte europeo (Bison bonasus) han sido cazados hasta casi la extinción.

En el caso del bisonte europeo, los pocos ejemplares que sobrevivieron han permitido que en el presente exista una gran población de este animal, gracias al correspondiente programa de conservación.

El bisonte europeo se extingue en libertad

Aunque hace miles de años eran animales abundantes, lo cierto es que la creciente población humana fue reduciendo su hábitat por la tala masiva de bosques y por la caza; en el siglo XIV ya existían registros de su declive, cuando desaparecieron de países como Francia.

El bisonte duró unos cuantos años más, gracias a que en países como Polonia solo se permitía su caza a la realeza y a sus compañeros de cuadrilla. Sin embargo, la Primera Guerra Mundial hizo que muchos de estos animales fueran usados como alimento, por lo que a principios del siglo XX este animal se extinguió en libertad.

Así, el último bisonte europeo en libertad vivió en el Cáucaso, alrededor de 1927. O así habría sido de no ser por uno de los programas de conservación y cría en cautividad más exitosos de la historia reciente.

¿Cómo vuelve el bisonte europeo a los bosques europeos?

Lo cierto es que aunque no quedaban bisontes europeos en estado silvestre, no estaban extintos en cautividad, y aún quedaban ejemplares en algunos zoológicos. Lo que se hizo fue crear un organismo protector de la especie y un programa de cría con los últimos 50 bisontes europeos, lo que permitió que en los años 50 se reintrodujeran en los bosques de Polonia unos 12 ejemplares.

Gracias al programa de cría en cautividad, combinado con reintroducciones en el medio natural y entornos de semilibertad, de aquellos 12 bisontes descienden aproximadamente los más de 5 000 bisontes que pueblan la Unión Europea, principalmente en Polonia, Rusia, Rumanía, Ucrania y otros países del este.

Por supuesto, aunque esto es un gran logro, no ha sido gratis: las poblaciones de bisonte europeo cuentan con una gran pobreza genética, al igual que otras especies que han sobrevivido a la extinción, como el gorila de montaña.

Aunque gran parte de ellos permanecen en cautividad, lo cierto es que casi 3 000 bisontes europeos han vuelto a poblar los bosques europeos, lo cual es un logro cuando esta especie en peligro de extinción estuvo prácticamente extinta.

Bisonte europeo: población

El bisonte europeo revaloriza las zonas rurales

Lo cierto es que la fiebre por el bisonte europeo no ocurre únicamente en su hábitat natural, y algunos tachan de polémica su reintroducción en países como España, aunque se está realizando principalmente en semilibertad.

Sin embargo, otros sugieren que, aunque la especie que habitó en España hace 10 000 años no es la misma que el bisonte europeo, este animal cumple la misma función ecológica que su antepasado ibérico, y puede ser incluso una gran herramienta en la lucha contra los incendios.

Además, muchas zonas rurales están creando sus pequeñas manadas de bisonte. Han surgido diversos proyectos de educación ambiental relacionados con la prehistoria y la conservación que utilizan a estos pacíficos animales como hilo conductor de sus tareas de educación y enriquecimiento de los pueblos que las alojan.

Estos proyectos se pueden encontrar en regiones como Palencia, Asturias, León o Burgos. En ellos se puede aprender sobre la biología y la ecología de estos formidables animales, mientras se los observa en directo con otras especies que recuerdan a la prehistoria, como el uro de Heck o el caballo de Przewalski.

Aunque el bisonte europeo parece ser beneficioso para los ecosistemas, ciertamente esta reintroducción de la especie debe hacerse con cuidado y atendiendo a criterios científicos, lo cual redundará en beneficios para el ser humano y para el bisonte: ¿a quién no le parece emocionante volver a contemplar bisontes como lo hacían nuestros antepasados?