La cría del agaporni: todas las consideraciones

Miguel Rodríguez · 13 mayo, 2018
Cumplidas las dos semanas desde el nacimiento, se pueden alimentar a las crías y acostumbrarlas al contacto humano, pues son animales dóciles

Conocidos como los lovebird o pájaros del amor por mantener fuertes vínculos con su pareja, los agapornis son una especie exótica proveniente de las zonas tropicales de África (Tanzania, Kenya y Madagascar). La cría del agaporni es sumamente delicada, así que no debe tomarse a la ligera, y hay que tener en cuenta algunas consideraciones.

Existen distintos tipos de agapornis, y los más comunes son el agapornis de Fisher, el Agapornis personata y el Agapornis roseicollis. Su cuerpo puede alcanzar entre unos 13 y 16 centímetros de largo según la especie. Guardan en sus plumas hermosos verdes, rojos, naranjas, azules e incluso violetas, lo que llena su entorno de gran colorido.

Antes de iniciar la cría del agaporni

No te apresures. Piensa si realmente tienes el espacio y el presupuesto suficiente para asumir la cría del agaporni, ya que estos elementos son fundamentales para garantizar el cuidado de estos pequeños animales.

Por otra parte, también es importante considerar qué harás con las crías. ¿Permanecerán todas contigo?, ¿tienes amigos o familiares que puedan adoptarlos?, ¿molestarás a los vecinos con el ruido? No olvides que al menos en cada puesta pueden nacer de cinco a seis crías.

Preparativos

Después de reflexionar sobre estos dos puntos, procura que tu pareja de agapornis sean de la misma especie. La unión entre distintos tipos de este ave produce, en la mayoría de los casos, la muerte de las crías. A veces los pichones sobreviven, pero pasan toda su vida siendo estériles.

Asegúrate de tener una hembra y un macho, y es que este aspecto es muy difícil de identificar antes de la cría del agaporni, ya que el comportamiento cariñoso natural del animal puede hacernos asumir cosas que no son. Por eso, es recomendable sexarlos con un análisis de ADN a través de las plumas de sus alas.

El macho de agaporni corteja a la hembra alimentándola. Después se produce la monta. A los 3 o 10 días siguientes la hembra pone su primer huevo. Después, continúa poniendo uno o más huevos al día, hasta cumplir con un total de cuatro o seis de ellos.

No debes criar con parejas en las que haya consanguinidad. Las cargas de ADN entre el padre y la madre del pichón son compartidas en un 50%, por lo que si estos poseen la misma sangre la mayoría de sus genes coincidirán, lo que trae como consecuencia malformaciones en las crías, muertes prematuras, entre otras cosas.

Reproducción del agaporni

Para que la cría del agaporni sea satisfactoria, el ave necesita una alimentación adecuada. Pienso y mixturas (semillas) para agaporni, además de frutas y verduras frescas, son parte fundamental de la dieta del animal. Se puede complementar con un bloque de calcio y pasta de cría.

Que su espacio sea ideal

Opta por una jaula amplia, lo suficientemente grande para que puedas introducir el nido de madera y cierta cantidad de juguetes para hacer la vida de tus agapornis más activa. Colócala en un lugar libre de corrientes de aire y cambios bruscos de temperatura, con acceso a la luz natural y donde sepas que no estorbará.

El nido, como ya se dijo, debe ser de madera, en posición horizontal, no menor de 23 centímetros (ancho) x 14,5 centímetros (alto) x 15,5 centímetros (profundidad). El material blando que necesitan en la jaula para poder completar el nido son hojas de palmera, que irán introduciendo ellos solos para generar un lugar cómodo y caliente para la incubación.

En el momento en que coloquemos el nido, hay que colocarles una bañera en su jaula. Esta es imprescindible, ya que los agapornis deben proporcionar la humedad necesaria a los huevos para que pueden eclosionar sin problemas.

Puesta e incubación de la cría

Generalmente, ponen sus huevos en días alternos, un día sí y otro no. La cantidad de huevos, como señalamos, oscila entre cuatro y seis huevos, lo que hace que el macho normalmente alimente a la hembra en el proceso de cría, debido al tiempo que amerita la incubación.

La etapa inicial del proceso es delicada: vigilar a la hembra es necesario y, al detectar el primer huevo, debemos cuidar las siguientes puestas y asegurarnos de que no retenga huevos. Si la hembra tiene el abdomen hinchado, y la puesta de un huevo se retrasa más de 48 horas, debemos acudir rápido al veterinario de exóticos.

Cuidados del agapornis

Siempre y cuando los padres lo acepten, debemos controlar el estado de los huevos para garantizar la cría del agaporni. En el caso de que alguna cáscara estuviera rota o picoteada, es bueno retirarla para evitar problemas de podredumbre en el interior del nido.

La incubación comienza con la llegada del primer huevo. En esta época, la hembra apenas sale del nido. Es importante colocarle una bañera limpia con agua fresca, pues es posible que quiera bañarse al salir del nido. Por otra parte, los huevos necesitan, para su correcta incubación, humedad.

Los pichones de agapornis nacen entre los 22 y 25 días, y pueden tardar hasta 24 horas en salir del huevo. En este tiempo los polluelos absorben importantes nutrientes de la yema, así que no es necesario intervenir en el proceso.

Es importante no abrir el nido antes de tiempo, salvo que sea necesario. Cuando los pichones cumplan las dos semanas de vida, puedes cogerlos para alimentarlos y domesticarlos. Con esta técnica serán animales dóciles, acostumbrados al contacto con las personas.