La barracuda, un pez agresivo e impredecible

Alberto Fuentes · 5 marzo, 2019
La barracuda es uno de esos peces con los que no quieres encontrarte cara a cara: su impresionante aspecto y su potente musculatura lo hacen uno de los depredadores más temidos del océano

Cuando pensamos en animales marinos peligrosos, a todos se nos vienen a la cabeza especies como los tiburones, orcas, medusas… Pero poco se sabe de uno de los peces más agresivos y comunes de las zonas de costa: la barracuda.

Es el último representante de la familia de los esfirenos, un género de peces carnívoros que puedes verlos en cualquier parte del océano y que muy pocos conocen.

Morfología y hábitat de la barracuda

El tamaño de la barracuda puede ser muy variado, con una longitud que oscila entre los 50 y los 180 centímetros. Tiene formas muy aerodinámicas que lo hacen tremendamente veloz y destaca por su alargado y musculoso cuerpo, de apariencia inofensiva hasta que echas un ojo a su boca.

Su mandíbula es muy grande en comparación con el resto del cuerpo. Alberga una fila de dientes afilados, irregulares y de gran tamaño, que harán que entres en pánico si te topas de frente con una de ellas.

Su peso oscila entre los 9 y los 20 kilogramos, pero no es complicado encontrar ejemplares de casi dos metros y más de 25 kilogramos. Su mandíbula es fuerte, y es capaz de desgarrar a su presa de forma muy violenta; pocos rivales son capaces de sobrevivir al ataque de una barracuda adulta…

Barracuda: hábitat

En cuanto a su hábitat, los ejemplares adultos y los más jóvenes tienen hábitos diferentes. Las barracudas jóvenes suelen frecuentar las zonas poco profundas y costeras, donde proliferan las presas fáciles y las aguas más cálidas, mientras que las adultas pasan la mayor parte de su tiempo en zonas profundas.

También se suelen encontrar en zonas de manglares o en lagunas costeras, siempre al acecho y buscando algo que llevarse a la boca. En casi cualquier parte del mundo te puedes encontrar con uno de estos depredadores, aunque te recomendamos que no los molestes.

Alimentación de la barracuda

Partiendo de la base de que una barracuda adulta puede comerse casi cualquier cosa comestible que se encuentre, sus platos preferidos son los peces pequeños, fáciles y rápidos de capturar, pequeños crustáceos y calamares.

Barracuda: alimentación

Los humanos no entran en su dieta y no es común que nos ataque si no se siente intimidada, momento en el que suele realizar un ataque rápido explosivo para después huir rápidamente. Las consecuencias de un ataque de una barracuda adulta suelen ser graves, con desgarros importantes, aunque no suelen ocasionar la muerte.

Reproducción de la barracuda

Este pez suele reproducirse entre los meses de abril y septiembre, cuando el agua suele estar más cálida y aumenta la cantidad de alimento disponible. A los tres años, una barracuda macho ya está lo suficientemente desarrollada para la reproducción, mientras que las hembras necesitan un año más para que su cuerpo esté preparado.

Las zonas con aguas poco profundas y calientes son las preferidas por las hembras para poner sus huevos. Los ponen en zonas protegidas, pero sueltos para evitar en todo lo posible que sean devorados por peces más pequeños.

En cada puesta suelen producir entre 5 000 y 30 000 huevos, una cifra suficiente para garantizar una nueva generación de barracudas, aunque la mayor parte de ellos no lleguen sean devorados.

Cuando eclosionan, las zonas de arrecife ofrecen a los pequeños peces la protección que necesitan antes de aventurarse a explorar zonas más profundas y peligrosas, donde serían una presa muy fácil de atrapar.

¿Son comestibles?

Los ejemplares medianos se suelen consumir en forma de filetes, aunque las barracudas más grandes se han visto implicadas en casos de intoxicación alimenticia en países del este.

Pesca de la barracuda

Con semejantes virtudes, es uno de los peces de pesca deportiva más valorados. Su velocidad y fuerza hacen que sea una especie muy difícil de atrapar con una caña, pero la foto final –con sus impresionantes dientes– es de las más deseadas.

En la actualidad no corre ningún riesgo de extinción y el número de ejemplares es muy abundante, lo que es una magnífica noticia dada la presión que están sufriendo los océanos en estos tiempos.