Gatos y reptiles exóticos: ¿es posible la convivencia?

Los gatos y los reptiles exóticos pueden convivir, pero ten claro que cualquier pequeño vertebrado será una presa ante los ojos de un minino. Es necesario que su contacto sea mínimo.
Gatos y reptiles exóticos: ¿es posible la convivencia?
Samuel Sanchez

Escrito y verificado por el biólogo Samuel Sanchez.

Última actualización: 04 noviembre, 2021

Los anfibios y los reptiles son cada vez más comunes en los hogares del mundo, pues tener un terrario en casa es un auténtico placer para muchas personas con ganas de conocer acerca de la biología de animales exóticos. Por suerte o por desgracia, a veces ya hay un ser vivo en casa cuando se quiere introducir un pequeño vertebrado y surge la siguiente pregunta: ¿es posible la convivencia entre gatos y reptiles exóticos?

La respuesta es sencilla: no. Un gato siempre va a concebir a un vertebrado de tamaño pequeño como una potencial presa, pero es posible mantener a estos seres vivos en el mismo hogar y minimizar su contacto. Aquí te contamos cómo evitar que la presencia de ambos animales en tu casa termine en tragedia.

El instinto cazador de los gatos

Los gatos son ávidos cazadores desde el inicio de los tiempos. Los ejemplares domésticos descienden de félidos solitarios que en la naturaleza depredan en la oscuridad de la noche, así que tienen sentidos agudizados, garras fuertes y un cuerpo extremadamente versátil para escalar, encaramarse, acechar y saltar. No hay una presa desprevenida que pueda escaparse de las habilidades de este mamífero.

Antiguamente los gatos domésticos se utilizaban para acabar con pestes en las ciudades humanas, tal y como indica la organización International Cat Care. Por ello, los ejemplares que viven en nuestras casas a día de hoy son descendientes de aquellos que mejor cazaban. Como la selección genética de esta especie ha sido bastante limitada, la mayoría de razas conservan ese instinto depredador.

Además, cabe destacar que los felinos son carnívoros estrictos. Esto quiere decir que la inmensa mayoría de su energía calórica proviene de grasas y proteínas de origen animal. Un gato salvaje que no recibe alimento por parte de un humano puede cazar hasta 20 pequeños vertebrados al día para suplir sus requerimientos.

Tal y como indica la revista Nature, los felinos domésticos y ferales son los responsables de la muerte de hasta 4000 millones de aves y 22 000 millones de pequeños mamíferos solo en Estados Unidos cada año. Sin duda, estos datos dejan en evidencia que la convivencia entre los reptiles exóticos y un gato doméstico es muy complicada.

Un gato huele a un reptil salvaje.

¿Es posible la convivencia entre un felino y un reptil?

La respuesta corta a esta cuestión es simple: no. Quizá un gato no se vaya a lanzar a atacar a una iguana, una boa o una pogona (reptiles de porte considerable), pero no dudará en intentar acabar con la vida de un gecko o un camaleón si se da la oportunidad. La clave está, como siempre, en que el tutor interceda entre ambas especies para que su contacto sea mínimo.

Un ataque de un gato a un reptil no solo puede asustar al animal, sino que dejará heridas en la piel del pequeño vertebrado, facilitando que entren bacterias en su organismo y se produzcan infecciones sistémicas. Sigue las siguientes recomendaciones para evitar que esto suceda:

  1. Coloca el terrario del reptil en un sitio alto y despejado: los gatos adoran escalar, pero es menos probable que se animen a ello si no encuentran un punto de apoyo en el que asirse una vez están en altura. Intenta que la instalación de tu animal exótico esté en lo alto y que no se encuentre cerca de otros muebles.
  2. Oculta las fuentes de calor: los reptiles necesitan un gradiente térmico, por lo que es necesario agregar focos calefactores o mantas por debajo del terrario (y siempre por fuera). Intenta que estos elementos no estén disponibles para el gato, pues se subirá a la instalación para descansar. Utilizar un cable calefactor bajo la base es una buena opción.
  3. Hazte con un terrario que tenga cierre de seguridad: muchos terrarios de cristal que se abren por los laterales aceptan la inserción de una cerradura con una llave. Esto hará que sea prácticamente imposible para el gato acceder al reptil exótico por mucho que lo intente.

Por desgracia, esto no es posible en todos los casos. Algunos reptiles requieren instalaciones de malla que posibiliten ventilación (como los camaleones) y, en estos casos, no hay llaves o cierres de seguridad que valgan. En este escenario solo existe una opción: tener una habitación especial para el terrario y cerrarla con pestillo cada vez que salgas de ella.

Lo mejor es limitar el contacto al mínimo. Un gecko leopardo puede llegar a perder la cola o fallecer de estrés solo por estar cerca de un gato, a pesar de que los separe un cristal. 

Los peligros de la interacción para el gato

No solo el reptil puede salir mal parado si la convivencia sale mal. Muchos animales exóticos tienen técnicas de defensa sofisticadas para detener a los depredadores y no dudarán en usarlas si el gato se acerca a ellos con malas intenciones. Debido a esto, el felino puede verse igual de perjudicado (o más) si no se toman las decisiones adecuadas.

Por ejemplo, los varanos poseen garras muy afiladas y las pitones y boas (serpientes grandes) una musculatura adaptada para la estrangulación. Otros animales exóticos (como los sapos o las salamandras) tienen glándulas paratoides que secretan toxinas de peligrosidad variable. La mayoría de estos mecanismos no suponen un peligro para el humano, pero sí para un felino.

El gecko leopardo es uno de los reptiles que se pueden tener como mascota.

La convivencia entre reptiles exóticos y un gato doméstico es relativamente posible, pero hay que tener cuidado con muchísimas variables y minimizar el contacto entre ellos. Recuerda que solo el estrés de ver a un depredador pululando puede acabar con la vida de un gecko o un camaleón, así que lo mejor es que dediques una habitación especial para tus nuevas mascotas. 

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