Entrena a tu perro para usar la caja de arena

Francisco María García · 24 abril, 2018
Para lograr que el can comprenda que debe utilizar el arenero se puede impregnar un papel con sus heces u orina y colocarlo en el interior; a partir de ahí, cada vez que haga sus necesidades dentro, habrá usar el refuerzo positivo y premiarle

Por lo general, asociamos el tradicional arenero a los hábitos y a las necesidades naturales de los gatos domésticos. Pero muchos dueños optan por enseñar a su perro a usar la caja de arena en su vida hogareña. Esta opción puede resultar muy práctica e higiénica para los canes que se quedan solos mientras sus familiares necesitan trabajar.

¿Cómo enseñar a un perro a utilizar el arenero?  

Para algunas personas puede parecer extraña la idea de enseñar a un perro a utilizar un arenero. Pero el principio es el mismo que educarlo a hacer sus necesidades en la calle. Se trata de trasmitir a nuestros compañeros las normas de higiene y buena convivencia que queremos adoptar en nuestro hogar.

Hay que tener en cuenta la importancia de educar de forma positiva y respetar los tiempos de aprendizaje de cada perro. Independiente de lo que pretendamos enseñarles, será fundamental aplicar el refuerzo positivo para reconocer su esfuerzo y estimular su aprendizaje.

Los métodos abusivos o violentos son contraproducentes y perjudican la salud de nuestras mascotas; siempre es mucho más efectivo el refuerzo positivo.

Cómo recoger heces del gato

Paso a paso para enseñar tu perro a usar la caja de arena

Primer paso:  elegir la caja de arena ideal para tu perro

Tu primer paso deberá ser elegir la caja de arena ideal para tu mascota y la arena para colocar en su interior. Para ello, lo recomendable es tomar sus medidas anteriormente (altura a la cruz y longitud total desde el hocico hasta la punta de la cola).

En las tiendas para mascotas, es posible encontrar varios modelos y tamaños de areneros. Las versiones más tradicionales y económicas son básicamente cajas de plástico reforzado que sirven para contener la arena. Sin embargo, también existen modelos inteligentes y de autolimpieza, que son más costosos, pero muy funcionales.

Si bien la mayoría está pensada para gatos, lo importante es fijarse en que sus dimensiones sean compatibles con las de tu perro; la idea es ofrecer comodidad y seguridad a tu mejor amigo en su momento más íntimo. Por ello, no debemos olvidar que los perros deben conseguir girar 360º en el interior de la caja de arena.

2º paso: seleccionar un tipo de arena

Respecto a las arenas para perros, hay una gran diversidad en el mercado. Algunas opciones más económicas son hechas con arcilla, mientras las más actuales cuentan con fragmentos de carbón activado. También existen las arenas perfumadas, pero son poco recomendables, pues muchos perros pueden rechazarlas o desarrollar alergias.

Diferente de la arena para gatos, la versión canina trae bolillas más grandes para mejorar la absorción. No obstante, para evitar el mal olor en el hogar, basta mezclar una cucharadita de bicarbonato de sodio o carbón activado con la arena de tu perro.

En lo que se refiere a limpieza y mantenimiento, es fundamental limpiar diariamente los residuos del arenero y desinfectarlo de una a dos veces por semana.

Arenero

3º paso: presentar la caja de arena a tu perro

Tras elegir la caja de arena, hay que ubicarla estratégicamente en el hogar. Para ello, debemos evitar los lugares con mucho tránsito con objeto de dar privacidad a nuestras mascotas. Además, lo ideal es preferir zonas con buena ventilación para evitar la concentración del mal olor. Ya ubicado el arenero, llega el momento de presentarlo a tu perro.

En la presentación debemos estimular su curiosidad para que el animal huela la caja y pierda el miedo. Después podemos ubicarlo adentro de la caja, darle un comando específico (como ‘usa la caja’) y ofrecerle un premio (golosina, elogio, juguete).

El objetivo que perseguimos es hacer entender a nuestro perro que usar la caja de arena es algo positivo y estimulamos que él entre en el arenero por voluntad propia.

4º paso: asociar la caja con sus necesidades fisiológicas

Cuando tu perro ya esté acostumbrado a la caja, tendrás que trabajar para que la asocie a sus necesidades fisiológicas. Para ello, ubicamos en el interior del arenero un papel mojado en su orina o sus propias heces. De esta manera, tu can podrá entender que es correcto evacuar u orinar en esta zona.

Cada vez que tu peludo utilice correctamente el arenero, será fundamental ofrecerle una recompensa. De esta manera, reforzamos un comportamiento positivo y estimulamos a que nuestro perro continúe portándose bien. De ninguna manera debemos castigar el animal por hacer sus necesidades fuera de la caja.

Poco a poco, el perro podrá aprender perfectamente a usar la caja de arena. Es fundamental tener paciencia y tratarlo con mucho cariño durante todo el proceso educativo.